«Seguiré en política hasta que la Argentina vuelva a ser un lugar seguro y con oportunidades para todos» – GENTE Online
 

"Seguiré en política hasta que la Argentina vuelva a ser un lugar seguro y con oportunidades para todos"

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Marró dos goles "hechos" y ofreció sus piernas para que Claudio El Turco
García le hiciese un túnel perfecto. "No fue mi mejor partido…", se excusaría
después. Abandonó la cancha principal del B-12 de Punta Mogotes cuando aún no se
habían completado los primeros cinco minutos del segundo tiempo. Transpirado
pero satisfecho. El público premió su esfuerzo con una ovación, y Mauricio
agradeció semejante despedida con los brazos en alto y se internó en el
vestuario. Recién entonces, ya sin su jugador número 10 en la cancha, Las viejas
glorias xeneizes (equipo compuesto por Musladini, Escudero, Graciani y Madurga,
entre otros) comenzaron a torcer un resultado que les era adverso. Aún rodeado
por cámaras, Macri se sometió paciente a una rueda de prensa improvisada bajo el
vapor de las duchas. Dijo que lamentaba la partida del jugador chino Li Yao,
auguró otro buen año para Boca, y confesó que veía "poco probable en lo
inmediato
" la vuelta del goleador Martín Palermo. Acomodó su pelo con las manos,
puso sus botines en una bolsa plástica y se despidió con una sonrisa. Entonces
recibió el pedido de una entrevista exclusiva para GENTE. Mauricio Macri espió
su reloj, puso cara de tener prisa, y finalmente propuso a este redactor:

-Tengo que ir a La Caseta-Coca Cola para encontrarme con el Zorrito (su cuñado,
el músico Fabián Von Quintiero) que va a tocar con Los Ratones Paranoicos. ¿Qué
te parece si me llevás en tu auto y hacemos la nota durante el viaje?
-Como usted diga. Le advierto que tengo un Fiat Uno algo "descuidado"
-Pero, ¿anda?
-Es modelo 97, lo hizo su padre.
-¡Entonces vamos, tiene que andar!

Conduciendo a Mauricio. Se sentó en el asiento delantero reservado para el
acompañante. Prescindió de cinturón de seguridad y, en un exceso de confianza,
apoyó su pie derecho sobre la guantera. Antes de comenzar la charla impuso una
única condición: no hablar de la política del gobierno actual.

-¿Cómo definiría el presente de Boca?
-Todos los hinchas de Boca estamos viviendo un año espectacular. Hace ocho años,
cuando arrancamos nuestra gestión, propusimos un sueño ambicioso: construir un
club sano, serio, coherente, con una hegemonía deportiva en lo local y
posicionarlo entre los cinco grandes del fútbol mundial. Y cumplimos con todo lo
prometido. Estoy muy contento porque considero que lo que vivimos hoy es el
premio a haber creído en nuestra institución y en la capacidad de trabajo de los
argentinos.

-¿No le da bronca ver que, pese a ser el campeón mundial, Boca no está primero
en el ránking de clubes de FIFA?
-No entiendo cómo se hace ese ránking, pero intuyo que la competencia argentina
está muy devaluada con respecto a la italiana, la española y la inglesa. Pero
todo el mundo del fútbol sabe que hasta diciembre próximo el campeón mundial de
fútbol es Boca Juniors.

-Luego de la frustrada incorporación del futbolista chino Li Yao, ¿aún cree
posible la apertura de mercados tan lejanos a Boca, sin peso en el mundo del
fútbol?

-Es posible y es necesario. La Argentina tiene la chance histórica de hacer una
alianza estratégica con China, un mundo de mil trescientos millones de
habitantes que crece a más del 10 por ciento por año. Los chinos son como un
cohete que va a la Luna y, si nosotros logramos seducirlos, podemos llegar a
viajar con ellos.

-Sin embargo, siguiendo su metáfora espacial, en materia de fútbol los chinos
parecieran más cercanos a la perra Laika…
-(Ríe). Nuestro desafío es encontrar un jugador chino que se adapte a la
Argentina y que esté al nivel de nuestro fútbol. No pensamos salvarnos con un
crack chino, sino que pretendemos incorporar a un jugador que se pueda integrar
al plantel.

-Uno de los hechos más salientes del 2003 fue su debut en política. ¿Cuál es su
balance luego de las elecciones porteñas?
-Fue muy positivo. Arranqué de cero y me tuve que enfrentar a todo el sistema
político, porque tanto la izquierda como la derecha se pusieron en contra de
nuestra propuesta. Y, pese a haber padecido una campaña violenta y perversa,
ganamos la primera vuelta. Para el ballotage mis rivales políticos desembarcaron
en la zona sur con muchísimos recursos. Si hicieron tantos esfuerzos, quiere
decir que nuestra propuesta era muy valiosa.

-Luego de su "auspicioso fracaso", ¿piensa seguir trabajando en política?
-Yo estoy comprometido con mi país y con mi gente. Voy a trabajar en política
hasta que la Argentina vuelva a ser un lugar con seguridad y oportunidades de
crecimiento para todos. El día que vea que la Argentina salió de esta angustia,
me dedicaré otra vez a lo mío que, dicho sea de paso, no me va tan mal.

-Desde Necochea, Aníbal Ibarra declaró que ni siquiera con todos los títulos que
usted obtuvo este año con Boca podía vengar su derrota en las elecciones…
-Ibarra es un accidente de la política. No es frío ni caliente, está en la
Jefatura de Gobierno de la Ciudad por casualidad, gracias al apoyo y la
maquinaria que le prestó el Presidente. ¿Acaso vos creés que alguien votó a
favor de Ibarra? Nadie. Y muchos ya se han arrepentido, lamentablemente.

-Durante el 2003 usted volvió a padecer la inseguridad que se vive en el país:
su hermana Florencia fue secuestrada. ¿Cómo viven los Macri en la Argentina
actual?
-Mal, como todos. Con paranoia, con miedo e inseguridad. Después del fracaso que
tuvimos como sociedad, la Argentina se debate entre la pobreza, la exclusión, la
falta de oportunidades de trabajo, la pérdida de rigor institucional y la
permanente violación de la ley. Es una combinación muy negativa que dispara los
índices de inseguridad. Para revertirlo va a costar mucho tiempo y mucho
trabajo. Necesitamos reconstruir las fuerzas de seguridad, equilibrar la
aplicación de las leyes… Vivimos una locura: está demostrado que sólo seis de
cada mil personas que delinquen van a la cárcel. El mensaje es claro: "Robá, chabón (sic), que acá no pasa nada".

-Luego de su propio secuestro y el de Florencia, quedó demostrado que su
seguridad puede ser vulnerada. ¿Acaso ha tomado alguna medida para prevenir un
nuevo rapto?
-Por supuesto. Pero acá lo más importante para destacar es que cuando a mí me
secuestraron se trataba de un delito ocasional, focalizado en aquellos que
teníamos plata. Ahora los secuestros se han democratizado: le puede tocar a
cualquiera, por cien pesos o un millón de dólares. Eso nos lleva a la paranoia
que estamos viviendo.

-¿Cómo interpretó usted la polémica carta de Susana Giménez?
-Estoy con Susana a muerte. No importa desde dónde lo diga, porque acá hay que
ir al centro de la cuestión y no quedarse siempre en las formas. Susana es una
ciudadana argentina modelo que hoy sufre una angustia enorme porque está pasando
por una crisis muy importante. Comprendo la impotencia que padece…

La tranquera de ingreso a La Caseta señala el fin de la entrevista. El viaje,
curiosamente libre de custodios, duró algo más de veinte minutos. Mauricio Macri
se despide ahora con un apretón de manos. Segundos después, regresa sobre sus
pasos. "¿Te conté que mi primer auto fue un Mehari? Mejor lo dejamos para el
próximo viaje…
", dispara.

En el 2003 debuté en la política y, pese a haber peleado contra todos, conseguí la confianza de la gente y ganamos la primera vuelta. En lo deportivo, con Boca ganamos todo lo que jugamos. Acá, en Brasil y en Japón", aseguró Macri, quien esa noche vio caer a su equipo ante los pibes de River.">

"En el 2003 debuté en la política y, pese a haber peleado contra todos, conseguí la confianza de la gente y ganamos la primera vuelta. En lo deportivo, con Boca ganamos todo lo que jugamos. Acá, en Brasil y en Japón", aseguró Macri, quien esa noche vio caer a su equipo ante los pibes de River.

Macri jugó al fútbol en el B-12. Pese a vestir la camiseta número 10, no pudo imponer su juego.

Macri jugó al fútbol en el B-12. Pese a vestir la camiseta número 10, no pudo imponer su juego.

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