«Rompí con mis prejuicios: hoy me animo a mostrarme más sexy y a hablar de mi vida» – GENTE Online
 

"Rompí con mis prejuicios: hoy me animo a mostrarme más sexy y a hablar de mi vida"

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En otros tiempos –un año atrás, sin ir mucho más lejos– hablar de la vida privada de Marcela Kloosterboer con Marcela Kloosterboer era una misión casi imposible. Traía años de experiencia en eso de esquivar preguntas directas con respuestas torcidas. Frente a la prensa, su intimidad, un tabú. La chica era im-pe-ne-tra-ble. Y, por las dudas, también distante. A la hora de las fotos, aparecía una nueva lucha: bellísima como pocas, se empecinaba en esconder sus curvas, y le resultaba incomodísimo mostrar su lado sexy.

Hoy, a los 23, aparece diosa (como siempre) y con nueva actitud (esa que nunca tuvo antes, o que jamás se animó a explotar). El primer síntoma de cambio: a las 15 horas del jueves 26 de abril, no bien llega y cuando dice: “Hola… ¿Cómo están? ¿Qué vamos a hacer? ¿A ver la ropa? Me encanta, dale…”.

–¿Esta sos vos?
–¿Por qué lo decís? ¿Por lo relajada? Y, llevo once años en esto... Es tiempo de empezar a disfrutarlo.

–Gran decisión…
–Un buen cambio, sí. Te digo que de esta forma me estoy divirtiendo mucho más. Lamento no haber tenido esta actitud antes. Lo llevo mucho más natural. Todo me cuesta menos.

–¿Qué fue?
–No sé. Creo que tiene que ver con muchas cosas. El año pasado, por ejemplo, me fui a vivir sola. Me compré un departamentito de tres ambientes en Palermo y me independicé. Eso me hizo madurar. Como ahora mi vida depende sólo de mí, decidí hacerme cargo de todo: de mi casa, de mi auto, de mi trabajo, de mi actitud, de mi pareja, de mis amigos, de mi cuerpo, de mi futuro...

–¿También te animás a hablar de todo eso?
–¿No te digo que estoy mucho más relajada? Sí, siento que rompí con un montón de prejuicios: hoy me animo a mostrar mi parte más sexy y a hablar de mi vida… Algo impensable antes. No podía. Bueno, tampoco busques un giro de 180 grados. No voy a entrar en detalles súper íntimos. Pero preguntáme: ¿qué querés saber de Gastón Gaudio? ¡Ja, ja, ja, ja…!

–Veo que no es sólo una postura. Contáme cómo están.
–Bien. El otro día me llamó para avisarme que se volvía de Barcelona y hoy a las seis de la mañana lo fui a buscar a Ezeiza.

–¿Va a tirar la raqueta?
–Le está pasando, como me pasó a mí, que siente que mucha gente habla de más, que todos opinan. Hay veces que te dan ganas de decir: “¡Cállense de una vez!”. Pero lo respeto como hombre y pareja, y por eso me parece que de sus decisiones profesionales tiene que hablar él, no yo. Lo que tenga para decir lo dirá él en su momento. Lo importante es que con Gastón nos bancamos a muerte, en las buenas y en las malas.

–¿Y por qué no lo acompañaste en este último viaje?
–Porque quería terminar de arreglar mi casa, hacer mis cosas. Y porque siento que perder la independencia en un noviazgo es amor mal entendido. Conservar tu personalidad y tus amigos es básico y fundamental. Con eso no transo.

–¿Se plantearon convivir?
–No. Además, me acabo de ir a vivir sola y estoy disfrutando mucho de eso. A futuro no lo descarto, pero todavía no se me ocurre compartir mi cama con alguien todos los días. ¡Si hasta lucho por no echar a mis amigas de casa cuando las invito a dormir…! Es que llega un momento en que quiero estar sola para tirarme en mi cuarto a leer, tranquila.

–Se dijo que andaban en crisis. ¿Se les está complicando el tema de la distancia?
–Al principio, sí. un poco... Pero me fui adaptando. Además, no es que se va dos meses; viaja por quince días y vuelve. La distancia en la pareja es muy peligrosa: puede ayudarte a crecer o destruirlo todo. Y no depende de uno, sino de los dos. Por ahora, con Gastón la piloteamos muy bien.

–También te adjudicaron un embarazo…
–Sí, me separaron, me embarazaron, me metieron los cuernos y fui infiel. Para la prensa tuve una vida muy agitada… Lo bueno es que aprendimos a reírnos de los rumores. No voy a decirte que no me moleste, pero lo tomo con bastante humor. Y él, por suerte, se lo toma igual. En ese sentido somos bastante parecidos. No bien nos conocimos, preservamos nuestra relación de toda esa porquería. Porque siendo los dos personas públicas, sabíamos que los rumores iban a llegar. Y llegaron.

–Me contaron que andás pateando tableros, que rechazaste una oferta muy importante para hacer televisión.
–Era para un cuclo en Canal 13 que no me cerraba demasiado. Me permití pensarlo bien y terminé llamando para dar las gracias y explicar que estaba necesitando otro tipo de desafíos. Hoy prefiero parar la pelota para elegir mejor mi camino. No quiero caer en la vorágine de decirle que sí a todo, porque terminás privilegiando la cantidad a la calidad.

–¿Y qué buscás, entonces?
–Eso: desafíos. Porque me siento preparada para interpretar tanto a una monja como a una prostituta. Siento una ductilidad que antes no tenía. Aprendí a explotar mi parte más angelical, y también la más sexy o perturbadora, y eso es lo que tengo ganas de demostrar. En este cambio tuvo mucho que ver Pancho Dotto, que es mi nuevo manager. Con él tuve largas charlas, y me gusta porque hablamos el mismo idioma. Me contiene y me encanta escucharlo. Ahora llegaron ofertas para hacer cine afuera, teatro acá y hay otros proyectos de televisión. Veremos…

–Mientras, ¿a qué dedicás tu tiempo libre?
–Trato de que sea lo menos libre posible, porque no me gusta estar sin hacer nada. Voy al gimnasio, a yoga y estoy ayudando a Agustina Cherri, que puso una asociación en Pilar llamada ADA (Amigos Del Alma) para chicos que sufren violencia familiar. Me lo contó hace un tiempo, y le dije: “Usáme para lo que necesites: hacer llamados, armar campañas, ir a ver a los chicos, lo que sea”. Ahora estamos organizando una cena para recaudar fondos, que se va a hacer el 10 de mayo en el Hotel Sheraton de Pilar, donde va a haber un montón de invitados famosos y va a cantar Fabiana Cantilo.

–Irás con tu chico, supongo...
–Si está acá, seguro...

Jura que hoy podría interpretar papeles más jugados, porque descubrió su lado más sensual. Pancho Dotto –su nuevo manager– es uno de los responsables del cambio.

Jura que hoy podría interpretar papeles más jugados, porque descubrió su lado más sensual. Pancho Dotto –su nuevo manager– es uno de los responsables del cambio.

“Hoy me siento preparada para interpretar tanto a una monja como a una prostituta. Aprendí a explotar mi parte más angelical, y también la más perturbadora”

“Hoy me siento preparada para interpretar tanto a una monja como a una prostituta. Aprendí a explotar mi parte más angelical, y también la más perturbadora”

“La distancia en la pareja es muy peligrosa: puede ayudarte a crecer o destruirlo todo. Y no depende de uno, sino de los dos. Por ahora, con Gastón la piloteamos muy bien”

“La distancia en la pareja es muy peligrosa: puede ayudarte a crecer o destruirlo todo. Y no depende de uno, sino de los dos. Por ahora, con Gastón la piloteamos muy bien”

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