“Sigo enamorada de Jorge y de mis nenas”. “Fue una semana difícil, en soledad”. – GENTE Online
 

“Sigo enamorada de Jorge y de mis nenas”. “Fue una semana difícil, en soledad”.

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La pareja –y la familia– pasaba por su mejor momento, el más feliz, el más hermoso. Pero...

Mariana había ido a comprar pastas de la mano de Morena, tan inseparable como Rocío de la modelo cordobesa. Mientras, Jorge acomodaba libros en su biblioteca. Todo era paz, armonía, felicidad en el hogar en el que convivían felices. Pero a Loly le llegó un WhatsApp, desestabilizador con las conversaciones que el conductor de Intrusos había mantenido meses atrás con Marianela Mirra. Las leyó en silencio. Luego caminó unos pasos, se acercó a él, se las mostró y le preguntó sin vueltas: “¿Esto es cierto?”. El periodista la miró y no dudó en contestar: “Sí, es cierto”. De inmediato ella llamó a su hermano para que la pasara a buscar y se fue del departamento que supo redecorar con amor, aportándole color y calor.

Así fue más o menos la escena más triste que vivieron desde que están juntos. A partir de entonces, Jorge Rial (52) y Mariana Antoniale (26) sufren por separado una ruptura que no estaba en los planes de nadie, y menos en los de ellos.

Ella lo vive triste, recluida, sin salir a la calle, salvo la escapada que hizo el fin de semana anterior para ver a las hijas del conductor, Morena y Rocío, que no volvió a repetirse el sábado y domingo últimos. Recibió la contención de Betty, su mamá, que viajó expresamente desde Córdoba para estar al lado de su nena en este difícil momento. Suspendió los ensayos para el Bailando de Marcelo Tinelli, donde se dio un porrazo y golpeó su cabeza. Por eso el viernes 4 de abril concurrió al Sanatorio de la Trinidad, para hacerse una tomografía computada que dio como resultado que la bella morocha sólo tenía algún que otro dolor cervical pero por stress, nada grave. Ese día, Jorge se las ingenió para ingresar por otra puerta y estar a su lado, preocupado por la situación. La modelo, en la más absoluta intimidad, confió a sus seres queridos: “Sigo enamorada de Jorge y de mis nenas. Los extraño, los amo”.

El, por su parte, afronta su presente sabiendo que debe estar bien para conducir sus dos programas diarios: Ciudad GotiK, por radio La Red de 10 a 12 horas, e Intrusos, por América de 13 a 15.30. Gracias a la profesionalidad de su abogado, Rafael Cúneo Libarona, y de Matías Morla –letrado de la de Marianela Mirra– llegó la calma (ver recuadro). Rial quería dar por terminado de una vez por todas este asunto, y lo logró. El finde lo pasó en la tranquilidad de su piso del Bajo Belgrano, reconociéndoles a los pocos que tienen acceso a sus confidencias: “Pasé una semana difícil, en soledad”.

Quienes conocen muy de cerca a ambos apuestan que la reconciliación es inminente. Dicen que podrán pasar más o menos días, pero que van a volver a estar juntos, que el amor está intacto, que sólo hace falta reforzar la confianza.

Ella escucha la palabra de sus amigas, que opinan que si Jorge hubiese tenido intención de engañarla ella ni se hubiese enterado, que fue un chichoneo que muchos hombres hacen a veces sólo para cancherear, y no más que eso.

El espera en silencio un gesto de la mujer que ama. Confía en que pese más en Mariana ese fuerte sentimiento de familia que disfrutaban ellos y las nenas, que el error reconocido y por el que pidió disculpas públicas ante las cámaras.

Dicen que el tiempo todo lo cura. ¿Cuánto hará falta para sanar las heridas de ambos?

Lunes 7 a las 12:15. Jorge se retira de Radio La Red, para conducir Intrusos.

Lunes 7 a las 12:15. Jorge se retira de Radio La Red, para conducir Intrusos.

Viernes 4 a las 18 horas. Loly fue con Betty, su mamá, al Sanatorio de la Trinidad, para hacerse una tomografía computada por un golpe en la cabeza que se dio ensayando para el Bailando.

Viernes 4 a las 18 horas. Loly fue con Betty, su mamá, al Sanatorio de la Trinidad, para hacerse una tomografía computada por un golpe en la cabeza que se dio ensayando para el Bailando.

Una postal con la que sueñan quienes quieren bien a Jorge y Mariana. Que se repita la imagen de amor familiar, cuando desayunaban en la cocina del piso del Bajo Belgrano, donde ambos convivían felices junto a las hijas del periodista, Morena y Rocío.

Una postal con la que sueñan quienes quieren bien a Jorge y Mariana. Que se repita la imagen de amor familiar, cuando desayunaban en la cocina del piso del Bajo Belgrano, donde ambos convivían felices junto a las hijas del periodista, Morena y Rocío.

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