“Siempre quise personificar… a James Bond” – GENTE Online
 

“Siempre quise personificar... a James Bond”

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En camisón. Cuando hojeó el guión estaba en camisón. Unos puntos suspensivos para imaginarla... Otro breve instante para seguir imaginándola...

Y ahora, la explicación desde su carnosa boca, para aquietar los ratones y alimentar la ternura: “Recuerdo que acababa de dar a luz y me encontraba en la habitación junto a mis mellizos (Vivienne y Knox). De repente, descubrí que el argumento hablaba de atacar, esquivar, golpear. Me sorprendió bastante. ‘Resultaría agradable el equilibrio de dejar un momento a la compasiva y tierna mamá y mutar hacia un papel físico y brutal’, pensé. Y henos aquí, conversando del tema”, sube y baja la cabeza afirmándolo. ¿Qué tema? Agente Salt, que llegará el jueves 26 de agosto a las pantallas grandes de nuestro país y tiene a Angelina Jolie, la muchachita del camisón y la carnosa boca (entre varios atributos que es preferible observar a comentar) como protagonista central.

“NO USO LA SEXUALIDAD PARA OBTENER NADA”, admite desde el vamos Ange, Angie, Catwoman o AJ –cuatro de sus apodos–, refiriéndose a las características del nuevo desafío, y antes de acercar un par de anécdotas interesantes. “Los orígenes del proyecto –notifica– se remontan a una añeja reunión con Amy Pascal (presidenta de Sony Pictures Entertainment) en la que, charlando varios proyectos, analizamos la penúltima apuesta de James Bond, Casino Royale. Me querían en el rol de la chica, pero mi embarazo lo tornaba imposible. Sin embargo, mantuvimos una encantadora charla en la que le confesé que hubiera preferido interpretar a Bond. Siempre quise personificarlo (ríe)”. Pascal no olvidó aquella frase. “Creo que encontré a tu 007 –me anticipó al tiempo–. Claro que hay que acomodar el libro: se pensó para un hombre”.

–Ops. ¿Aceptó rápido o a su orgulloso costado femenino le costó decidirse?
–Yo nunca había podido hallar un libreto del estilo inspirado en una dama. Buscaba algo que no existía. Así que corrí el riesgo. Por fortuna los escritores, al adaptarlo, no se sentaron a meditar qué haría una mujer en la misma situación; pensaron en qué haría un agente de la CIA. Dos factores me tranquilizaron. Uno, que cambiarían el nombre original de “Edwin Salt” por el de “Evelyn”, no “Edwina” (carcajada) y, segundo, que la dirigiría mi admirado Phillip Noyce: aquel genio de El coleccionista de huesos (1999).

“BRAD, UN PADRE SIMPLEMENTE MARAVILLOSO”, lanza la Angelina de Los Angeles (nació el 4 de junio de 1975 en USA), sobre su famoso esposo, Pitt (46). “Me cuidó las espaldas en cada momento”, apuntala Jolie. “Nos turnamos para hacer películas”, continúa puntillosa. “Así que si yo trabajo, él no, y viceversa. Eso nos permite equilibrar la adrenalina y la paz –informa–. De allí que, cuando filmé Agente Salt, disfrutamos tanto. Salvo los pequeños (cumplieron 2 el 12 de julio de 2008), Maddox (9), Pax (6), Zahara (5) y Shiloh (4) solían venir de visita al set. Instalados, se enganchaban a los equipos que usábamos, volaban por el escenario, jugaban con sangre falsa y fingían cortadas y moretones. Aparte de pasarla genial, comprendieron el rudo rol que le había tocado a su madre. Dato que ahora yo corroboro”, subraya.

–También su nariz, ¿cierto?
–Jé. Una escena requería que entrara a una habitación en llamas, me tirara al suelo y disparara. Salté, choqué contra una cornisa que sobresalía y me provoqué un corte. Me pusieron un parche en el hospital, y regresé. Lo divertido fue que a lo largo de las escenas posteriores mi nariz debía lucir fracturada y lastimada: Ya no necesitábamos fingirlo ni maquillarme. Igual, gracias a los consejos y el entrenamiento de Simon Crane (coordinador de Acrobacias) y Eunice Huthart (su doble), me atreví a asumir momentos bravos. Además, desarrollamos un estilo de combate distinto al conocido en cine hasta la fecha.

“PIENSO EN LA ADOLESCENCIA DE MIS HIJOS Y SUDO”, continúa, cotejando cuestiones hogareñas y secuencias de riesgo. “Me da mayor vértigo su crecimiento que saltar de un puente a un automóvil en movimiento y trepar a un edificio de doce pisos, como sucedió durante el rodaje. Prefiero exponer mi cuerpo”, advierte la muchachita de 1,71 metro, quien recurrió a una estricta dieta previa a calzarse las ropas –y pelucas– de Salt: cinco comidas diarias, poca cantidad de alimento (setenta por ciento de hidratos de carbono, 30 por ciento de proteínas, 0 por ciento de grasas); y entrenamiento muscular evitando la pérdida de peso. Léase, una exigente combinación de nutrición y gimnasio. “Ninguna magia funciona. Funciona el compromiso”, añade la dama de ¿una veintena de tatuajes? “Perdí la cuenta. Me he puesto y sacado”, responde. “Aunque acabo de agregar uno en un sitio íntimo que ni yo puedo ver y al que sólo permito que acceda mi marido”, dobla su apuesta la heredera de los actores Marcheline Bertrand y Jon Voight.

–¿De verdad le seduce la idea de que crezca su familia?
–Seguro. Admito que Brad me enseñó mucho de la vida. La afirmación engloba diversos aspectos. Para el caso, nunca creí embarazarme, y ahora educo a tres bebés hermosos que jamás hubieran llegado de no asomar él en mi camino.

–Circuló el dato de que se animarían a...
–Mira, lo comenté, lo leí y lo reitero: estoy pensando en adoptar un séptimo hijo. Si hemos podido arreglárnosla criando seis, ¿cuál sería la diferencia de sumar uno... o unos? (se tienta).

Ama la ropa de Emporio Armani, los zapatos de Ferragamo, las joyas de Asprey y los diseños sobrios que le permiten resaltar su piel blanquísima, sus ojos azules y su incomparable belleza.

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“En cada momento de la filmación, Brad me cuidó las espaldas. Nos  turnamos para hacer películas. Así que si yo trabajo, él no, y viceversa. Eso nos permite equilibrar la adrenalina y la paz”.

“En cada momento de la filmación, Brad me cuidó las espaldas. Nos turnamos para hacer películas. Así que si yo trabajo, él no, y viceversa. Eso nos permite equilibrar la adrenalina y la paz”.

<i>“Los que vieron la cinta señalan que se sorprendieron apoyando a la protagonista, sin lograr determinar si era alguien bueno o malo”</i>, explica la californiana sobre su rol de Evelyn Salt, la agente de la CIA acusada de espía rusa que encabeza el thriller de acción y suspenso de 1 hora y 39 minutos dirigido por Phillip Noyce y escrito por Kurt Wimmer.

“Los que vieron la cinta señalan que se sorprendieron apoyando a la protagonista, sin lograr determinar si era alguien bueno o malo”, explica la californiana sobre su rol de Evelyn Salt, la agente de la CIA acusada de espía rusa que encabeza el thriller de acción y suspenso de 1 hora y 39 minutos dirigido por Phillip Noyce y escrito por Kurt Wimmer.

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