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"Si no fuera el hijo del Presidente no podría estar acá"

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Fernando de la Rúa tiene una sola preocupación: recibir a Bill Clinton el próximo 10 de julio. No, no, no. Los relojes no atrasan y este ejemplar de la revista es de julio de 2001. A este De la Rúa le dicen Aíto, tiene 25 años, y está al frente de educ.ar, la Sociedad del Estado que ideó junto con Martín Varsavsky, un argentino con plata
(y muchísima fe) que donó los 11 millones de dólares para arrancar. Sobre la visita, mejor que hable el propio anfitrión: "Surgió porque Martín, que vive en Madrid, fue a una charla que dio Clinton. Y le pareció bien invitarlo. Así que organizamos el evento del Hotel Hilton para ese día, donde hablará del impacto que tienen las nuevas tecnologías en la sociedad".

Ver al ex mandamás norteamericano no será para bolsillos flacos. Las 1500 entradas disponibles se pagarán desde mil pesos (sí: $ 1000). El entusiasmo del menor de los De la Rúa no para: "Es cara porque equivale al precio de una computadora con garantía, seguro y un año de conectividad. Y Clinton no es sólo un pensador de marketing, sino el tipo que manejó el mundo durante ocho años. Además, lo que suceda se verá en Internet. Pagan los que pueden, pero lo ven todos".


-¿Y quién pone el dinero para traerlo? ¿La gente con sus impuestos?

-Para nada. Es un aporte personal de Varsavsky, pero no estamos autorizados a revelar de cuánto. Mucho menos de los 180 mil dólares que se dijo por ahí. Y lo que se recaude en su charla será para la donación de computadoras y conexiones a Internet para las escuelas, que es el objetivo de
educ.ar.

-¿Cuántas conectaron ya?

-Todavía ninguna. Tenemos aprobado un crédito del BID por 237 millones. Con esa plata, licitación mediante, lo haremos en dos años y medio. Mientras tanto, investigamos cómo conectar lo mejor posible. Hace un año, por ejemplo, hacerlo con las 37 mil escuelas argentinas costaba más de 700 millones de pesos. Hoy nos cuesta un tercio.


-Cuando ves General Mosconi, los cortes de rutas, las escuelas sin luz y sin agua, ¿no te preguntás si
educ.ar es como ponerse los zapatos antes que las medias?

-Creo en las prioridades en paralelo. Nosotros tenemos que conectar escuelas a Internet. No somos tontos ni desconocemos la realidad. Pero es un error creer que con pizarrones, pupitres o calefacción -que son indispensables, ojo-, la educación es igualitaria. El siglo XXI exige pizarrones y tecnología. Y el Estado tiene la obligación, también, de poner Internet al alcance de todos.

La charla con Aíto transcurre en su despacho del segundo piso de educ.ar. Blanco y radiante. Muy cool. Muebles modernos, una foto de su padre con banda y bastón presidencial correctamente iluminada por una dicroica, un autito rojo sobre el escritorio, la computadora a su izquierda, un sofá -también blanco- junto al ventanal que da al jardín. Y, pegada directamente en la pared, una foto recortada con el rostro moreno de Gabriela Vaca Guzmán (21), su novia desde hace siete meses.


-¿Vivís conectado a la red? ¿Pasás horas navegando?

-Hmmm, no. Navego mucho por educ.ar, y trabajo mucho con el Outlook, leyendo y respondiendo mails. Pero no soy un internauta.

-¿Visitás algunas páginas?

-Muy pocas. Algunas de economía o tecnología. A veces me relajo con páginas de música…


-¿No entrás en las que ocupan el ochenta por ciento de la red?

-(Se ríe) No, nunca miro páginas pornográficas. Jamás.


-Recién te recibiste de abogado. Tu papá lo hizo con medalla de oro…

-…Yo no (ríe). Está confirmado que no. Pero no me fue mal: promedié 7,50.


-¿Por qué abogacía, si no vas a ejercer?

-Uhhh… uno cambia tanto en la vida. Fue hace seis años, hoy no sé si la volvería a elegir. Me veo como un tipo de negocios, viajando. Me apasiona el arte, y no un estudio jurídico. La terminé porque me quedaban pocas materias, un año. De todas formas, me encanta ser 'doctor'…


-¿Por qué? ¿Había un mandato familiar?

-No. Soy un grandulón, puedo decidir qué estudiar. Cuando empecé, creí que iba a ejercer. Hoy me levanto todos los días pensando en conectar escuelas. Hasta que no termine eso, lo mío será
educ.ar. Pero no miro a largo plazo. Tengo una visión de futuro corta y vivo muy fuerte el presente. Tampoco soy un colgado, sólo que planifico las cosas con mucha flexibilidad. Si en cuatro años pienso que pintar cuadros me hace feliz, pintaré cuadros.


-¿Aunque no haya un peso?

-(Duda) Hmmm… de chico me importaba más la plata. Tenía diez pesos y los cuidaba. Pero a medida que crecí, se me hizo cada vez menos esencial. No sé por qué. Pero vivo bien, eh, y me gusta.


-Decís que no te importa el dinero porque lo tenés.

-Es cierto, nunca estuve necesitado. Si me faltara, por ahí cambiarían mis prioridades. Ojo, tampoco soy un tipo de plata. Tengo una situación normal: mi auto, mi depto alquilado… Pero hay gente que tiene mucha plata y ésta sigue siendo su prioridad.


-Te recibiste en una universidad pública. ¿Estás de acuerdo con que paguen su carrera aquellos que pueden?

-Yo lo hubiera hecho encantado. Me parece que quienes pueden, deben pagar por aquellos que quieren estudiar y no tienen medios. Pero también creo en una educación básica gratuita para todos.


-¿Cómo está la salud de tu padre hoy?

-Muy bien. A veces, cuando te pasa algo cerca del corazón -yo tuve una pericarditis- y salís bien, te fortalecés. Papá está con ganas de estar mejor, trota a la mañana, camina ligero, está más consciente de su salud.


-¿Está cansado, estresado? Hay fotos donde se lo ve demacrado.

-No. No está estresado. Tuvo muchos momentos de preocupación, y los tiene. Y eso se refleja en el rostro. Es lo mismo que un tipo que se separó o está tramitando un divorcio: tiene cara de cansado. Pero no está agobiado.


-Pero Lombardo dijo que tenía aterosclerosis. 

-Esa palabra se le escapó. Pero fue una imprudencia de todos modos.


-¿Cómo es la relación del Presidente con el poder? ¿Lo sufre?

-Ni lo sufre ni lo disfruta. Le tiene respeto. El peleó para estar ahí. Pero en las condiciones en que está el país, nadie puede disfrutar del poder.


-¿El sabe que la gente piensa que su poder parece haberse diluido?

-Papá no vive en una burbuja, es consciente de lo que se dice de él. Pero se debe abstraer y seguir trabajando. En el fondo, el Presidente es uno solo. Acá se dice "Cavallo o De la Rúa", y el que elige si Cavallo sigue o no es el Presidente. Entonces, puede haber tipos que se sumen y propongan ideas creativas, como Cavallo, y es positivo. Y a mi viejo le encanta, porque es el jefe de un equipo. Un DT de fútbol no se siente mal si el diez de su equipo juega muy bien. Porque es el responsable final de la victoria o de la derrota.


-¿Y cómo ves el partido hasta ahora?

-Y… vamos perdiendo uno a cero. Pero empieza el segundo tiempo. Yo soy hincha de Boca, y cuando vamos perdiendo, para mí es más divertido que si vamos cero a cero, porque siempre creo que se puede dar vuelta.

-Con Cavallo, ¿para vos entró Maradona a la cancha?

-En el entretiempo, el Presidente dio instrucciones para revertir la derrota.


-Más que instrucciones, hubo cambios: salió el Frepaso y entró Cavallo.

-Puede ser, y son cambios muy positivos. Chacho y muchos del Frepaso se corrieron solos, ¿no? Cuando pasó lo de López Murphy, todos decidieron irse. Me hizo acordar a algunas escenas del
Titanic, cuando trataban de agarrar los botes antes de que todo se hundiera. Pero no se puede generalizar:
Juampi Cafiero está ahí y hace un laburo bárbaro.


-¿Te podés abstraer de todo lo que se dice y disfrutar tu noviazgo?

-Tengo una vida interior muy fuerte. En casa me desenchufo de todo. Y a mi vida pública la acepto, no me quejo. Si no fuera el hijo del Presidente, no podría estar acá, conectando a Internet todas las escuelas del país. Y no porque no se me haya ocurrido la idea, sino porque no la hubiera podido implementar. Me toca tener un padre presidente, y está bueno.


-¿Pasás mucho tiempo con Gabriela?

-Vivimos a diez cuadras de distancia. Pero no somos pegotes ni estamos todo el día juntos.


-Muchos mails…

-No. Cero mails. La verdad es que somos superindependientes. Hay semanas en que nos vemos un día, otras que nos vemos cuatro. No hay reglas, y eso me encanta. Estamos bien, enamorados.


-Entonces, si te pregunto si primero se casa tu hermano o vos, vas derecho a la primera opción…

-Los medios están muy casamenteros últimamente (ríe). Ahora que se casó Menem con Bolocco buscan al próximo. Antonio, de hecho, no tiene claro si se va a casar pronto. Pero está enamorado. Y yo estoy casado con el corazón, con el alma. Lo demás es mitología.

Hugo Martin
hmartin@atlantida.com.ar
fotos: Fernando Arias

El hijo del Presidente, a un costado de su escritorio, tiene pegada en la pared una foto de Gabriela Vaca Guzmán, su novia. Dice que está

El hijo del Presidente, a un costado de su escritorio, tiene pegada en la pared una foto de Gabriela Vaca Guzmán, su novia. Dice que está "casado con el alma", pero no se envían mails y hay semanas que sólo se ven un día. "No somos pegotes", admite.

"Papá peleo para estar ahi. Pero en las condiciones en que esta el pais nadie puede disfrutar del poder".

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