«Seducimos más haciéndonos las bebotas que jugando a la mujer fatal» – GENTE Online
 

"Seducimos más haciéndonos las bebotas que jugando a la mujer fatal"

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Se parecen tanto, se parecen nada. Las tres tienen ese rubio tan rubio y los ojos claros en las caras jóvenes. Jóvenes y algo ingenuas o ellas ponen caras que parecen algo ingenuas. Así, dicen, la seducción arrecia: "Los hombres mueren cuando nos ven con carita de ángeles. Seducimos mucho más cuando nos hacemos las bebotas que cuando jugamos a la mujer fatal", dicen, convienen, se ponen de acuerdo.

Son parecidas. O no, no parecidas, más bien son parte del mismo club, el club de las rubias que desde un aviso, una tapa, una foto, obligan la mirada. Y, a la vez, poco. Es decir, lo que las une, poco, bien poco.

Rocío Guirao Díaz es una chica de la zona norte que todavía no volvió del asombro que le provoca su propia suerte. Fue la bomba del verano pasado, y el año 2004 la tuvo ahí, en el foco de los móviles que buscan figurines en la noche, en el lente de los paparazzi que esperan a la salida, en boca de los periodistas. Tiene 19, Rocío, y algunas veces el vértigo todavía la asusta.

Soledad Fandiño jugaba al metegol en un kiosco 24 horas de Villa Lugano, su barrio. Antes "su barrio" no era Lugano, era Pompeya, y antes era Monte Grande. En Monte Grande era donde más le gustaba. Extraña, Soledad. O dice que extraña.

Hoy Soledad no juega tanto al metegol porque el tiempo no le da: después de Erreway, hoy en Ricos y Mocosos (No hay 2 sin 3), las horas de grabación la alejaron un poco de los pibes, los kioscos y las tardes en el pool. Tiene 22, Soledad, y está feliz así como está.

Geraldine Neumann no vive en el asombro ni le sobra barrio: Geraldine, que viene de un escandalete de fotos eróticas con amigas íntimas, que conoce el paño de los medios y la popularidad porque tiene una hermana, Nicole, que desde hace diez años viene jugando el juego de los medios y la popularidad, es la más audaz cuando el cuerpo le pide audacia. A los 21, Geraldine, Gegé, levanta temperatura y despierta como pocas el gran ratón nacional.
Las tres se juntaron, y ahí, en la foto, quedaron los cuerpos de tres chicas rubias que se parecen tanto, se parecen nada.

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Septiembre es la antesala del verano, el anuncio del primer calorcito. Rocío Guirao Díaz nació (como figura pública, como personaje, su historia en los medios es lo que nació) en el verano 2003/2004. Y el verano que viene será el momento de rubricar, de sostener la historia que empezó en la tapa de GENTE con un trikini sobre la arena.

-¿Te da miedo?

-¿Qué cosa?

-Que un día todo se termine.

-Sí, a veces me da miedo.

A Rocío la sonrisa ancha le cruza la cara. Sobre un pastito tibio, con el gesto pequeño de una confesión repentina, dice que el miedo le parece inevitable. Este año, América tevé la llamó a Rocío para darle programa propio, Winter News, un espacio sobre el invierno y sus deportes. A veces lo sorprendente no es que todo llegue, sino que llegue tan rápido. Sigue Rocío:

-No esperaba que me pasara, nunca pensé que iba a poder asomar la nariz en la conducción. Todo se fue dando solo.

-¿Qué hacés para relajarte?

-Irme a casa, jugar con mi perro, y olvidarme de todo.

-¿Podés realmente olvidarte de todo lo que te pasa?

-No, mucho no.

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Cuando le dijo a su mamá que quería entrar al Conservatorio de Arte Dramático su mamá fue terminante: "no", le dijo. "De ninguna manera", le dijo. Entonces Soledad, que era muy chica, que después de todo tal vez mamá sabía de lo que hablaba, arrancó con Derecho. Pero los tomos de La Ley fueron demasiado pesados y el Derecho no funcionó. Probó con Publicidad, pero la creatividad comercial no era el tipo de creatividad que estaba buscando. Entonces se metió en una programa que elegía modelos y después las modelos se volvían estrellas. Súper M, se llamaba el programa. Salió de allí con un contrato para la agencia de Ricardo Piñeyro y empezó a escribir su historia.

Hoy hace de cheta, una cheta de colegio cheto pero en clave paródica. En Ricos y Mocosos, en el programa No hay 2 sin 3, junto a Pablo y Pachu, ella, que viene de Lugano, de Pompeya, de Monte Grande, es una rubia high class. Pero ella no es ella:

-Es tanta la distancia que hay entre mi personaje y lo que soy…

-¿Y qué sos?

-Una chica hiper sencilla, con muchos amigos, con poco tiempo para esos amigos.

-¿A qué le temías cuando empezaste?

-A que me hicieran desnudar. Hablé mucho con los productores y con mis compañeros, porque yo no quería aparecer con poca ropa. Ahora estoy bárbara, porque mis compañeros son buenísimos y hago lo que más me gusta, que es actuar.

-¿Se arrepintió tu mamá?

-Bueno, ella quería que yo siguiera una carrera, pero no te creas, me dio la opción. Me dijo: 'estudiá algo que te pago teatro'.

-Y terminó funcionando

-Por suerte.

Nos habíamos visto hacía poco, cuando ella me juró que las fotos las habían robado de la computadora de una amiga, y las fotos eran de esas que levantan rating y temperatura: ella, desnuda, jugando con el cuerpo junto a los cuerpos también desnudos de sus amigas. Y ahora Geraldine dice:

-Eso ya fue.

-¿No podría favorecerte el escándalo? Digo, instalarte como una chica audaz, la más audaz de todas.
-Y… puede ser, no lo sé. No es algo que me gustaría que sucediera porque, aunque me favorezca, siguió siendo un robo.

-Te imaginás reemplazando a tu hermana
-No, ella es irremplazable.

-Lo decís muy segura.
-Es que todos me quieren hacer pelear con mi hermana.

-No estaba esperando que te pelearas.
-Pero nos comparan, todo el tiempo nos comparan.

-Bueno, las dos son rubias, las dos son modelos, las dos vienen de un escándalo con fotos eróticas y las dos están de novias con músicos. Se hace difícil no comprar.
-Con mi hermana tengo una relación excelente. Soy amiga de sus amigas y ella también se lleva bárbaro con las chicas de mi grupo. Salimos juntas, vamos a comer, la visito en su chacra… Lo siento, pero no nos vamos a pelear.

-Con esas fotos, ¿sos consciente de lo que pudiste haber despertado en los hombres?
-La verdad, estoy sorprendida con cómo la gente se enganchó con esas fotos.

-Estaban todas desnudas…
-Sí, pero nunca imaginé que yo podía encender tanto los ratones de la gente.

El celular de Gegé hace algo parecido a una música y Gegé atiende: "Hola, bebu. Sí, ya terminé, estoy yendo para allá. No, bebu. Sí, bebu. Te amo, bebu. Chau".

-¿Te está esperando Bebu?
-Sí, estoy muy enamorada, ¿se nota?

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Las tres tan semejantes, tan lejanos los mundos de las tres.

Geraldine, Soledad y Rocío sobre la tranquera de una campo en la provincia de Buenos Aires. Un estilo, y tres maneras hot de representarlo.

Geraldine, Soledad y Rocío sobre la tranquera de una campo en la provincia de Buenos Aires. Un estilo, y tres maneras hot de representarlo.

Si, a veces siento miedo de que un día todo lo que me esta pasando se termine de pronto" (Rocio). "Soy una chica de Villa lugano que juega al metegol en el kiosko 24 horas. Mi personaje de cheta en la tele no tiene nada que ver conmigo" (Soledad). "Con mi hermana tengo una relación excelente. Salimos juntas, vamos a comer, la visito en su chacra... no sé por qué todos quieren que nos peleemos" (Geraldine). ">

"Si, a veces siento miedo de que un día todo lo que me esta pasando se termine de pronto" (Rocio). "Soy una chica de Villa lugano que juega al metegol en el kiosko 24 horas. Mi personaje de cheta en la tele no tiene nada que ver conmigo" (Soledad). "Con mi hermana tengo una relación excelente. Salimos juntas, vamos a comer, la visito en su chacra... no sé por qué todos quieren que nos peleemos" (Geraldine).

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