“Si Griselda quiere ser Norma Aleandro, yo aspiro a ser Nacha Guevara” – GENTE Online
 

“Si Griselda quiere ser Norma Aleandro, yo aspiro a ser Nacha Guevara”

A los siete días de comenzado el reality, sin haber terminado de acomodar siquiera sus botas en la casa de Gran Hermano, a Claudia Ciardone (27) sus compañeros ya la habían colocado afuera, junto a Sebastián Pollastro (20) y Pablo Espósito (24). No sólo eso: la rubia fue elegida por la gente para abandonar la casa con el 49,2 por ciento de los votos. “No tuve tiempo ni de conocer a mis compañeros”, dice la modelo nacida y criada en Loma Hermosa, partido de San Martín. Es la mayor de tres hermanos –Gabriel (18) y Cristian (11)–, hija de Nelly y Pedro, y ex estudiante de Contabilidad en la Universidad de Morón. Tiene un pasado bastante lejano a su actualidad de neo famosa, una actividad que incluye fotos hot, giras por boliches y debates televisivos. “Antes trabajaba en un banco. Por eso, apenas terminé mi secundario en el Instituto Libertad de Villa Bosch seguí una carrera acorde a lo que hacía. Después dejé, porque me aburría. ¿Qué sé yo? ¡Era un embole!”, cuenta Claudia Ciardone (27) y se ríe. Siempre se ríe...

Ella acusa 1,67 de altura, 50 kilos de peso y curvas de 95-62-90, y apenas salió de la casa posó desnuda. No tardaron en llegar los aplausos de pie de la platea masculina, que quedó cautivada por su belleza. Aunque el destino tenía preparado para ella un nuevo desafío: su regreso. Luego de recorrer cuanto boliche y evento se le cruzara, participar de los debates y protagonizar diferentes entrevistas, en la primera oportunidad que hubo de reingresar a un compañero expulsado de la mediática casa de Martínez, volvió “la rubia” –como la llaman sus compañeros– por 15 votos.

Nunca pensé que podía surgir la posibilidad de volver”, admite sorprendida Claudia, quien comenzó su carrera de modelo a los 12 años. Entre idas y venidas, enamoró a su compañero Damián Fortunato (27) y su reencuentro, con beso incluido, calentó la pantalla con 25 puntos de rating.

–¿Por qué entraste a la casa?
–Tenía tres objetivos en mente. El primero era fortalecer mi carrera de modelo. Desde hace cuatro años formo parte del staff de Leandro Rud. Después me interesaron la experiencia y el premio de 100 mil pesos. Pero la plata, si no la sabés manejar, te dura un tiempo y después desaparece. La idea era tener un piso profesional y laboral fuerte.

–Saliste a la semana, ¡y no existían ni los debates!
–(Risas) ¡Sí! ¡Qué garrón! ¡No había nada! Creo que si me descuidaba, ni Peluffo (Mariano) me recibía. ¡Estuve más días en el hotel de aislamiento que en la casa! Igual, creo que una de las salidas más fuertes es la primera, porque hay mucha expectativa del público. Sentí más el cariño de la gente en esta segunda expulsión que en la primera. Lo que veo en esta nueva edición de GH es que la gente se involucró más con los personajes. A cada rato que prendías la tele veías algo del ciclo. Igual sabía que no iba a durar mucho.

–Pero volviste... ¿Cómo te cayó?
–No me lo esperaba. Estoy muy agradecida con los chicos, porque viví la experiencia que buscaba. Los pude conocer, los disfruté mucho más.

–Tu único contacto con ellos fueron esos siete días y lo que veías por tevé. Suficiente para tener una radiografía de todos…
–Sí, es raro, porque a muchos que me caían mal los terminé entendiendo. Por ejemplo, el caso de Gabriel. Antes no me gustaba, pero después me di cuenta de que es un pibe genial… Inmaduro por su edad, pero bueno.

–Sos una de las mujeres fatales. ¿Tenés algún arma de seducción?
–No. Siempre consideré que siendo humilde y sencilla se llega lejos. Hay que ser uno mismo, porque después la mentira se desvanece. Si te manejás bien en la vida, la gente te acepta.

–¿Los hombres se acercan más ahora que antes de GH?
–¡Sí, mucho más! En los boliches se ve más. Por lo general, los hombres son más tranquilos, te piden una foto, un beso y un autógrafo. Después siguen en la suya. ¡Las que son terribles son las chicas! A mis compañeros les tiran del pelo, los abrazan, se les tiran encima.

–¿Por qué llamabas “Cuore” a Damián?
–Porque él tenía que solucionar una crisis con su novia de dos años, Julieta. Quedamos en no contar nada hasta que se resolviera eso. Creo que adentro de la casa se me fue la lengua… ¿no? (risas). A mí me gustó su personalidad. Es divertido, pasional y emocional. Es obvio que también hay una gran atracción física.

–A diferencia del reencuentro entre Jonathan y Jessica, el tuyo fue bien hot…
–En ese momento tenía pensado contar toda la historia. Pero apareció él y me dio un ¡tremendo beso! Yo no lo esperaba. Por suerte, las cámaras no enfocaron la cara de asombro que le puse... Ahí él me dejó en claro cómo estaba lo nuestro.

–Si hubieras estado más tiempo en la casa, ¿hubieras tenido sexo con él?
–No, porque en ese momento él hablaba de su novia. No era una situación que se pudiera dar.

–¿Ni con una fiesta temática de descontrol?
–(Risas) ¿Vos decís con alcohol? Y… capaz que sí. Ahí adentro todos los sentimientos están muy revolucionados. Hacés cosas que afuera no harías, y al revés.

–¿Cómo sigue la guerra con Griselda, tu rival morocha?
–No sigue. Yo ya dije lo que me parecía. No tengo ganas de seguir con esto, porque me molesta.

–Ella te definió como “vil, sucia y canalla”. ¿Vos a ella cómo la definirías?
–A ver... con una sola palabra. Dejáme pensar... Me da lástima.

–Griselda sueña con ser como Norma Aleandro... Vos, ¿cómo ves tu futuro?
–(Risas) Todas mis fuerzas están en abrirme camino como artista. ¿Así que Griselda quiere ser como Norma Aleandro? Bueno, yo aspiro a ser como Nacha Guevara. Para eso, voy a seguir capacitándome en actuación y modelaje.

En cuestión de medidas y contornos, Claudia acusa:  95-62-90 (con ayuda de cirujano plástico) y 1,67 de altura. Volvió a ocupar un lugar entre los eliminados, que ya suman doce.

En cuestión de medidas y contornos, Claudia acusa: 95-62-90 (con ayuda de cirujano plástico) y 1,67 de altura. Volvió a ocupar un lugar entre los eliminados, que ya suman doce.

Durante su primera estadía tuvo un romance fugaz con Agustín, y enseguida todo se disolvió dentro de la casa.

Durante su primera estadía tuvo un romance fugaz con Agustín, y enseguida todo se disolvió dentro de la casa.

“Siempre consideré que siendo una persona humilde y sencilla se llega lejos. Hay que ser uno mismo, porque después la mentira se desvanece. Si te manejás bien en la vida, la gente te acepta”

“Siempre consideré que siendo una persona humilde y sencilla se llega lejos. Hay que ser uno mismo, porque después la mentira se desvanece. Si te manejás bien en la vida, la gente te acepta”

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