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Viajaron a Punta Cana para celebrar sus 50 años de casados y terminaron brindando confinados en un hotel porteño

Viajaron a Punta Cana para celebrar sus 50 años de casados y terminaron brindando confinados en un hotel porteño

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Una historia atípica: Julio José María Ferro y Mónica Eva Larraburu, de Colegiales, se vieron obligados a festejar sus Bodas de Oro encuarentenados en una suite de Recoleta.

“Viajamos a festejar nuestras bodas de oro a Punta Cana el 17 de marzo sin imaginar que volver a casa se convertiría en toda una aventura”, arranca contando Julio José María Ferro (75, ex Teniente coronel del ejército) desde el cuarto del hotel Deco Recoleta en el que se encuentra alojado junto a su mujer, Mónica Eva Larraburu (73, ex empleada de PAMI), cumpliendo la cuarentena obligatoria.

“Nosotros volvíamos el 24 de marzo, pero nos llegó un mail de que nuestro vuelo había sido cancelado… así que empezamos a ir todos los días al aeropuerto buscando cómo volver. Y cada día, teníamos que pagar 80 dólares de taxi ida y vuelta, un presupuesto interesante. Para colmo, en paralelo, el hotel en el que estábamos parando arrancó a cerrar todo hasta que un día el conserje del hotel nos preguntó `¿A qué hora tienen su vuelo?, porque nosotros cerramos el hotel en dos días´. ¡Eso fue un notición bárbaro! Así que tuvimos que mudarnos a un apart que pintaba perfecto por fotos, y era de terror. Y ahí una de mis hijas –tenemos tres hijas y siete nietos–, nos consiguió un Airbnb que era espectacular, y que nos duró quince días hasta que nos dijeron que iba a haber un vuelo de Aerolíneas Argentinas que había que comprar online a las 10 am. Y estábamos todos listos para comprarlo, y al final de la compra se caía. Y al final, bien argentino el tema, una hija mía se acordó de que tenía un contacto en aerolíneas y así lo conseguimos, por contacto y pagándolo aparte”.

“En el avión nos dijeron `No es un viaje ordinario, por lo que las comodidades no son las mismas´, y nos dieron un sandwich. Después llegamos acá a las 2 de la mañana y nos dijeron `Los de CABA bajan primero´. Ahí nos hicieron pasar por un lugar, nos tomaron la temperatura, hicimos migraciones y ahí nos anunciaron que no podíamos irnos a nuestras casas y nos metieron en este hotel que es muy lindo. Acá nos atendieron los voluntarios que fueron muy atentos. Tanto, que un día nos fueron a buscar un remedio a la farmacia, y otro día, el 10 de abril, no sé cómo se enteraron que era nuestro aniversario número cincuenta y nos trajeron torta, champagne, chocolate y hasta un mensaje para nosotros de Larreta (el Jefe de gobierno). ¡Fueron unas bodas de oro totalmente distintas al resto! Nadie puede decir que no lo hicimos diferente”, dice a carcajadas por teléfono.

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