“Quiero tener cuatro o cinco hijos… ¡como mínimo!” – GENTE Online
 

“Quiero tener cuatro o cinco hijos… ¡como mínimo!”

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En diciembre de 2007, Carolina Oltra (23) confesaba que su noviazgo de casi tres años con Freddy Villarreal (37) había terminado. Contaba que la separación había sido dolorosa, y reconocía que el amor seguía siendo fuerte, dejando abiertas las puertas a una posible reconciliación. Sabía que la vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Ahora, menos de un año después, habla sin parar, con una sonrisa interminable. Se emociona, contagia felicidad. “Nos duró tres meses la separación. Fue en serio, de verdad. Cuando volvimos, dijimos: ‘Bueno, volvemos con todo o no volvemos más’. ¿Viste?”, interroga.

Freddy y Carolina se conocieron en las grabaciones de No hay 2 sin 3, hace casi cuatro años. Pronto empezaron a salir. El: actor cómico, separado y padre de Agustín, quien hoy tiene siete años. Ella: 14 años menor, modelo devenida conductora de televisión, con apellidos ilustres (es hija del fallecido corredor de autos Silvio Oltra, que murió en el mismo accidente que Carlos Menem Jr. en 1995 y de la ex modelo Elena Fortabat). Hubo flechazo, amor a primera vista. Carolina se rió de los malintencionados que apostaron a un romance fugaz. Y redobló la apuesta. “Encontré el amor de mi vida”, declaró en distintas entrevistas. El tiempo pronto le daría la razón…

Tras la breve separación, decidieron volver con todo. Con convivencia incluida. Y hoy la rubia tiene motivos de sobra para sonreír: un embarazo de cuatro meses y medio, que ya se percibe a simple vista. Dice Carolina que le gana la ansiedad, que no ve la hora de que llegue el día del parto.

–¿El embarazo fue algo planeado o te tomó por sorpresa?
–Siempre quise ser madre joven. Y Freddy se moría de ganas de que tuviéramos un bebé. Yo digo que quiero tener cuatro o cinco hijos, como mínimo. No soporto al hijo único. Yo fui hija única hasta los 8 años. Después tuve a mi hermana y lo sufrí... Te volvés caprichoso, insoportable. Agus está chocho: dice que siempre quiso tener un hermanito. Así que era algo que deseábamos mucho.

–¿Y cómo llevás el embarazo?
–Los primeros dos meses me comí la vida. Era una ansiedad terrible… Además, yo antes fumaba casi un atado de cigarrillos por día. De un día para el otro dejé de fumar, y me agarró esa increíble ansiedad.

–¿Engordaste mucho?
–Y… voy por los cinco kilos. Estoy ahí, ¡en la cuerda floja! Antes hacía 2 o 3 horas de gimnasia por día. Ahora puedo salir a caminar un poco o hacer natación, pero no es lo mismo.

–¿Te preocupan tus medidas?
–La verdad, no. No me importa, estoy feliz. Mi mamá me dice: “¡Ay, gorda! Tené cuidado. Mirá que yo con vos engordé 30 kilos…”. Y yo le contesto: “¡Mamá! Toda mi vida cuidándome. Ahora… ¡dejáme comer en paz!” (ríe).

–¿Y Freddy qué dice?
–Pobre… Le tengo que hacer un monumento, santificarlo. Se está portando re bien. Son las tres de la mañana y estoy despierta… Le digo: “Gordo, no puedo dormir”. Me levanto ocho veces a hacer pis, lo vuelvo loco.

–¿Y ya lo hiciste salir corriendo para calmarte los antojos?
–¿Sabés qué? Tengo ganas de tomar soda todo el tiempo. Pero soda de sifón, ¡no agua finamente gasificada! Así que cada dos por tres empiezo: “Gordo, ahí pasa el sodero”. Y Freddy sale corriendo a comprar sifones para la rompecocos…

–¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te enteraste de que estabas embarazada?
–Que había dado mal. No confié en el primer test, porque la segunda rayita no estaba muy nítida, así que salí a comprar otro. Y pasó lo mismo. Encima estaba sola. Cuando caí en lo que pasaba me miré al espejo y me empecé a reír. No lo podía creer. Después fui, compré un montón de golosinas y las puse en el baño, porque Freddy es re fanático de los dulces. Dejé los dos tests que me había hecho y le puse un cartel diciéndole que iba a ser papá. Cuando llegó, abrió la puerta del baño y se quedó duro. Se puso re feliz.

–¿Se te cruzó por la cabeza la imagen de tu papá?
–Todo el tiempo. Mi papá era muy protector conmigo. Si hubiera visto que estoy con un hombre más grande que yo, le hubiera dado un ataque. Lo extraño horrores. Más ahora, que me pongo en el lugar de padre… Pienso en cómo me gustaría compartir todo esto con él, que el día de mi casamiento entrara conmigo del brazo a la iglesia, que pudiera alzar a mi hijo el día que nazca… Pero, bueno… Tengo que recordarlo con alegría. Es lo que intento siempre. Como dice Freddy: “Pensemos cosas lindas, porque si no, le vamos a hacer mal al bebé”.

–¿Soñás con el casamiento?
–Sí, nos vamos a casar, está en los planes. Al principio yo me moría de ganas de casarme embarazada, pero pensé: “En la fiesta no voy a poder tomar alcohol, voy a estar con una panza gigante, la voy a pasar mal”. Entonces no. Decidí tener a mi bebé tranquila. Para mí el casamiento no es primordial, pero sí importante. Es como enmarcar un cuadro, es la terminación de la familia… pero no me quita el sueño.

–Cuando empezaste a salir con Freddy tenías 20 años y no mucha gente apostaba por esa relación…
–Mirá: yo misma decía que nunca iba a salir con un tipo separado y con un hijo. Era la antítesis de lo que quería. Pero en ese entonces, cuando lo conocí a Freddy, ya laburaba y me mantenía sola. ¿Iba a salir con un chico que viviera con los padres? Es como que no condice… Necesitaba un tipo más responsable. Una chica de veinte no puede salir con un chico de su edad. Los hombres maduran más tarde, hay un delay. Hoy los pibes siguen en la casa de los padres hasta los 30. No sé qué les pasa: andan todos sucios, te cierran la puerta en la cara, viven con los viejos. Es un espanto, ¿no?

–Era la antítesis de lo que querías y ahora estás armando una familia con él.
–¿Viste? A veces, lo que pensás que no es para vos te termina llenando de felicidad y alegría.

Ya se percibe su panza, su embarazo de cuatro meses y medio. Todavía no confirmaron el sexo del bebé. <i>“Aunque parece que va a ser una nena”</i>, dice Caro.

Ya se percibe su panza, su embarazo de cuatro meses y medio. Todavía no confirmaron el sexo del bebé. “Aunque parece que va a ser una nena”, dice Caro.

<i>“Mi mamá me dice: ‘¡Ay, gorda! Tené cuidado, mirá que yo con vos engordé 30 kilos’. Y yo le contesto: ‘¡Mamá! Toda mi vida cuidándome... Ahora, ¡dejáme comer en paz!’”</i>.

“Mi mamá me dice: ‘¡Ay, gorda! Tené cuidado, mirá que yo con vos engordé 30 kilos’. Y yo le contesto: ‘¡Mamá! Toda mi vida cuidándome... Ahora, ¡dejáme comer en paz!’”.

Se conocieron trabajando juntos en la tele. Y empezaron a salir hace cuatro años. A fines de 2007 se separaron, aunque sólo por tres meses. Este 2008 volvieron a unirse para formar una familia.

Se conocieron trabajando juntos en la tele. Y empezaron a salir hace cuatro años. A fines de 2007 se separaron, aunque sólo por tres meses. Este 2008 volvieron a unirse para formar una familia.

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