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Desde Milán, un argentino habla de la nueva normalidad: “Una sociedad no puede paralizarse”

Desde Milán, un argentino habla de la nueva normalidad: “Una sociedad no puede paralizarse”

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Desde Milán el fotógrafo argentino Fernando Arias cuenta cómo cambió la vida a partir de la llegada del coronavirus.

A más de seis meses de declarada la pandemia –y a tres de las reaperturas en Milán, una de las ciudades con más casos en el mundo–, el fotógrafo Fernando Arias reflexiona sobre la vuelta a la normalidad.

“Hace seis meses, cuando me contactaron por primera vez, quería contar lo que estaba pasando acá, para evitar a mis queridos compatriotas que se contagiaran. Quería que tomaran en serio lo que estaba pasando “, dice desde Milán el fotógrafo Fernando Arias.

Hoy tiene otro mensaje para compartir: “Esto va para largo. Quedarse en casa era para organizarse, aprender a moverse, entender más sobre el virus. Servía para preparar camas y protocolos… Hubo un momento para ser cautos, para encerrarse… y otro para construir una nueva cotidianidad, con nuevas reglas. Porque una sociedad no puede paralizarse. Está en la naturaleza humana socializar, crear, trabajar. Podrás pedirle a una sociedad dos, tres meses de paciencia, pero ir más allá es inconciliable con sus necesidades básicas. Hoy la Argentina se encuentra con el mismo problema sanitario que otros muchos lugares, pero el precio que se pagó en el tejido social, comercial y productivo, ha sido muy alto”, reflexiona en un recreo de su jornada laboral.

“Milán fue el centro neurálgico en Europa, donde tuvimos los primeros casos y en Bérgamo teníamos los camiones con muertos. La orden entonces fue ‘todo el mundo en casa’ y todos la respetaron, porque había que descubrir a este virus nuevo, cómo se movía y cómo se contagiaba”, dice.

Agrega que ese tiempo debía servir también para preparar camas, y que había un temor generalizado a contagiarse y que no hubiera un lugar donde quedar internado y recuperarse. “Una vez que se entendió cómo funcionaba el virus, la importancia de lavarse las manos y el impacto de la distancia social, que se supo que no hay una solución, sino que ésta es una vacuna que puede tardar muchísimo, la pregunta es: ‘¿Qué hacemos?’. Y hacemos lo que aprendimos: evitar medios de transporte público, cubrirse la boca, mantener distancia...”, señala.

Hacia fines de marzo, Italia registraba más de 6 mil nuevos infectados diarios y llegó a tener más de 900 muertes cada 24 horas. En junio, el número diario de fallecidos por Covid-19 era inferior a 100 en el país y el número de nuevos casos no superaba los 500. Actualmente, con rebrotes, el índice diario de enfermos por coronavirus ronda los 100 y el de decesos causados por SARS-CoV-2 está cerca de 20.

Trabaja como profesional independiente (www.ariasworks.com) y celebra estar muy ocupado luego de haber estado “parado” por varios meses. “Como freelancer recibí un subsidio eventual de 600 euros para cubrir marzo y abril, y después basta. A partir de ahí se empezó a abrir todo con estas nuevas medidas. Entonces, no mataron la economía”, afirma.

“En el mundo de hoy la normalidad es como antes, pero más organizada. No es algo ideal, pero podés hacer de todo. Hacés filas con distancia, a veces necesitás pedir turnos o, por ejemplo, en la biblioteca tenés que avisar qué querés y en qué horario vas”, comenta.

Aunque lleva años viviendo en Milán, está al tanto de lo que ocurre en Argentina y manifiesta preocupación por la extensión de la cuarentena. “Estoy al tanto de que en Argentina con la última extensión llegan a 205 días de cuarentena, que es un récord total. Nunca hubo allá la cantidad de muertos que hubo en Italia”.

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Uno de nuestros más grandes problemas como sociedad ha sido siempre la moderación: Argentina siempre se debate en extremos opuestos en casi todos los argumentos que toca. Algunos ejemplos: en muchos lugares del mundo hay veganos y también gente que trabaja en el campo. Pero sólo en Argentina veremos cosas como las que sucedieron en La Rural; en todo el mundo hay Uber y taxistas. Pero sólo en Argentina se rompen autos y se agreden choferes. Lo mismo se puede aplicar a cualquier argumento: en Argentina todo será llevado al extremo”, afirma.

Y agrega: “La pandemia no podía ser la excepción. De hecho, una pandemia es por definición algo que le sucede a todo el mundo. La diferencia está, como en muchos órdenes de la vida, en la reacción ante el problema. Un equilibrio que se puede resumir en: cuidémonos, seamos responsables, pero no matemos la economía“, concluye, preocupado por cómo se recuperará el país luego de más de seis meses de cuarentena.

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