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La historia de Adriana Beramendi: en plena pandemia y contra todo pronóstico fue mamá de cuatrillizos

La historia de Adriana Beramendi: en plena pandemia y contra todo pronóstico fue mamá de cuatrillizos

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Adriana Beramendi confió siempre en Dios y le agradece a Él este regalo que le hizo de ser mamá.

Adriana Beramendi vive en Salta. Por su salud, le habían dicho que no podría tener hijos, aunque era algo que siempre había deseado. El 7 de mayo, a más de 1500 kilómetros de su casa y lejos de su pareja por el aislamiento, fue mamá de cuatro niños.

En resumen. “Dios me mandó en un solo milagro a mi familia, a mis bebés”, dice Adriana Beramendi (24). Ella pensaba que nunca iba a poder ser mamá. Había perdido dos embarazos y los médicos en Salvador Mazza, donde vive, le advirtieron que era muy difícil que sus cuatrillizos nacieran bien. Quisieron que eligiera a tres de ellos pero ella respondió “si tienen que nacer, van a nacer los cuatro”. El 7 de mayo -lejos de su pareja y sostenida por un equipo médico al que nombra con gratitud- dio a luz a cuatro niños que crecen rodeados de cuidados y amor.

El principio de todo

Celebra la vida y sabe perfectamente por qué. Adriana Beramendi creció en Salvador Mazza, una localidad salteña que limita con Bolivia. “Pensé en ser mamá desde que era muy chica, pero yo sabía que no tenía que ser mamá”, cuenta. A los 14 años comenzó a tener problemas de salud. Su cuerpo se lucía amoretonado, le dolía la cabeza cuando estaba al sol y le sangraba la nariz.

Los médicos pensaron que podía tener leucemia. Estuvo internada en un hospital de Santa Cruz (Bolivia), muy cerca de su localidad, donde le diagnosticaron púrpura trombocitopénica idiopática, una enfermedad que ataca las plaquetas. Entonces, los médicos le recomendaron que no tuviera hijos.  

Tiempo después conoció a Ulises (22). Al año y medio de relación y sin haberlo planeado, quedó embarazada. Perdió a ese bebé. Y luego a otro. Entonces, le diagnosticaron lupus y volvieron a advertirle que no quedara embarazada. Pero era tarde: Adriana estaba en la dulce espera. Lo que no sabía entonces, es que en su vientre crecían cuatrillizos.

Cuando me enteré de que iban a ser cuatro estaba lejos de Ulises. Cuando le dije a él, por teléfono, sentí que se quedó en shock, pero al rato reaccionó e intentó tranquilizarme. Sentí miedo, felicidad, tristeza, todo junto”, cuenta.

Un largo camino a la maternidad

Me diagnosticaron lupus y me acerqué mucho más a Dios. Comencé a orar mucho más agradeciendo por lo que tenía, pidiendo por mi salud y por mi familia”, cuenta y añade: “Siempre sentí a Dios a mi lado, más aún cuando supe que estaba embarazada. Dios me mandó en un solo milagro a mi familia, a mis bebés”. 

Un médico le dijo que tendría que elegir a tres bebés y sacrificar la vida del otro. “Sentí bronca, enojo, rabia. Estaba muy enojada. Y al mismo tiempo muy triste porque él me decía que científicamente tenía que ser así. Enseguida reaccioné y le dije que no, que si tenían que nacer, tenían que nacer los cuatro. Me salió del corazón. Porque ya me sentía mamá. Cuando me enteré de que iban a ser cuatro, fui haciéndolos parte de mí”, relata.

Adriana Beramendi con su mamá y sus cuatro hijos.

Tiene grabado ese momento en el que eligió cuidar la vida de sus hijos. “Sentí fortaleza. Supe que yo sí iba a poder con mis cuatro bebés. Me sentí fuerte”, reflexiona. Pero recuerda al médico explicándole que los libros de medicina decían que debía ser así y que eso le producía cierta intranquilidad. 

Le recomendaron ir a la capital salteña, donde atenderían mejor su embarazo. Pero una vez allí se enteró de que iba a tener acceso limitado a los medicamentos y a la atención por tener su DNI vencido. Sin dudarlo, viajó con su mamá a Buenos Aires. “Fue un viaje de casi dos días. Agotador. Estaba re cansada”, recuerda. “Los dos primeros días que estuvimos aquí estuve en un alojamiento pago. Después dormimos en un parador y en la maternidad Sardá, que es un hospital increíble al que le estoy eternamente agradecida”. 

Nombra al director del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, Eduardo Valenti, y a su obstetra, Sandra Susacasa. Pero quiere incluir a todos los médicos y enfermeras que la atendieron y que cuidan la salud de sus bebés. “Es un excelente hospital. Si no fuera por ellos yo creo que no estaríamos aquí. Tienen un cariño extraordinario hacia las mujeres y hacia los bebés. Estoy muy agradecida”, afirma y destaca el cariño con el que llevan adelante su tarea. 

Cuatro hermanos llenos de vida

Zoe Fiorella, Adriel Yamil, Ulises Gabriel y Jeziel Mauricio, nacieron el 7 de mayo. “Fue una alegría inmensa. Se me vinieron muchos sentimientos juntos. Sentí amor. Es una felicidad inexplicable, lo más hermoso que alguien puede sentir en la vida”, exclama con una sonrisa.

Había elegido los nombres con tiempo y pensando cuidadosamente en el significado. “Zoe es llena de vida y Fiorella, pequeña flor; Adriel es pastor de Dios y Yamil significa comprensivo;  Ulises es Dios y Gabriel, de carácter fuerte; por último Jeziel significa Dios une y Mauricio buena persona”, cuenta. 

Sigue viviendo en el Hospital y su mamá en un alojamiento frente al mismo. Aunque extraña mucho su casa en Salvador Mazza y más aún a Ulises, su novio, sabe que falta bastante para poder volver a Salta. La sostiene la esperanza. “Dios me bendice mucho. Mis bebés cada día se están recuperando. Él está presente protegiéndome a mí, a mis bebés y a toda mi familia. Rezo mucho. Trato de hablar mucho con Dios Darle las gracias por todas las bendiciones que me está dando”. 

Adriana es un ejemplo de fortaleza

Hace años hago cosas en la Sardá. Me surgió la inquietud de ver cómo se viene trabajando ahí durante la pandemia. Ahí la conocí a Adriana. Ví que había cuatro incubadoras juntas, pregunté por la mamá y ella estaba ahí”, dice Hernán Churba, el fotógrafo que dio a conocer la historia de los cuatrillizos Beramendi.“Me pareció una historia muy rica en matices, que merecía ser contada. Adriana es un ejemplo de perseverancia, fortaleza, de no rendirse, de no quedarse con lo que te dicen los primeros médicos y pensé que era algo que había que resaltar”, reflexiona. Su proyecto, Ver la luz en la pandemia, surge del anhelo de acompañarla, es la respuesta generosa a una realidad: “Cuando le den el alta va a necesitar muchísima ayuda”, concluye.

Adriana necesita ayuda

Cuando les den el alta van a necesitar pañales, ropa y todo lo que necesitan los bebés”Cada una de las palabras de Adriana refleja gratitud. Especialmente, con las personas de la Maternidad Sardá que la recibieron ni bien llegó a Buenos Aires tras una travesía de casi dos días y con la señora Silvia, una vecina del hospital que le ofreció un cuarto a su mamá para que pudiera estar cerca este tiempo. Cuando les den el alta a sus niños necesitarán un lugar para vivir, además de medicamentos, pañales y leche. Quienes quieran colaborar, pueden contactarla por mail a los4beramendi@gmail.com.

Fotos y video: Gentileza Hernán Churba. 
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