“Rompí mi bajo perfil y ahora voy por más” – GENTE Online
 

“Rompí mi bajo perfil y ahora voy por más”

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Es casi inaccesible. Llegar a ella resulta toda una odisea. Sus ensayos, las clases de baile, de piano y actuación, hacen que sea una figurita difícil de conseguir. “Sí. La verdad es que mis días son muy moviditos, pero es porque quiero hacer las cosas bien”, se disculpa por la tardanza. Liz Solari (24) cerró el 2007 con mucha energía. Fue la revelación de Bailando por un sueño 4, en una cruzada solidaria –junto a su compañero de baile, Daniel Meza Sánchez (24)–, por ayudar a Milagros (12, víctima de una mala praxis que la dejó ciega). No se conocían previamente, pero la propuesta de Ideas del Sur fue garantía suficiente para lograr una brillante performance y, a pesar de no haber ganado, cumplir el sueño gracias al apoyo de una empresa rusa. Ahora, Liz dice que en ella hubo un antes y un después…

No sé si representó un renacer profesional, pero fue algo nuevo, que se supo acoplar a estos siete años de modelaje que llevo”, afirma. Aunque no necesita demostrar nada, porque en la pista supo cómo hacer valer el sueño de su pareja para ayudar a la nena. Algo que no sólo la gratificó en forma personal, sino que también la ayudó a descubrirse. “Cuando me llegó la propuesta era el momento justo. Podía frenar por un tiempo mi carrera, ya que estaba consolidada en el exterior. Era una cosa nueva y se presentaba como todo un desafío”, explica. Más tarde agrega: “Está bueno romper con esa rutina. Además, en todo este tiempo yo vine cultivando un perfil bajo. Meterme en Bailando... fue como chocarme con la jaula de las locas. Nunca se sabía qué iba a pasar. Pero la gente recibió lo que yo quise transmitirle. Esa energía que se generaba con mi soñador y mi coach, Bruno, fue muy especial”, confiesa La Indiecita.

–¿Qué descubriste al finalizar un 2007 con tanta energía?
–Que siendo fiel a mis pensamientos puedo lograr muchas cosas. En el caso de ShowMatch me sentí muy auténtica en todas las presentaciones. No necesitaba estar en pose. No forzaba nada. Descubrí mi compromiso por las cosas. En los siete meses que duró Bailando... me involucré con la causa. Llegar a la semifinal fue increíble. No sólo guardo los más lindos recuerdos, sino que me llevé varias amistades.

–¿Qué significaba para vos bailar antes de ShowMatch?
–El baile es sinónimo de diversión. Cuando bailás, sos vos y la música. Es estar en contacto con algo muy profundo. Más allá de las salidas con amigos, la música siempre estuvo en mi vida… ¡Te imaginarás que con un novio músico eso se potencia! Tengo una personalidad muy alegre y lo que hice desarrolló mi espíritu positivo. Además, lo bueno de este desafío era ese ingrediente solidario. No es lo mismo bailar en un boliche que hacerlo por un sueño.

–¿Eras de criticarte?
–Trataba de no verme… Si no, seguro que lo hacía. Tampoco tenía mucho tiempo para ver tele. Los días que grabábamos los programas me levantaba a las cinco de la mañana y terminaba a las once de la noche. El resto lo dedicaba a bañarme y dormir. Esas son las cosas que la gente no ve y que tampoco se imagina.

–Muchas veces te vimos llorar en el programa cuando hablabas de Milagros y de cómo querías ayudarla a que pudiera volver a ver.
–Sí. Me conmovía. Al ser un sueño individual me conecté mucho con Milagros. Verla en el estudio movilizaba mucho mi parte sensible. Ella es un sol y toda esa expectativa que ponía en nosotros fue muy especial. Es mucha responsabilidad… pero era parte del desafío que quise tomar.

–¿Seguís ayudando para que cumpla su sueño?
–Todo el tiempo. El sueño no se cumplió enseguida porque no fuimos los ganadores. Pero yo hablo todo el tiempo con Juana, la mamá de Milagros. Mucha gente se acercó a nosotros para darnos una mano. Eso es lo que nos ayuda a seguir: el apoyo de la gente. La operación que ella necesita sólo se puede hacer en dos lados: Estados Unidos y Rusia. Ahora, una empresa rusa se comprometió a colaborar y en pocos días vamos a cumplir con lo prometido.

–¿No tuviste miedo de sufrir tanta exposición?
–Sí, sabía que no era sencillo. Pero confío en mi personalidad, en mi forma de ser y en mis valores. Tal vez llegué de una forma ingenua. Cuando tengo un objetivo, me concentro. Con Bailando... logré romper mi bajo perfil. Y ahora voy por más.

–Aceptar ese desafío hizo que te mostraras de una manera más audaz. ¿Sos una mujer arriesgada?
–No… Yo soy más tranqui. En el fondo, padezco mi inseguridad femenina. Me dejé llevar por la intuición. Sabía que las cosas iban a salir bien. El apoyo de Pancho (Dotto, su manager), de mi familia y de Diego (Balut, su novio desde hace cuatro años) fue muy importante para mí.

–Ahora se viene tu primera experiencia en un set de filmación. ¿Cómo te estás preparando?
–Esta semana ya empezamos a grabar. Vengo trabajando muy duro. Tomo clases de piano y actuación todos los días. Es súper interesante. Este año me propuse seguir creciendo como profesional. Es un momento ideal para aprender.

–Dicen que el cine inmortaliza…
–Es muy atractivo… ¡El cine es increíble! Tal vez en cinco años me vea y diga: ‘¿Qué fue lo que hice?’. Por ahora estoy muy entusiasmada con el proyecto de High School. Es algo concreto, que requiere concentración y esfuerzo. La gente que trabaja conmigo es muy piola y eso hace las cosas más fáciles.

–¿Ya te sentís parte del equipo Disney?
–Sí. Es un sueño trabajar con ellos. Mi papel es el de una pianista que vuelve al colegio. Ya me hice las pruebas de vestuario y de maquillaje. Todo Disney es genial. Cuando uno es chico, es innegable que sus películas marcan una etapa importante de la vida.

–¿Vas a seguir siendo modelo o encontraste una nueva vocación?
–Es una carrera que empecé a los 17 años y que no pienso dejar jamás. Ahora el destino hace que se den otras cosas. Todo va a depender de mis ganas y de lo seductoras que sean las ofertas.

–Te propusieron hacer teatro, ¿vas a aceptar?
–Todavía no cerramos nada. Me habían ofrecido hacer algo para el verano en el teatro Maipo, pero no me terminó de cerrar. Ahora apareció El mago de Oz, que es una historia alucinante. Es un clásico que todos conocen. Además, está destinado a un público infantil que me interesaría conquistar.

–También te tentaron para estar en televisión…
–¡Tengo límites! Eso es más para fin de año… Es imposible decir siempre que sí. Soy muy responsable cuando acepto las cosas, y no se puede abarcar todo. Igual… escucho ofertas.

–¿Y el casamiento para cuándo?
–Nosotros estamos muy bien así… La gente es la que se apura.

Producción: Sofía Delger

La Indiecita (de medidas casi perfectas: 85-60-90) está tomando clases de piano y actuación. Aunque la tentaron para hacer tele, la modelo asegura que todavía no aceptará, porque “<i>quiero ir despacio</i>”.

La Indiecita (de medidas casi perfectas: 85-60-90) está tomando clases de piano y actuación. Aunque la tentaron para hacer tele, la modelo asegura que todavía no aceptará, porque “quiero ir despacio”.

“<i>Cuando acepté participar de Bailando por un sueño tuve miedo de exponerme mucho. Fue como meterme en la jaula de las locas, pero quise correr ese riesgo porque el fin solidario  lo valía</i>”

Cuando acepté participar de Bailando por un sueño tuve miedo de exponerme mucho. Fue como meterme en la jaula de las locas, pero quise correr ese riesgo porque el fin solidario lo valía

“<i>El 2007 no sé si representó un renacer profesional; fue algo nuevo, que se supo acoplar a estos siete años de modelaje. Me pude dar el gusto de frenar por un tiempo mi carrera, porque ya estaba consolidada</i>”

El 2007 no sé si representó un renacer profesional; fue algo nuevo, que se supo acoplar a estos siete años de modelaje. Me pude dar el gusto de frenar por un tiempo mi carrera, porque ya estaba consolidada

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