“¿Separados? ¡No! ¡Estamos muy bien, juntos!” – GENTE Online
 

“¿Separados? ¡No! ¡Estamos muy bien, juntos!”

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El estadio Monumental estalla. El árbitro Héctor Baldassi acaba de pitar el final del partido y los hinchas millonarios celebran el triunfo por dos a cero ante el San Lorenzo de Ramón Angel Díaz. Inmediatamente, José María Aguilar, presidente de River, sale de su palco, levanta los brazos al cielo y grita: “¡Qué triunfo, qué triunfo!”. Está feliz, al igual que Carolina Simeone (35), la esposa del técnico, quien a treinta metros de distancia se abraza con sus tres hijos: Giovanni (12), Gianluca (9) y Giuliano (5). Unos minutos después, de ese palco número 21, el que alguna vez perteneció a Leonardo Astrada y hoy es protocolar del club, su hijo mayor sale gritando hasta quedar disfónico y corre por el pasillo alfombrado del anillo del segundo piso.

En el camino se cruza con Leonardo Rodríguez, amigo y ex compañero de su papá en la Selección, quien también feliz le pregunta: “¿Y tu mamá dónde está?”. El chico le señala la puerta, Leo ingresa al palco donde está Carolina y la felicita por el triunfo. Pero recién media hora después la modelo abandonará el lugar. Ahí, en exclusiva, mientras espera el ascensor, la charla con GENTE:

–Carolina, ¿cómo estás?
–Bien, pero la verdad es que no quiero hacer declaraciones. Ni Diego ni yo queremos hablar.

–¿Ninguno saldrá a confirmar o desmentir todo lo que se está diciendo?
–La verdad es que no podemos salir a desmentir cuando la prensa publica algo que no nos gusta. Que digan lo que quieran. Son las reglas del juego.

–Sí, pero esta vez, fueron muchos los medios que dijeron que ustedes están separados y hasta se habló de terceras personas en el medio…
–¿Y qué querés que hagamos? Si vos querés poner la verdad, escribí esto que estás viendo. Hoy vine a la cancha con mis tres hijos a apoyar a mi esposo. Porque Diego... ¡sigue siendo mi esposo!

–¿Entonces están bien? ¿No están separados?
–¿Separados? No. Estamos muy bien, juntos, y nos queremos mucho.

ES LA HISTORIA DE UN AMOR… Diego y Carolina se conocieron en Buenos Aires en 1992, en una fiesta en la casa de una amiga en común, cuando el Cholo volvió de vacaciones al país luego de jugar tres años en el modesto Pisa de Italia. Ahí conoció a la modelo, entonces de 16 años, poco tiempo atrás ganadora de un concurso con Tini de Bucourt que le había abierto las puertas de la agencia de Pancho Dotto. “No bien la vi me enamoré. Era distinta a todas”, confesó alguna vez el ex jugador de la Selección. Unos meses después se pusieron de novios, Diego firmó contrato con el Sevilla y marcharon juntos a vivir a España. A los dos años, luego del Mundial de los Estados Unidos, dieron el “” en la Iglesia del Santísimo Sacramento, y celebraron en el Roof Garden del hotel Alvear, con una fiesta para más de doscientos invitados. Días antes, él había ido hasta la puerta de la casa de la mamá de la novia y le había cantado No sé tú, el bolero de Armando Manzanero, desde la vereda y secundado por su suegro. Carolina murió de amor, abandonó definitivamente las pasarelas y se dedicó a criar a sus tres hijos. Juntos, estuvieron trece años en Europa, hasta que decidieron volver al país para cumplir un viejo sueño de Diego: terminar su carrera como jugador en Racing Club, el club de sus amores.

Pero su retiro como futbolista se adelantó cuando en el 2006 le ofrecieron ser el técnico del equipo. A pesar de los buenos resultados, duró unos pocos partidos. Pasó a Estudiantes de La Plata, donde se aseguró el bronce al gritar “¡campeón!” en el Torneo Apertura 2006. Hasta ahí era un hombre envidiado por todos: ganador, con tres hijos adorables y una esposa ideal. Tanto, que hasta los apodaron “los Beckham argentinos”. Pero en noviembre de 2007, casi por sorpresa, Carolina decidió retomar su carrera como modelo. “Construimos una familia impresionante y ahora yo aprenderé de moda como ella aprendió de fútbol”, declaró Diego, apoyando la idea. Inmediatamente, su esposa apareció en varias producciones fotográficas luciendo un cuerpo realmente envidiable. El alto perfil hizo que Marcelo Tinelli la convocara para Bailando por un sueño 5. Y aunque desde Ideas del Sur aseguren que “todavía no firmó contrato y estamos en plena etapa de negociaciones”, Carolina decidió tomarse la cosa muy en serio. Dejó de ir al gimnasio que Claudio Marangoni tiene en San Isidro y empezó en el Megatlón de Martínez, donde se entrena cuatro horas por día. Al poco tiempo comenzaron a sonar, y cada vez más fuertes, los rumores de separación.

¿PAREJA EN CRISIS? A pesar de que en diciembre de 2007 (cuando el Cholo ultimaba detalles para firmar con River) a Diego y a Carolina se los veía felices, los rumores indicaban que no estaba atravesando su mejor momento. Intimos de la pareja aseguraban que “viajaron el 23 de diciembre a Punta del Este para pasar las Fiestas en familia e intentar arreglar las cosas, pero no funcionó”. Es más, por los pasillos del Monumental son muchos los que dan como cierta la versión que asegura: “Cuando estaban ultimando los detalles para venir a River, Aguilar le dijo: ‘Lo único que te pido, Cholo, es que tu mujer no baile en el programa de Tinelli, por la exposición que va a tener’. A lo que Diego le respondió: ‘Yo no puedo hablar en nombre de mi esposa, porque nos estamos separando’”.

Haciendo oídos sordos a estos comentarios, la pareja se mostró feliz en la playa Movistar en Punta, donde solían pasar largas tardes acompañados de sus hijos. Pero la vuelta a Buenos Aires trajo otra ola de rumores. El viernes 4 de enero, Diego se instaló en Mar del Plata para iniciar la pretemporada con River, mientras que su esposa viajó con sus hijos a San Bernardo y se hospedó en el complejo Hostal del Sol. Enseguida, Carolina participó sola de un evento en Mardel y hubo un detalle que llamó la atención de muchos: en el dedo anular no lucía su anillo de casada. Por esos días, los rumores apuntaron a ambos: a ella la vincularon con “un guardavidas de San Bernardo, fornido, rubio y de pelo largo, al que todos conocen como He-man”. Y a él, con la modelo Julieta Spina, ex del presidente de Independiente, Julio Comparada, que va al mismo gimnasio que el entrenador. Hasta llegaron a decir que Simeone había abandonado la espectacular casa que tienen en Nordelta y se había mudado a un departamento de Puerto Madero.

HABLA EL CHOLO. El lunes, después del triunfo ante San Lorenzo, el trabajo para el técnico de River comenzó a las 9.30 de la mañana en Ezeiza. Tres horas después, Simeone trepó a su camioneta Toyota negra y se dirigió a sus oficinas de Puerto Madero. Una hora más tarde se encontró con Leo Rodríguez en el restaurante Happening de la Costanera. Una ensalada de la casa alcanzó para saciar su apetito. Pidió que le levantaran la vajilla y utilizó la mesa como tablero de tácticas y estrategias. Al terminar, habló con GENTE.

–Diego, ¿qué decís sobre los rumores de tu separación?
–La verdad es que estoy bárbaro.

–Disculpá, pero decís “estoy” y querés decir “estamos” bárbaro... ¿O no?
–Estoy bárbaro, estamos bárbaro…

–Pero son muchos los que dicen que estás viviendo solo en Puerto…
–Que cada uno se haga cargo de lo que dice.

–Hasta se habla de terceras personas.
–No hablo sobre rumores. Estoy muy bien.

–Parecería que estás dando una respuesta de circunstancias…
–Todo bien. ¿O acaso se me ve deprimido o bajoneado? Ando fenómeno y es lo único que voy a decir. Todo para adelante.

Ese mismo lunes, a las nueve y media de la noche, afirmaron con hechos lo que unas horas antes los dos le habían dicho a GENTE, asistiendo juntos al desfile presentación de la temporada de invierno que su amigo personal, Ricky Sarkany, realizó en la Rural. ¿Un dato curioso para aquellos que siguen insistiendo con la separación? Ninguno lució el anillo de casado. Sin embargo, no se despegaron el uno del otro.

Aunque no lo creas, nos llevamos bárbaro. Y las peleas duran un segundo. Casi no existen”, confesaba Carolina en plena luna de miel en Marbella en agosto de 1994. “Con ella encontré la paz y el amor que necesitaba. Nunca un grito, nunca una discusión”, aseguraba Diego, pisando la misma arena, mientras tomaba de la cintura a su flamante esposa. Hoy prefieren casi ni hablar con la prensa. Lo único que dijeron públicamente hasta ahora, fue lo que está reproducido en esta nota. ¿Seguirán pensando igual que hace catorce años? Sólo Diego y Carolina lo saben.Así, juntos y aparentemente felices, pero sin los anillos de casados, Carolina y Diego se mostraron el lunes a las 21.30 en el desfile de presentación de la temporada de invierno de Ricky Sarkany.

Así, juntos y aparentemente felices, pero sin los anillos de casados, Carolina y Diego se mostraron el lunes a las 21.30 en el desfile de presentación de la temporada de invierno de Ricky Sarkany.

“<i>No podemos salir a desmentir todo cuando la prensa publica algo que no nos gusta. Que digan lo que quieran. Nosoros estamos muy bien</i>”. (Carolina).

No podemos salir a desmentir todo cuando la prensa publica algo que no nos gusta. Que digan lo que quieran. Nosoros estamos muy bien”. (Carolina).

Carolina ingresó al estadio cerca de las cuatro de la tarde, acompañada por sus tres hijos: Giovanni, Gianluca y Giuliano. Primer gol de Falcao, y un festejo bien tribunero para Carolina y los chicos.

Carolina ingresó al estadio cerca de las cuatro de la tarde, acompañada por sus tres hijos: Giovanni, Gianluca y Giuliano. Primer gol de Falcao, y un festejo bien tribunero para Carolina y los chicos.

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