“Si de grande quiere ser médica o bailar en Cocodrilo, no pienso oponerme” – GENTE Online
 

“Si de grande quiere ser médica o bailar en Cocodrilo, no pienso oponerme”

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Uma Fabbiani tiene dos años. Es lo más genuino que inventaron Amalia Granata (29) y Cristian Fabbiani (27), sus padres. Nació porque ellos dos lo quisieron; o mejor dicho, porque se quisieron en Rumania. Fue un amor fugaz que dejó su fruto. Un fruto que respira por sí mismo y que atesora un mapa genético de lo más particular: es hija de una modelo rosarina devenida vedette y conductora, y de un futbolista que vistió la casaca millonaria –el club de sus amores–, vivió en Israel, Rumania y Chile, y hoy defiende los colores de All Boys. O en síntesis: “Uma es un calco de Cristian. A veces me asusto cuando la veo dormir, de lo parecida que es a su papá”, asegura la panelista de Un mundo perfecto.

A poco de comenzar la producción, la pequeña tiene cara de recién levantada: mansa y discreta; sin embargo, en cuestión de segundos, su condición de querubín cambiará por la de demonio. “Cuando se le sube la locura no puede parar”, advierte la madre. Y entonces comienzan las fotos... Las dos se divierten. Posan para las cámaras con comodidad. Amalia propone, su hija dispone, y el “¡otra vez!” al mejor estilo Dinosaurios –la serie noventosa– será la frase más repetida por la niña. “¡Fabbiani!”, gritará su madre cada vez que Uma roce o caiga en la infracción; y en caso de que la pequeña aplique el recurso de oídos sordos, la amenaza será la misma: “¡Mirá que ahí viene el hombre!”. La primera parte de la nota comienza así.

–¿Quién eligió el nombre?
–Fue una elección de ambos. Estábamos en Rumania, mirando una película de Pablo Echarri y Nancy Duplaá, Apasionados creo que se llamaba. Y entonces apareció un personaje (Natalia Verbeke) que se llama Uma. “¡Uma!”, dijimos los dos; “si sale nena le ponemos así”. Y fue nena nomás.

–¿Buena película?
–Lo único que recuerdo es que el personaje de Echarri le presta esperma a una amiga de Dupláa. Más no te puedo decir. Bueno, que nos gustó el nombre.

–¿Qué tiene Uma de vos, y qué del Ogro?
–De mí heredó que es muuuy inteligente, y del padre... mirala. ¡Es igual a él! Los gestos, las piernas, las patas, todo. Cuando la veo dormir me da muchísima impresión: “¡Ahhh, es la cara del padre!”, digo. Creo que es una muy buena fusión de ambos.

–¿Quién es más mandón: el padre o la madre?
–Yo. Bah, como vive conmigo, los límites tengo que ponerlos yo. Por eso la reto mucho más que el padre, que sólo la ve los fines de semana.

–¿Pero a quién respeta más?
–Al padre, claramente. A mí no me da ni bola.

–¿Cómo es el Ogro con ella?
–Como ella. Si los ves juntos parece que tienen dos años. Se pelean y juegan de la misma manera todo el día. No paran.

–¿No le pedís que le ponga más límites?
–No, no. A veces le digo que es una nena, y que no es necesario que se ponga a la altura de ella. “¡Vos no sos un nene, sos un adulto!”, le digo. Pero te imaginarás que tampoco soy quién para retar al padre.

–¿Son regaleros?
–El padre sí; yo, no tanto. Lo mío es mucho más práctico. Le compro cosas, pero en los cambios de temporada. Tres camperas en invierno, cuatro remeras, suéteres varios, pantalones, sandalias, etcétera. Todo de una. El padre, en cambio, la lleva casi todos los fines de semana de shopping.

–¿Y qué le compra?
–¡Zapatillas! ¡Todo el tiempo! De todas las clases y colores. Creo que se dedica a comprarle nada más que zapatillas. Debe tener como 60 pares. O más... ¡Y no exagero, eh!

–¿Qué es lo que más pregunta Uma?
–Absolutamente todo: desde lo más trivial hasta las cosas más personales. Y se le contesta siempre con la verdad, como debe ser.

–¿Y qué pasa cuando no sabés responder?
–Lo que ella pregunta se le explica. Con el vocabulario de una nena de dos años, obvio. Aunque ella es viva y se da cuenta de todo.

–¿Qué te gustaría que heredara de vos?
–El carácter... y creo que ya lo heredó. Por lo que noto, se va a defender muy bien.

–¿Qué restricciones vas a ponerle?
–Yo pretendo darle la mejor educación. Un buen colegio preescolar, primaria y secundaria. Todo genial. Ahora, si después quiere ser médica, maestra o bailarina de caño en Cocodrilo o en Miami, que lo sea. No me voy a meter. Después de los 18 tiene derecho a hacer lo que se le cante.

–¿Sos una madre moderna?
–Soy una madre que se adapta a los tiempos que vive.

MADRE Y NOVIA MODERNA. Segunda parte de la nota. Las fotos terminaron. Amalia toma café con leche, mientras Uma dibuja en la cocina. Ahora es tiempo de hablar de su novio y de su vida después de Bailando por un sueño. ¿Polémicas? Inevitable si de Granata se trata. Pero light: “¿Cómo se te puede ocurrir convertirte al judaísmo por amor? Es un buen chiste, lo admito”. Vanucci, Fort, Pachano, La Mole y la Ghidone recibirán sus golpes. ¿Elogios? Para Reina Reech y Emilia Attias.

–¿Cómo te sentís ahora que abandonaste el programa de Tinelli?
–Feliz. Re tranquila. No aguantaba más tanta presión y tantas malas energías. Era continuamente compartir mi tiempo con personas que me tiraban abajo y me chicaneaban.

–¿Disminuyó el nivel de estrés?
–Más o menos. Ahora dejé el Bailando, pero el martes que viene empiezo los ensayos de la nueva obra de Flor de la V, que son dos o tres horas por día.

–¿Te animás a pronosticar un ganador?
–Emilia Attias. Me parece que se lo re merece.

–¿Quién te gustaría que pierda?
–La Ghidone y La Mole. No los aguanto más. Ponés cualquier canal y aparecen. Me cansé de verlos en todos lados. Me aburrieron.

–¿Fort, Alfano, Reina o Pachano? ¿A quién preferís, y por qué?
–Hoy elijo a Reina. Me demostró con el tiempo que es la más coherente del jurado. Aunque en realidad todo depende de cómo actúen. Ellos son los que cambian todo el tiempo... ¡No es mi culpa!

–¿Y a quién no elegirías nunca del jurado?
–A Pachano. ¡No hay tregua! Y con Fort tampoco. No me interesan.

–Te cambio de tema y te pregunto: ¿serías capaz de convertirte al judaísmo por amor, como dijo que haría Vanucci?
–Pfffffffff... (Risas) No me hace falta convertirme a nada para demostrar amor.

–¿Cómo estás con tu novio? (Juan Pablo, 32, empresario)
–Perfecto. Nuestra relación se fue dando lentamente. Primero nos veíamos de vez en cuando, después salimos un poco más, y así el vínculo se hizo más fuerte. Este último año nos asentamos mucho. Por eso él conoció a mi familia, y yo a la de él. Estamos mejor que nunca.

–Suena a frase hecha...
–No, en serio. Ni yo lo puedo creer... ni nadie.

–¿Para tanto?
–Y sí, porque a él le gusta mucho estar solo, y es súper mujeriego. Así de fácil.

–Evidentemente te gustan los mujeriegos.
–Algo tengo, ¿no? Por algo me atraen. Pero ¡ojo! Una cosa es ser mujeriego y otra es ser putañero.

–¿Y tu novio es...?
–Mujeriego. ¡Era! Igual, tenemos un pacto de decirnos la verdad si queremos estar con otra persona.

–¿Cómo reaccionarías si él te planteara que quiere estar con otra chica?
–Dependerá de mí si lo acepto o no.

–¿De dónde surgió la idea de ese pacto?
–Porque no queremos ser como muchas parejas. La mayoría pareciera que se meten los cuernos y viven engañándose. Nosotros, si tenemos deseos de estar con otra persona, lo vamos a plantear.

–¿Y a vos nunca te dieron ganas?
–Con Pachano y con Fort. ¡Jaja!

Madre e hija disfrutan  de la sesión de fotos. Saltan, sonríen y comparten la primera entrevista juntas. “Si la dejás, no para. Es un pequeño demonio”, afirma Amalia. Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Christian Beliera GE2361-P GRANATA_Maquetación 1 18/10/10 11:57 Página 2

Madre e hija disfrutan de la sesión de fotos. Saltan, sonríen y comparten la primera entrevista juntas. “Si la dejás, no para. Es un pequeño demonio”, afirma Amalia. Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Christian Beliera GE2361-P GRANATA_Maquetación 1 18/10/10 11:57 Página 2

“El nombre lo elegimos en Rumania, mientras mirábamos ‘Apasionados’, una película de Echarri y Duplaá. Y entonces apareció un personaje que se llama Uma. ‘¡Uma!’, dijimos los dos, ‘si sale nena le ponemos así’.

“El nombre lo elegimos en Rumania, mientras mirábamos ‘Apasionados’, una película de Echarri y Duplaá. Y entonces apareció un personaje que se llama Uma. ‘¡Uma!’, dijimos los dos, ‘si sale nena le ponemos así’.

“De mí heredó que es muuuy inteligente, y del padre... mirala. ¡Es igual a él! Los gestos, las piernas, las patas, todo. Cuando la veo dormir me da muchísima impresión: ‘¡Ahhh, es la cara del padre!’, digo”

“De mí heredó que es muuuy inteligente, y del padre... mirala. ¡Es igual a él! Los gestos, las piernas, las patas, todo. Cuando la veo dormir me da muchísima impresión: ‘¡Ahhh, es la cara del padre!’, digo”

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