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“Seguimos de luna de miel… pero en Córdoba es más autóctona”

“Seguimos de luna de miel… pero en Córdoba es más autóctona”

Redacción Gente

Splash! “Eso que escuchás fue García que se tiró otra vez a la pileta”, dice Flor de la V (32) no bien entramos a su enorme casa en Villa Carlos Paz. García es su pomerania, que improvisa acrobacias dignas del aqua dance de Tinelli y enloquece a Cayetano, el pequeño maltés que lo cela. “Desde que llegamos a esta casa, García se convirtió en una piraña: se la pasa en el agua. Y Cayetano está celoso de cómo le festejamos los chapuzones; por eso ladra”, cuenta.

A pocas horas del estreno de La fiesta está en el lago, obra que encabeza junto al Negro Alvarez y que produce Gerardo Sofovich, Florencia calmó su ansiedad por el debut disfrutando del lago junto a su marido, Pablo Goycochea (43), que es fanático de las motos acuáticas. “Acá hacemos vida agreste, mucho aire libre, parque, pasamos un montón de tiempo en el lago y nos andamos en cuatriciclo por todos lados”, describe ella. Está a punto de comenzar su cuarta temporada teatral en el epicentro del turismo cordobés y, lejos de vivir la previa con nervios, Florencia está lista para cumplir su objetivo: “Disfrutar y dar lo mejor en el escenario, esperando la respuesta del público, que siempre ha sido muy fiel a mis propuestas”.

–¿Cuál es tu rutina en Carlos Paz?
–Me levanto a las diez y desayuno con Pablo a la sombra de un árbol increíble que tenemos en el parque. Acá aprovecho cada momento. Pasamos mucho tiempo afuera, almorzamos, nos metemos en la pileta, bajamos al lago. Pablo trajo la moto de agua… y no para. Me arrastra para que lo acompañe y yo le digo: “¡Andá solo!”. Es que a mí también me divierte, pero estoy acá sobre todo para trabajar.

–Hace un mes y medio que se casaron. ¿Tus días acá son una extensión de la luna de miel?
–¡Obvio! Seguimos de luna miel… pero en Córdoba es más autóctona. Aquí hay mucha paz. Este año nuestra vida fue una revolución constante. No bien llegamos acá hicimos un stop, para frenar la vorágine. Además, ya advertí que este año no me pueden postular como “la chica del verano”, porque, muchachos… ¡soy una señora casada!

–¿Es verdad que nunca se pelearon desde que dieron el “sí”?
–Discusiones tenemos, como cualquier matrimonio, pero, sí, ahora son menos. Cuando uno es chico pelea por pavadas, pero a medida que crecés como pareja se disfruta más. La convivencia es difícil, pero mucho peor es la soledad. Imagináte qué fea debe ser, que hay gente que se casa únicamente para no estar sola…

–Pero ése no es tu caso…
–No. La vida es larga y la pasión es corta. Las mariposas duran poco; entonces, nosotros buscamos reencontrarlas todo el tiempo. Para mí también está bueno mirar el noticiero a las ocho de la noche con mi pareja y hablar de cómo nos fue en el día. Lo elegí como mi marido no sólo porque me gusta y me atrae: él es mi amigo, mi compañero, mi par.

–Vuelvo al trabajo. ¿Qué tiene en particular para vos el público de Carlos Paz?
–Ahora se han jerarquizado las producciones; antes se querían hacer la América y armaban obras con nada. Este es un público muy fiel y no hay que desaprovecharlo. Es muy difícil meter a la gente en el teatro. Y si uno consigue hacerlo, el paso siguiente es que se vaya satisfecha. Porque, hoy por hoy, es un sacrificio muy grande pagar una entrada. Entonces, la consigna es una sola: para el público, siempre lo mejor. Para venir a Carlos Paz este año rechacé una oferta para estar en Los exitosos Pells… ¡Imagináte!

–¿Priorizaste el teatro o acaso te estás arrepintiendo de tu decisión?
–No, jamás me arrepentiría. Me encanta la tele, pero el lugar que logré en Carlos Paz no lo puedo abandonar fácilmente. Tener un nombre, convertirme en primera figura, y encabezar un espectáculo junto a uno de los cómicos más importantes, como lo es el Negro Alvarez, es maravilloso para mí. Amo la televisión, pero más el teatro. Córdoba es un semillero de grandes humoristas y a mí me ha adoptado. Por eso voy a pelear siempre por este lugar.

–Este año la competencia es muy fuerte. ¿Te interesás en averiguar cómo arrancaron los demás espectáculos?
–No. No me fijo en eso. Si lo hago, pierdo el foco de lo que vine a hacer acá. Desde el momento que le hablé a Gerardo de volver a Carlos Paz es porque espero tener el mismo resultado que los años anteriores. Me ocupo sólo de mi espectáculo. La competencia siempre va a existir y es la gente la que tiene que elegir.

–Gerardo viajó para el estreno…
–Está acá más que nunca. Le hice descubrir Carlos Paz y aprendió a querer mucho esta plaza. Aunque nos duplica en edad, él trabaja más que nosotros. Está metido con un entusiasmo que hace tiempo no lo veía en nadie. Gerardo ama esta profesión. Trabaja y produce una energía que estimula a ensayar desde las cinco de la tarde hasta las dos de la mañana, sin parar.

–¿Esperan ser primeros en taquilla otra vez?
–Estoy con muchas ganas como para repetir lo de otros años. Me la pasé contando las horas para volver al teatro. Para mí no hay dudas: este verano, la fiesta la traigo yo. Pablo es fan de las motos, “las de agua y las de alta cilindrada para andar en las rutas”, dice el dentista, que se atrevió a raparse. Y a Flor le encanta el nuevo look.

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Cada día inventan nuevas pruebas en el lago, como esta de arrastrar a Flor sobre un inflable. Curva, ola y ¡splash! Después, risas y mimos.

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Flor y Pablo alquilaron la misma casa que el verano pasado: tres plantas, gran parque, piscina y una vista fantástica. Por supuesto, llevaron a sus perros, Cayetano y García.

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