“Quiero ser el número uno del mundo y me voy a matar para lograrlo” – GENTE Online
 

“Quiero ser el número uno del mundo y me voy a matar para lograrlo”

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Parado en el medio de la cancha, con la camiseta número 10 en la espalda, Juan ya pintaba para crack. Fanático de Boca, se quedaba horas delante del televisor mirando una y cien veces alguna jugada de Riquelme, su ídolo. Dicen que en las canchitas del country más de una vez imitó el histórico caño que Román le hizo al colombiano Mario Yepes en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2000, en la Bombonera. Todos (familia, amigos, técnicos) creían que ese chico –que a los 10 años ya medía más de 1.70– abrazaría el fútbol.

Augurio vano: un día, en una kermesse en el country donde vivía, “me gané una raqueta, y una tarde le pedí prestadas un par de pelotitas a mi papá y me fui a tirar unos tiros al frontón…”, recuerda. Una semana después… ¡ya le ganaba al mejor del barrio en su categoría! Y pasó a ser el principal animador de los torneos intercountries. Pichuqui (57), su padre, se entusiasmó y empezó a pelotearlo en distintas superficies. Apenas advirtió sus dotes, lo puso en manos del profesor César Herrera que, asombrado por su calidad, le dijo al padre: “Busque un centro de alto rendimiento. Juan pinta para ser un gran jugador”.

Fue así como pasó al CET (Centro de Entrenamiento de Tenis, Libertador al 6900), conducido por Daniel García, y a los doce años empezó a entrenarse en GEBA con Fernando Segal, ex director general de la Asociación Argentina de Tenis, que preparó a David Nalbandian y Guillermo Coria cuando estaban en Juniors. Desde entonces no paró de subir. Recibió una wild card (invitación especial) para jugar un Campeonato Nacional G2 y después, como ganador de la Copa Nike aquí, viajó a Sudáfrica para enfrentar a todos los campeones de esa copa de distintos países… y los venció.

Volvió, jugó por la Argentina el Sudamericano de Equipos, y salió campeón en Venezuela junto a Nicolás Pastor y Valentín Flores. Ya imparable, el año pasado ganó su primer torneo profesional en el Top Serv del club privado Del Bosque, y hace tres meses, la Copa Argentina, sin perder un solo set. Hoy está número 1 en el país, 2 en América latina, 9 en el mundo, y acaba de ir a Francia para participar en la gira previa a Roland Garros (2 de junio). “Estoy feliz por jugar ese torneo, pero sé que no voy a Francia de paseo: quiero ganar”, le dice a GENTE en el bar de GEBA, en Buenos Aires, luego de tres horas de entrenamiento.

–¿Te das cuenta de que en muy poco tiempo podés estar entre los mejores del mundo en categoría Juniors?
–La verdad es que veo todo lo que conseguí y me sorprendo. Cuando arranqué con Fernando, me fue poniendo metas y me anunció todo lo que iba a ganar en este tiempo. Pensé que estaba loco, pero no.

–Empezaste a viajar al exterior a los doce años. ¿Cómo fue esa experiencia?
–Dura, pero linda. Mi papá me acompañó a todos lados, y conocí toda Sudamérica, gran parte de Europa y Africa.

–¿Qué pasó con el colegio y tus amigos?
–Estoy rindiendo libre el último año, estudio piano e inglés, y casi todos mis amigos son del tenis. Eso sí: no salgo de noche, me cuido mucho…

–¿Tenés novia?
–No… Algunas amigas ocasionales, pero nada más. Estoy tantas horas dentro del club y viajando que sería imposible mantener una relación seria.

–¿Qué dice tu familia?
–Papá es un genio. Me acompaña desde los doce años. Mamá también me apoya, aunque a veces, por su trabajo, no puede estar. Pero siempre que puede, viene. Y están Juan, mi hermano, que tiene dieciocho años, y Malena, mi hermana, de veinticinco, que también es fan mía.

–¿Quiénes son tus ídolos en el tenis?
–Juan Mónaco, el español David Ferrer y el francés Paul Henry Mathieu.

–¿Ser hijo de padres muy conocidos te mete presión?
–Mirá: cuando entro a la cancha me olvido de todo. La única presión que tengo soy yo mismo. Quiero ser el número uno del mundo, y me voy a matar para conseguirlo. Palabra.

A fines de este año, Juan arrancará en el circuito profesional. “Quiero ser un gran tenista, pero sobre todo una buena persona y que mi familia esté orgullosa de mí”, dice. Estampa no le falta…

A fines de este año, Juan arrancará en el circuito profesional. “Quiero ser un gran tenista, pero sobre todo una buena persona y que mi familia esté orgullosa de mí”, dice. Estampa no le falta…

Con mamá María; Malena y Julián, sus hermanos; y papá Pichuqui.

Con mamá María; Malena y Julián, sus hermanos; y papá Pichuqui.

Según Juan, “mi mejor golpe es el drive. No tengo otro fenomenal, pero tampoco uno que sea un desastre. Si me puedo dar vuelta para pegar de derecha, mejor”.

Según Juan, “mi mejor golpe es el drive. No tengo otro fenomenal, pero tampoco uno que sea un desastre. Si me puedo dar vuelta para pegar de derecha, mejor”.

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