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Racing es Campeón y está 35 veces más feliz

Racing es Campeón y está 35 veces más feliz

Redacción Gente

El hombre llegó a la luna. Cayó el muro de Berlín. Coca Cola
ingresó en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Se inventaron
la televisión a color, la computadora personal y el transbordador espacial.
Murieron John Lennon y George Harrison. En Manhattan se erigieron las Torres
Gemelas, las visitaron millones de turistas y más tarde fueron convertidas en
polvo por un ataque terrorista. En la Argentina se contaron siete gobiernos
militares, y nueve fueron los presidentes que se sentaron en el sillón de
Rivadavia cuando imperó la democracia. Todo eso, y mucho más, sucedió durante
los últimos 12.821 días -35 años y monedas-, el mismo período de tiempo que
Racing, la Academia de Avellaneda, tuvo que esperar para festejar la obtención
de un campeonato de fútbol local. Es por eso que el pueblo racinguista
está de fiesta y no puede parar.

Cuando el árbitro Gabriel Brazenas pitó y señaló el círculo central, dos
estadios en un solo grito comenzaron a delirar. Racing se consagraba campeón.
Su gente, entre el llanto, los saltos y el aliento, elevaba al cielo un
agradecimiento de epílogo para tantos años de plegaria. Recibía el tan
preciado premio a su incondicional apoyo, porque si una hinchada puede jactarse
de decir presente tanto "en las buenas como en las malas", esa
es la hinchada de Racing.

Un foráneo de Avellaneda, símbolo de River, fue el gestor de la hazaña.
Con la paciente fórmula de ir superando los desafíos "paso a
paso"
, y con el objetivo de ubicar al equipo de mitad de tabla para
arriba, Reinaldo "Mostaza" Merlo –que pronto tendrá su
estatua en el club- guió a sus jugadores hacia el máximo logro. Con sacrificio
y sin brillos que adornaran su juego, el flamante campeón cosechó lo que
sembró con su trabajo: sumó 42 puntos -a través de 12 victorias, 6 empates y
una sola derrota- y finalizó el torneo en el primer puesto, superando por una
unidad al "lujoso" River de Ramón, su escolta.

En el José Amalfitani había 40.000 hinchas. En el Cilindro, en casa,
se esperaba también una gran convocatoria: tal vez 15.000. Sin embargo, a media
tarde ya se percibía que la cifra podría duplicarse, y finalmente, a la hora
del partido, casi 40.000 se abrazaron en un deseo que casi dos horas después se
hizo realidad.

Del partido en cancha de Vélez, se dirá que Racing fue muy cuidadoso. Que
trató de no arriesgar el punto que le bastaba para quedarse con el título. Que
se agrupó en su campo y atacó poco y con escasos hombres. Que una vez más,
consiguió lo que fue a buscar. Pero eso no será parte de la historia oficial
del corazón racinguista. Ella estará conformada por los manuscritos que
con pasión celeste y blanca se garabatearon desde las tribunas. Donde dos
generaciones vieron por primera vez a su equipo campeón.La hinchada de Racing colmó la capacidad de dos estadios. Festejaron en el José Amalfitani, y también en su Cilindro.

La hinchada de Racing colmó la capacidad de dos estadios. Festejaron en el José Amalfitani, y también en su Cilindro.

Gabriel Loeschbor abre los brazos y descarga toda su alegría. Racing se ponía en ventaja y comenzaba a creer en su sueño.

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<i> “Mostaza”</i> Merlo entró en la historia grande de Racing. Hasta levantarán una estatua suya en el club. El abrazo es del “Polaco” René Daulte, su ayudante de campo.”></p>
<p class= “Mostaza” Merlo entró en la historia grande de Racing. Hasta levantarán una estatua suya en el club. El abrazo es del “Polaco” René Daulte, su ayudante de campo.

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