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"Si Racing salió campeón, el país también puede salir adelante"

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Es el gladiador argentino. Y pese a la herida de sus ligamentos en la pierna derecha, no se rinde. Diego Pablo Simeone (31), el Cholo de la selección, llegó para pasar las fiestas en nuestro país, com
o hace todos los años. Está en plena recuperación, y durante su paso por Mar del Plata fue asistido por el fisioterapeuta italiano Andrea Cerriti (enviado aquí por la Lazio, su club peninsular) y mimado por su familia: Carolina, su mujer -con quien esperan el tercer heredero-, y sus hijos Giovanni, de seis años, y Gianluca, de tres.

Antes de volver al invierno europeo, disfrutó del mar. Pero el hombre que más veces se calzó la celeste y blanca (104 partidos) no vive en una burbuja. Sabe lo que sufre su país, y le duele. Tras ejercitarse en el gimnasio del hotel Costa Galana, se sentó, pidió una gaseosa, y comenzó una charla donde abrió su corazón y se emocionó más de una vez.


-¿Cómo repercutieron en Italia los cacerolazos? Acá se dijo que el gobierno de aquel país recomendó a sus ciudadanos no viajar hacia la Argentina.

-Incluso, tenían mucho miedo de que viniera, pero yo necesitaba estar con mi familia. Igual, el cuerpo técnico y los dirigentes de la Lazio dudaban en dejarme venir. Les prometí que iba a trabajar en la arena, les mencioné a Mar del Plata, pude convencerlos y acá estoy. Aunque me duele mucho lo que está pasando (se toca el corazón) y temo a la inseguridad que hay, el día de mañana, pese a todo, me gustaría que mis hijos crecieran en la Argentina.


-¿Qué futuro esperaría aquí para ellos?

-Mi mujer y yo somos argentinos, los quisimos hacer nacer acá y deseo que se críen como yo, con estudio y con un poco de calle también. Porque es necesario tener calle, a pesar de que hoy está un poco peligrosa.

-Ustedes, los futbolistas de elite, viven en mansiones lujosas, tienen un estándar de vida envidiable. Sin embargo, me contaron que usted, en particular, extraña muchísimo al país.

-(Sonríe). La que te contó eso fue Carolina, mi mujer. Es que soy muy apegado a mi gente, por eso cuando me retire, pienso vivir entre Buenos Aires y Madrid. Mirá, el otro día estaba leyendo un libro de Roberto Baggio (uno de los ídolos del fútbol italiano que tienen campos en nuestro país) y descubrí una frase que se me incrustó como un rayo: "La Argentina es una linda enfermedad" y tiene razón, porque yo extraño a la gente, lo cotidiano. Muchas veces los argentinos pataleamos cuando estamos acá, pero cuando nos vamos siempre queremos volver.

-¿Le da miedo pensar que alguna vez va a tener que colgar los botines?

-No. Así es la vida... En el futuro me voy a preparar para ser entrenador, porque del fútbol no me voy a poder despegar, es mi pasión. Lo que más me va a costar en la vida, sí, es dejar la selección. No sabés lo emocionante que es llegar al vestuario y ver la camiseta argentina, que provoca el respeto del mundo entero. Yo jugué 104 partidos con la celeste y blanca, y en cada uno quiero dejar más que mi vida en la cancha. Todavía tengo cuatro o cinco años más de primer nivel. Hoy sigo sintiendo ganas de patear una pelota.

-¿A sus hijos le gusta también el fútbol o lo sufren porque los entrenamientos y las obligaciones les impiden estar más tiempo con usted?

-A ellos les gusta, aunque yo no les inculco nada. Giovanni, el más grande, está empezando a jugar; en cambio el más chico se entretiene más con los autitos. Ahora, ellos están viviendo mucho mi lesión. Por ejemplo, en Navidad, la maestra les hizo hacer un dibujo y escribir un deseo, y Giovanni escribió: "Papá, quiero que te recuperes enseguida de la pierna, enseguida".


-¿Cómo lleva adelante la recuperación de su lesión?

-Por suerte estoy tranquilo y, como te decía, tengo todo el apoyo familiar. Es uno de los momentos más difíciles de mi carrera, pero voy a hacer lo imposible para llegar bien al Mundial, porque ponerse la camiseta de la selección, aunque sea un minuto, es una gloria, es como vivir cien vidas.

-En este viaje, además, vivió una alegría muy especial, ¿no?

-(Ríe) Sí, no hay caso, a mí me tiran todas las camisetas celestes y blancas. Haber visto a Racing campeón es una satisfacción muy grande, es la primera vez en mi vida que puedo disfrutar esa sensación. Eso fue glorioso, indescriptible. Así que, si Racing salió campeón, el país también va a poder salir adelante.

por Pablo Procopio
fotos: Christian Beliera
(enviados a Mar del Plata)
En Mar del Plata, habló de todo. Le preocupa el país, pero tiene fe y es argentino hasta los huesos: Extraño a mi gente".">

En Mar del Plata, habló de todo. Le preocupa el país, pero tiene fe y es argentino hasta los huesos: "Extraño a mi gente".

Con Carolina, su mujer, el Cholo lleva siete años de casado. Ya tienen dos hijos, y están esperando el tercero.

Con Carolina, su mujer, el Cholo lleva siete años de casado. Ya tienen dos hijos, y están esperando el tercero.

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