“Sé seducir, y me siento carismática” – GENTE Online
 

“Sé seducir, y me siento carismática”

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Durante su no tan lejana infancia, Lucila González (20) armaba una mini-pasarela en el cuarto de su casa, se lookeaba con pinturas, pelucas, lo que hubiese a mano… Y jugaba a ser modelo, algo que tantas sueñan pero pocas concretan. “Sí, es el deseo de muchas nenas. Pero a medida que crecés, te vas dando cuenta si te da el look, el cuerpo, la onda…”, define mientras se sumerge en la piscina climatizada del Para Ti Idor Spa.

Las curvas de su cuerpo (88-58-90, distribuidas en 1,70 de altura y 50 kilos) hicieron que el sueño de aquella chiquita fuera posible. El resto fue tarea de Multitalent... En siete meses posó en Roma y Los Angeles, encabezó campañas en México y se convirtió en la cara de Lovable, la marca número uno de ropa interior de Centroamérica. Ella reconoce que está comenzando, pero también jura que va por más.

–Ya aprobaste la materia de modelo. ¿Qué más te animás a hacer?
–No sé dónde está mi techo. Me gustan la televisión y la conducción. Para eso se necesita lograr respuesta en el público, y yo me siento carismática. Siempre me elogian la simpatía. Tengo habilidad para comunicarme con la gente. Podés ser lindo y simpático, pero si no seducís… Y yo lo sé hacer. No tengo un modelo a seguir; me gustaría construir mi propio estilo. Este es un trabajo al que le debo mucho respeto…

–Sobre todo porque debés ganar buen dinero…
–Sí, la verdad, se gana bien. Por eso hablo del respeto al trabajo. A veces tengo que estar 12 horas haciendo un catálogo con la mejor sonrisa, de buen humor. Siempre tengo en cuenta que lo que gano en un día, tal vez mucha gente necesite dos meses para lograrlo. Cuando una persona te elige para su marca, tenés que estar orgullosa, más existiendo tantas chicas lindas. Por eso no me gusta imponer pretensiones, o hacer caritas o desaires.

–Esto último a lo que hiciste referencia es bastante común entre ustedes, las modelos. Imagino que lo ves todos los días.
–Hay chicas que se consagraron, y entonces tienen exigencias. Y otras que, bueno… pretenden, sin tanto mérito. Tal vez tenga que ver con la falta de amor por la profesión. Esto tenés que disfrutarlo más allá del dinero, si no, no tiene sentido.

–¿Hasta dónde llega la competencia entre ustedes? ¿Se puede tener amigas en el mundo del modelaje, o son todas brujitas?
–Por ahora a mí me tiran buenas ondas, aunque una nunca sabe hasta dónde será real. Igual, no me involucro mucho con las chicas del ambiente, porque es bastante complicado alcanzar una amistad sincera. Aunque nunca tuve un problema con ninguna.

–Muchas chicas se meten en este medio porque les gusta figurar, aparecer en la cámara, y tienen cero talento.
–(Interrumpe)… Sí, tipo Gran Hermano. A mí me aburre. No me interesa esa fama. La ganás por aparecer en un programa, pero si no demostrás algo en un tiempo relativamente corto, todo se esfuma. Tengo mucho para dar artísticamente: en las producciones de fotos, en la conducción, o, quién te dice, bailando. Hay que estar preparado, y yo soy muy autoexigente.

–En el verano decías que sólo estabas enamorada de tu trabajo. Dicen que esa situación cambió…
–(Risas) En ese momento era verdad, no estaba enamorada. Vívía muy emocionada, porque recién había entrado a la agencia y estaba fascinada con mi trabajo, como lo sigo estando. Pero ahora tengo un amor, y la felicidad es completa.

Lucila dice que se anima a actuar y conducir. ¿Referentes? “<i>Prefiero construir un estilo propio</i>”, sentencia antes de sumergirse en la pileta del Para Ti Idor Spa.

Lucila dice que se anima a actuar y conducir. ¿Referentes? “Prefiero construir un estilo propio”, sentencia antes de sumergirse en la pileta del Para Ti Idor Spa.

Perfecta desde el pelo, hasta la punta de los pies.

Perfecta desde el pelo, hasta la punta de los pies.

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