“Si Sinatra escuchaba mi New York, New York, se moría de nuevo” – GENTE Online
 

“Si Sinatra escuchaba mi New York, New York, se moría de nuevo”

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Títí, dicen que de grande se volvió coqueto. ¿Se convirtió en un metrosexual?
–¡¿Metrosexual yo?! Sí, adelgacé quince kilos, pero fue por salud. ¿De qué coquetería me hablás si nunca me di un biabazo en pelo?

–¿Jura que nunca se dio un toquecito de color en el bigote?
–Bueno, hace años que me lo tiño. Soy gordo, petiso, tengo ojos marrones, ¡más ventaja no les puedo dar! Los periodistas nuevos están más pendientes del color de su corbata que de la información que necesitan. Por eso les cuesta llegar…

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La charla empieza en un café de Rivadavia al 5000. Miguel Angel Fernández (56) comenta que se hizo de abajo, que nunca le sobró nada y que a los once fue canillita. Recuerda que pintó casas, también que fue cadete de farmacia y las tardes de fútbol en Palermo Viejo: “El barrio era otra cosa. Vivíamos en Charcas y Canning y armábamos canchitas en los baldíos donde se iban a construir edificios”. De repente se acercan unas chicas, de esas que cuentan más de cincuenta y lo felicitan: “Sos el mejor de Cantando, seguí así nene…”. Tití remata el cuadro: “Soy el preferido de las tías, están todas conmigo”.

Otra vez play/rec. Como pocos periodistas deportivos, Tití acepta su frustración como futbolista: “En el 75 yo jugaba en San Telmo. Me iba bien, tanto que un día me subieron de la octava a la sexta y en unos meses a la tercera. Empezamos a entrenar más y tuve que dejar, porque yo estudiaba y laburaba. Ese día supe que quería vivir del periodismo”. Desde entonces, pasó por varias radios y medios barriales, hasta que entró en el diario La Razón. Pero el salto lo dio en febrero del 81 en una transmisión que tuvo dos debuts: el de Maradona en Boca y el de Víctor Hugo Morales en radio Mitre. “Todos querían tener a Diego y yo debía llevarlo para que lo entrevistara el gordo Ernesto Cechi. Diego quería quedarse saludando a la gente, se avivó que yo tenía un grabador y me dijo: ‘Bol… grabáme y después la pasás por el micrófono’. Conseguí la palabra que todos buscaban y gracias a eso quedé con Víctor Hugo en Sport 80”.

–Tití, ¿por qué se separó de Víctor Hugo?
–Yo estaba muy feliz laburando con él, pero TyC me metió en un noticiero espantoso en Canal 7 que coincidía con la tira radial. Fue el tipo más grosso con el que trabajé, pero un día tuve que sentarme y explicarle que no podía dejar la tele.

–¿Le duele que digan que no pregunta, sino que afirma?
–Los pibes de Palo y Palo (la versión futbolera de CQC) Gattman y Souto, decían que hacía “no preguntas”. Creo que desde el 80 a esta parte hice algo por el periodismo. ¿O todos los productores que me eligieron en veinte años son giles?

–Tití, ¿aceptan consejos los periodistas jóvenes?
–Hace dos años, Marcelo Moses, productor de TyC, me dijo que aconseje a los periodistas nuevos. Traté, pero me di cuenta de que me tomaban el pelo. Entonces, a la segunda reunión les puse los puntos: “Tengo más de 50 años, ustedes 20. Yo soy gordo, bol…, tengo ojos marrones y una voz horrible: sin embargo, ninguno tiene huevos para desbancarme”.

–Se lo critica por ser el notero eterno de Fútbol de Primera.
–Tal vez es que quieren mi lugar. Te voy a contar algo… En el 90 volví del Mundial de Italia y le dije a Víctor Hugo que quería comentar. El aceptó, pero me aclaró el orden de sus comentaristas: “Apo es el número uno, sigue Ricardo Scioscia; el tercero es Dumas Leonardo porque es mi hermano y yo lo decido; vos vas a ser el cuarto”. De ser el número uno, fui a parar a Platense y Banfield. Hoy están Macaya, Niembro y Passini. Y, la verdad, siento mucho placer por lo que hago.

Tiempos de cambio. Miguel Angel Fernández es padre de cuatro hijos: Gonzalo (32) y María Florencia (23) de su primer matrimonio y dos de su relación con Nora, su actual mujer: María José (30, la crió desde los siete años) y Soledad (20). Se presenta como un romántico, un fan de los Beattles que se perdió el furor del rock nacional por culpa de esos chicos de Liverpool, un laburante apasionado que incluso fue guitarrista de una banda. Hasta que una tarde de 1973 conoció a Nora Bernardes (47), obviamente, en una cancha, la de River: “Es una de las pocas minas que entienden algo de fútbol”, define. Por eso se habrán llevado bien y tras un año de noviazgo se mudaron juntos; pasaron veintitrés años de convivencia –“Alejandro Lerner fue clave en nuestra relación, porque con Nora somos dos románticos empedernidos”– y Miguel entendió que era un buen momento para proponerle casamiento a su mujer. Todo en este 2007, cuando también sacó la cabeza del cascarón del periodismo deportivo y se presentó como cantante. Sí, como cantante, pero como dijo el profeta Mostaza Merlo, vamos paso a paso.

–Esperó 24 años para casarse. ¿No se le fue la mano?
–(Ríe) Nora lo merecía. Estaba cansada de ser “la viuda de Fernández”. Nosotros íbamos todos los años a Mar del Plata con un grupo de amigos, pero mi mujer siempre quedaba sola porque yo tenía que viajar. Este año, pensé que debía sorprenderla para el Día de los Enamorados: compré dos alianzas y le propuse matrimonio. ¡La sorpresa que se llevó!

–¿Y cómo lo tomó su coequiper Marcelo Benedetto? Muchos dicen que ustedes son como una pareja…
–¡Somos una pareja! Le metí los cuernos y no le pedí permiso. Marcelo es un amigo, tanto que fue testigo de mi boda.

–¿Se animaría a decir que en América ustedes son más conocidos que Enrique Macaya Márquez?
–Lo afirmo. Gracias a Fox, en América somos más conocidos que Macaya y que muchos. El precursor fue Fernando Niembro, que una tarde me hizo una broma y me mandó a la policía. ¡Me llevaron preso en el aire! Ahí empezó el circo y nos disfrazábamos de enfermeros, de bomberos… Anduvo bien, cuando salíamos del hotel la gente nos preguntaba de qué nos íbamos a disfrazar. ¡Nos pedían autógrafos!

–Después de esa puesta en escena, ¿cómo no iba a aceptar participar en Cantando por un sueño?
–Ojo que me costó aceptar… Pero la productora me atormentó tanto que no pude decir que no. También tiene que ver con una necesidad económica. Tinelli es un tipo generoso. El no regala nada, pero lo que me ofrecieron me servía. Tengo 56 años, cerca de 30 de periodismo y todo mi capital es una casa, mi Fiat Palio y el Clío de mi mujer.

–Tití, si usted no tiene un buen sueldo… ¡cerremos las facultades de periodismo!
–Siento que, por lo que le rindo a la empresa, merecería ganar más del doble de lo que gano. Sólo hay cuatro o cinco tipos que cobran muy buen dinero, y los felicito. Yo tengo la camiseta puesta de TyC y cuando hay una figurita difícil, con Marcelo Benedetto nos encargamos de conseguirla.

–Arrancó Cantando por un sueño con New York, New York ¿Qué hubiera opinado Frank Sinatra de su versión?
–Ja, ja. Si Sinatra hubiera escuchado mi versión, se muere otra vez. La elegí porque conocer Nueva York siempre fue el sueño de mi vida. En el 87, me tocó seguir a River en una gira interamericana que me llevó a la Gran Manzana. Era pleno agosto y cuando aterrizamos quedé fascinado con la vista aérea. Entonces empecé a tararear: “Start spreadin’ the news, I’m leavin’ today…”. Es un recuerdo imborrable.

Miguel Angel –su nombre original– como un gran tenor en la cancha de River. Desde el reality de Tinelli se reveló como uno de los mejores.

Miguel Angel –su nombre original– como un gran tenor en la cancha de River. Desde el reality de Tinelli se reveló como uno de los mejores.

“Hace años que me tiño el bigote. Soy gordo, petiso, tengo ojos marrones, ¡más ventaja no les puedo dar a los periodistas jóvenes! ”

“Hace años que me tiño el bigote. Soy gordo, petiso, tengo ojos marrones, ¡más ventaja no les puedo dar a los periodistas jóvenes! ”

“Después de 24 años de convivencia, en febrero compré las alianzas y le propuse matrimonio a mi mujer. ¡La sorpresa que se llevó!”

“Después de 24 años de convivencia, en febrero compré las alianzas y le propuse matrimonio a mi mujer. ¡La sorpresa que se llevó!”

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