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Según Adolfo Rubinstein, ex Ministro de Salud de la Nación, “el gobierno está entrampado en la cuarentena”

Según Adolfo Rubinstein, ex Ministro de Salud de la Nación, “el gobierno está entrampado en la cuarentena”

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El 11 de junio se cumplen 100 días desde que se anunció el primer caso de COVID-19 en Argentina. El doctor Adolfo Rubinstein, especialista en Salud Pública, analiza qué ocurrió en este tiempo y qué conviene tener en cuenta mirando hacia adelante.

Claudio Ariel P. volvió al país el 1 de marzo. Había estado unos días en Milán, donde el número de infectados por coronavirus ya crecía exponencialmente. Se sintió mal y fue directo a una clínica privada. El 3 de marzo se conoció el resultado de su hisopado: había dado positivo.

Entonces, la enfermedad no generaba grandes preocupaciones al interior del ministerio de salud ni los infectólogos creían que fuera necesario tomar medidas extremas. Pero el ritmo de los acontecimientos se aceleró. El 11 de marzo, con más de 125 mil casos positivos en todo el mundo, la OMS declaraba la pandemia. Dos días más tarde el presidente Alberto Fernández anunciaba la suspensión de clases en todos los niveles educativos y en toso el territorio nacional.

Es hora de dejar de apelar a la antinomia de que quien no está a favor de la cuarentena o cuestiona que deba haber un plan de salida, entonces sea un partidario de la muerte o de la terapia intensiva.

Adolfo Rubinstein

Esa misma semana, en conferencia de prensa desde la residencia de Olivos, Fernández anunció que el país entraba en cuarentena. “Dictamos un Decreto de Necesidad y Urgencia. A partir de la medianoche de mañana y hasta las 24:00 del 31 de marzo dictamos un aislamiento social, preventivo y obligatorio“, dijo entonces el mandatario. Y desde entonces, cada dos semanas anunció la extensión de la misma.

El 4 de junio, en la última conferencia respecto a este tema, el presidente anunció un cambio de modalidad: aquellas localidades sin transmisión comunitaria del SARS-COV-2 entraron en una etapa de distanciamiento social, mientras que las que tienen contagios continúan en ASPO, aunque con apertura de ciertas actividades productivas, comerciales y recreativas.

Creo que entramos muy bien en la cuarentena“, señala Adolfo Rubinstein (62), a cargo de la cartera de salud durante la presidencia de Mauricio Macri. “Eso permitió ganar tiempo crítico para preparar el sistema de salud. Pero el aislamiento en sí mismo ni detiene ni elimina el virus sino que disminuye de manera transitoria la propagación”, afirma.

“El gobierno está entrampado en la cuarentena y no hay un plan estratégico de salida. No vamos a volver a la vida anterior hasta que no haya una vacuna. Tenemos que conocer cuáles van a ser los indicadores que nos permitirán relajarnos un poco más”, señala con espíritu crítico. 

Egresado de la Universidad de Buenos Aires, Rubinstein se formó en epidemiología clínica en la Universidad de Harvard y su trayectoria siempre estuvo ligada a la Salud Pública. Quizás por este recorrido académico sumado sus años a cargo del servicio de medicina familiar y comunitaria del Hospital Italiano, considera clave incluir miradas diversas en el tratamiento del problema.

El pánico es un facilitador de conductas autoritarias que avanzan sobre las libertades individuales.

Adolfo Rubinstein

“Entiendo que el consejo de expertos que asesora al presidente es muy limitado. Está formado por infectólogos clínicos que tienen una visión muy parcial de la realidad. Tiene que haber científicos de diversas áreas: economistas, cientistas sociales, filósofos, comunicadores. Se necesitan miradas que además de los problemas sanitarios -sin duda, los más importantes- puedan observar lo que está pasando en otros ámbitos con este confinamiento prolongado“, explicita. 

“La cuarentena es como estar en la trinchera”

En un momento en el que los casos siguen en aumento, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde la estratega actual es salir a rastrear casos, muchos comienzan a manifestar su descontento contra la medida influenciados por el estado anímico o la necesidad de generar ingresos.

En este contexto, el ex Secretario de Salud describe: “Tenemos que permanecer confinados en nuestros domicilios sin tener contacto excepto para cuestiones básicas con el exterior. Esto derivó en la explosión de muchos problemas del ámbito psicosocial y emocional: aumento de la depresión, la ansiedad, la violencia y muchas adicciones. Son todas cuestiones que emergieron en una situación de encierro totalmente inesperada”.

Falta una mirada mucho más integral de la pandemia. Es hora de dejar de apelar a la antinomia de que quien no está a favor de la cuarentena o cuestiona que deba haber un plan de salida, entonces sea un partidario de la muerte o de la terapia intensiva, como ha dicho alguno de los asesores del presidente“, afirmó.

El rastreo de casos recién se está haciendo ahora. Debería haber ocurrido antes pero no había tests porque el gobierno no hizo las compras en tiempo y forma.

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Adolfo Rubinstein

Y todavía fue un poco más allá, analizando un factor que considera clave. “El miedo si es bien utilizado puede servir para cambiar conductas de comportamiento y hacernos a todos más responsables en tanto entendemos el riesgo, el pánico -en cambio- es un facilitador de conductas autoritarias que avanzan sobre las libertades individuales“, sentenció Rubinstein. 

Aparte de todo, enfatizó la importancia de tener índices confiables. “Soy bastante escéptico de los números. La cuarentena es como estar en la trinchera y las batallas no se ganan desde ahí: hay que salir a pelear bien pertrechado. Mientras estemos acá es muy difícil saber cómo va a seguir la curva de casos“, dijo.

“Lo que hemos hecho es retrasar el comienzo de la epidemia porque tomamos una medida muy drástica tempranamente. La cuarentena no es un tratamiento”, insistió antes de plantear aspectos que deberían haber sido evaluados por el gobierno desde el momento en que se instauró el aislamiento.

Lo que hemos hecho es retrasar el comienzo de la epidemia porque tomamos una medida muy drástica tempranamente. La cuarentena no es un tratamiento.

Adolfo Rubinstein

“Hay tres cosas importantes. Para empezar, ganar el tiempo para preparar el sistema de salud, sobre todo los recursos críticos. La segunda es cambiar el comportamiento social, internalizar el uso del barbijo, el distanciamiento físico, que no haya más espectáculos o cine, eso requiere tiempo y comunicación adecuada. El tercer punto, que es lo que no se hizo, es preparar la respuesta comunitaria para que podamos bloquea rápidamente los focos, con equipos especializados que puedan detectar rápidamente los casos y bloquear los contactos estrechos para que no se propague la cosa y esto no se hizo en buena medida porque no había tests”, anunció el ex funcionario en tono crítico.

Y continuó: “Estuvimos dos meses guardados pero debimos preparar no solamente la respuesta hospitalaria sino también la respuesta comunitaria. El rastreo de casos recién se está haciendo ahora: ahora se buscan activamente los casos. Esto debería haber ocurrido antes pero no había tests porque el gobierno no hizo las compras en tiempo y forma. Esa es la realidad”, concluyó.

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