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Alexia Moyano, la mucama detrás de los mensajes para pacientes de coronavirus que se hicieron virales

Alexia Moyano, la mucama detrás de los mensajes para pacientes de coronavirus que se hicieron virales

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Trabaja en el hospital Houssay de Mar del Plata. Empezó con la idea de saludar a un paciente al que conocía y estaba en aislamiento, pero con este pequeño gesto “contagió” a todos en el hospital y conmovió al país.

Lo de los mensajes empezó hace un mes, más o menos“, dice Alexia Zoe Moyano (20). Trabaja como mucama en el hospital Houssay de Mar del Plata. Dice que jamás pensó que lo que estaba haciendo podía tener semejante repercusión y recuerda cómo comenzó todo.

Aunque la idea salió de su cabeza, habla de la tarea en plural. Sus “cómplices” son sus compañeras de piso, Laura, Silvina y Nancy (que es su mamá). Con el tiempo fueron sumando el apoyo de las mucamas de otros pisos y de los demás profesionales del hospital, que celebran la iniciativa.

Las mucamas del hospital Houssay dejan mensajes personalizados a los pacientes Covid.

Teníamos un paciente llamado Mauricio que había tenido operaciones y pasó por distintos pisos. Tuvo un episodio de Covid-19 y como había tomado mucho cariño con el personal, se me ocurrió que podíamos mandarle en los individuales de la merienda o de la cena mensajes o saludos de las enfermeras a las que había conocido en otros pisos”, relata.

Y como lo hicieron para uno, empezaron a hacerlo para todos. Entonces había menos de 10 pacientes. El número creció levemente desde entonces. “Queremos mandarles un mensaje para que estén contentos. Ellos están solos en la habitación a la que uno entra sólo para darles la merienda o la cena. El enfermero sólo les deja la medicación, les brinda la mejor atención y sale. No podemos estar mucho tiempo“, cuenta.

Tengo compañeras que me dicen: ‘A mí me hizo bien lo que hiciste, porque tengo más ganas de venir al trabajo. Vengo más animada, pensando en qué voy a hacer por los pacientes’

Alexia Moyano

En tiempos de pandemia todo tiene su protocolo. Y las mucamas no están exentas de seguirlo al pie de la letra. Antes de entrar a cada habitación deben ponerse toda la protección necesaria para evitar contagiarse. “Usamos tres barbijos: un N95 y dos quirúrgicos, antiparras, máscaras, camisolín, botas, tres pares de guantes y todo se descarta“, dice.

Cuenta que también hay un trapo con cloro a la salida de cada habitación. Después de ver a cada paciente van a un lugar especial para lavarse las manos, higienizarse, volver a ponerse el equipo e ingresar a la siguiente habitación.

Las mucamas del Houssay preparan cada bandeja con dedicación, pensando la forma en que el paciente, en aislamiento, reciba esta caricia.

Nosotras estamos re contentas. Primero empezamos saludando. Después poníamos frases, les preguntábamos cómo estaban, incluimos adivinanzas para que ejercitaran la mente. Al otro día les mandamos la respuesta. También hicimos sopas de letras y mandalas para que pinten”, comenta Alexia.

“Coma todo” es la firma en cada carta, ya que les preocupa que los pacientes pierdan el apetito.
Las adivinanzas llegaron después, para entretener a los pacientes y proponerles algún pequeño desafío mental.

Nos importaba que cada paciente estuviera bien y contento. Había muchos pacientes que no comían y a raíz de esto, comen. Notamos un cambio impresionante en los pacientes. Ellos esperan la bandeja”, dice emocionada por el impacto que tiene este pequeño gesto en ellos.

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Y enseguida agrega: “Los pacientes no están bien: están solos en una habitación, sin nada. Yo no sé. Y son personas mayores. Queremos colaborar, ayudar, ponernos en el lugar de la otra persona”.

Ellas mismas se pusieron en campaña para conseguir lápices de colores y lapiceras con juegos de ingenio: nada de lo que entra en esas habitaciones puede salir. “Nuestra jefa nos imprime lo que necesitemos. Y personal del hospital nos dona lápices de color y libros para pintar, con mandalas o esos que traen sudokus. Y a partir de ahí vemos si lo escribimos o lo recortamos y se los mandamos”.

Cada bandeja se prepara con amor y tiene como detalle extra una frase, un saludo o un juego para que los pacientes estén mejor.

Todo el personal médico, de mantenimiento, enfermeras, mucamas, todos tienen un corazón hermoso y tratan todo con amor. Todos estamos contentos“, expresa. No tiene miedo de contagiarse, porque tienen todo el equipo necesario para protegerse contra el virus. “Me encanta trabajar ahí. Cuando empecé no imaginé que iba a tener tanta preocupación, pero es lindísimo que los pacientes te hablen y te cuenten de su vida. Es hermoso ese encuentro”, concluye.

Es una caricia al alma. Y encima es muy retribuido. Mauricio, que ya se fue de alta hace bastante, nos habla por WhatsApp. Nos trajo bombones y está muy agradecido“, dice y agrega que ya todas las mucamas están haciendo detalles para los pacientes: “Tengo compañeras que me dicen: ‘A mí me hizo bien lo que hiciste, porque tengo más ganas de venir al trabajo. Vengo más animada, pensando en qué voy a hacer por los pacientes’“.

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