“Siento que mi nieta viene a protegernos y purificarnos a todos” – GENTE Online
 

“Siento que mi nieta viene a protegernos y purificarnos a todos”

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Moria abuela. Vamos al diálogo, sin preámbulos. Demasiado tensa fue la espera…

–¿Fue sorpresa?
–No, para nada. La cesárea estaba programada para el viernes 10 a las diez de la noche. Sin embargo…

–¿Qué?
–Tratamos de vivirlo lo más naturalmente posible, aunque a mí me costó ir al teatro ese viernes y actuar como si no pasara…

–¿Pensaste en suspender la función?
–No tuve ni tiempo de pensarlo, porque Sofía no quiso que la acompañara. Me pidió que siguiera con mi rutina, y mientras yo entraba al escenario (Nota: está haciendo Una familia poco normal en el Multiteatro) ella entraba a la sala de partos con Diego, su pareja.

–¿Actuaste bajo mucha tensión?
–Al contrario… Todo fue muy lindo, porque celebré el nacimiento de mi nieta en el teatro. Además, mientras hacía la función, en la platea lloraba un bebé, como si me anunciara la llegada de Helena al mundo…

–¿Cómo recibiste la noticia?
–Apenas terminé, Andrés, mi novio, me hizo un gesto con la mano, avisándome que todo había salido bien. Saludé al público y le di la noticia: “A las veintidós y treinta y tres nació mi nieta Helena. Pesa tres kilos y cuarenta y cuatro gramos, y mide cuarenta y siete centímetros. Estoy feliz… ¡y quiero ir corriendo a verla!”.

–¿Y cómo reaccionó el público?
–¡Aplaudió de pie! Y algunas mujeres lloraban. Por fin, partí…

–Contame sobre el encuentro con tu hija y tu nieta...
–Sofía estaba espléndida, dándole la teta, y tan normal que parecía venir de depilarse, no de parir. Madre e hija eran dos reinas, te juro. Y yo… no podía ni hablar de la emoción. No me salían las palabras. Sólo las miraba, embobada, y tan feliz, tan feliz…

–¿Ya empezaron el juego de las semejanzas y descubrir a quién se parece Helena?
–Yo le encuentro un gran parecido a mi padre, porque tiene la carita redonda, el mentón perfecto, la boca corazón, la nariz chiquita, y sus ojos son dos rayitas… Es una chinita más, con rasgos Casanova muy fuertes. Pero también se parece a Sofía y a mí… y a los padres de Diego.

–¿Qué dijo Sofía?
–Estaba muy emocionada. Lloró todo el tiempo y dice que fue el momento más importante de su vida. Me mira, acaricia a la beba, vuelve a mirarme, vuelve a acariciarla… y me dice: “La amo, mami. ¡La amo!”. Y yo la veo tan madraza, tan leona, tan mujer, que me siento plena. ¿Sabés por qué? Porque nosotras dos, solitas y juntas, aprendimos a pelearle a la vida y luchamos mucho para ser felices.

–¿Qué tipo de abuela sos?
–Soy fatal… ¡fatal! Es la primera vez que me hago cargo de lo que le pasa a otra persona, aunque esa persona sea mi hija. En la última semana tuve la misma ansiedad que hace veintiún años, cuando estaba por parir a Sofía. El jueves me fui a despedir de la panza, le hablé, y por dentro no quería que Sofía dejara de tener panza… Y hoy, te juro, no quería ir al teatro: prefería quedarme con Sofía y Helena. Es un sentimiento que no se parece a nada en el mundo…

–¿Cómo es ese sentimiento? ¿Podés describirlo?
–Sí… Siento que mi nieta vino a protegernos y purificarnos a todos. Es algo místico.

–¿Le diste consejos a Sofía sobre cómo criar a su hija?
–No. Primero, porque Sofía tiene mucha personalidad, y segundo, porque nadie puede enseñar a ser padre. Las experiencias ajenas no sirven, son inútiles. Le puedo mostrar cómo se cambia un pañal, pero nada más… El resto es instinto de madre. Y Sofía, además de instinto, tiene un gran corazón, una lealtad y una nobleza maravillosos.

–¿Qué forma de crianza elegirías para Helena?
–Que Sofía la criara con la misma libertad que yo le di.

–¿Helena es el nombre que vos querías para la beba?
–No. Cuando estábamos buscando nombres en un libro, encontré Tue, que en mapuche significa Tierra. Me encantó, porque combinaba muy bien: Tue Tuñón. Pero le pusieron Helena porque es el segundo nombre de la mujer de Salvador Dalí, y nosotros somos fanáticas totales de él. Por eso Sofía se llama Gala. Y aunque Helena me encanta… voy a llamarla Tue.

–¿Cuánto vas a malcriarla?
–Ya la consentía desde la panza, porque después del tercer mes compramos de todo para la beba… Le voy a dar el mismo amor relajado que le di a mi hija. No te olvides de que yo fui primeriza añosa. No te voy a decir que tuve hacia Sofía el amor de una abuela, pero tampoco esa cosa posesiva que tienen las madres con sus hijos.

–¿Qué carácter tendrá Helena?
–Va a ser bravísima… Cuando nació pegaba unos gritos increíbles. Quería chupar algo y lo primero que hizo fue chuparle el dedo a la enfermera. Después se quedó tranquila. Los padres no quieren comprarle chupete hasta los quince días, para que aprenda a tomar la teta.

–¿Cómo se siente tu novio, que sin ser padre ya es abuelo?
–Sí, es el primer caso. Pero es algo común: somos una familia disfuncional. Es un sello de los Casán (Nota: en realidad, Casanova, el verdadero apellido de Moria). Andrés nos mandó un gran ramo de flores a las dos… Es súper sensible, y la semana pasada me contuvo mucho, porque estuve muy histérica. (Llega Andrés del Sol –35–, se sienta al lado de Moria y se suma a la charla).

–¿Cómo te sentís junto a una abuela tan sexy?
–Feliz, porque siento que Helena nos va a cambiar la vida a todos. Moria está incontenible, desborda alegría. Creo que la nena va a ser un genio. Con esa madre y esa abuela… ¡no se puede pedir menos! Además, el padre es tecladista: Helena va a mamar el arte desde el principio. Y Moria y yo empezaremos a llevarla los domingos a la plaza.

–¿Temés que Helena te desplace?
–No… Son cosas muy diferentes. Me encanta la energía que la llegada de Helena le transmitió a Moria.

–Moria, ¿qué costumbres vas a cambiar?
–Ninguna, porque aunque soy abuela, soy mujer. Mi nieta me rejuveneció. Me trajo una fuerza brillante y sanadora. Le agradezco a Dios que todo haya salido bien. En adelante, todo será amor y felicidad.

Terminada su función, y ya de madrugada, Moria llega a la Maternidad Suizo Argentina con su novio y un osito rosa para conocer a Helena, su primera nieta, hija de Sofía Gala. Andrés, su novio, fue abuelo sin ser padre…

Terminada su función, y ya de madrugada, Moria llega a la Maternidad Suizo Argentina con su novio y un osito rosa para conocer a Helena, su primera nieta, hija de Sofía Gala. Andrés, su novio, fue abuelo sin ser padre…

Moria con su hija recién nacida, hace veintiún años.

Moria con su hija recién nacida, hace veintiún años.

Moria muestra los escarpines de su nieta y dice: <i>“Helena se parece a mi padre: cara redonda, mentón perfecto, boca corazón, nariz chiquita… Es una chinita más. Tiene un aire Casanova muy fuerte y también se parece a Sofía y a mí”</i>.

Moria muestra los escarpines de su nieta y dice: “Helena se parece a mi padre: cara redonda, mentón perfecto, boca corazón, nariz chiquita… Es una chinita más. Tiene un aire Casanova muy fuerte y también se parece a Sofía y a mí”.

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