«Quiero regalarle este Mundial a mi familia» – GENTE Online
 

"Quiero regalarle este Mundial a mi familia"

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–Hugo, ¿usted es el jugador más… más… más…?
–¿Vos
no te animás a decir que soy el más veterano de la selección
de vóley?

–Y…
–No te preocupes, no me voy
a ofender. Los chicos del plantel me dicen “nono”, “viejo”,
“abuelo”, “vete”, y qué sé yo cuántas
cosas más. Pero ojo, con respeto, ¡eeehhh!

–¿Lo
respetan mucho?

–Sí, por supuesto. De lo que todavía
no pude darme cuenta es de si lo hacen por mi edad o por mi trayectoria (sonríe)...
Hablando en serio, nuestro equipo está entre los mejores del mundo. Si
fuera una carrera de Fórmula Uno, te digo que el anhelo es subir al podio,
ubicarnos entre los tres primeros. Pero la verdad es que mi sueño y el
de todos los muchachos es ganar el Mundial. Quiero regalárselo a mi familia.
Ponelo: me tengo muchísima fe.

A esta altura de la charla, casi
resulta innecesario aclarar que Hugo Conte (39) es el jugador de mayor edad de
los dieciocho que integran el plantel del seleccionado de vóley. Después
de la magnífica actuación de los muchachos del básquet en
Indianápolis, ahora la ilusión cambió de deporte. Y Hugo
parece consciente de tal responsabilidad: “Ufff, la verdad que es una
oportunidad única para todos nosotros. Y para mí, algo más
que especial. Lo que siento ahora me hace acordar mucho de aquella proeza que
vivimos hace veinte años”
. Conte es el único que estará
en el campo de juego del grupo que se coronó tercero en el Mundial disputado
en nuestro país en 1982. Y revive la esperanza con tres integrantes de
aquel plantel que hoy ocupan distintas funciones: Carlos Getzlevich es nada menos
que el DT del conjunto; Waldo Kantor, su asistente; y Gabriel Solari, el médico
responsable.

“¿Quién dijo que veinte años
no es nada?”
, pregunta Hugo mientras se levanta del piso después
de posar junto a sus tres hijos, Facundo (13, argentino y “un wing derecho
temible en el fútbol”, según sus propias palabras), Camila
(9, italiana, nacida en Módena), Manuela (6, también italiana, pero
de Catania), y su esposa, Sonia Eschat (39, jugadora de vóley y ex integrante
de la selección nacional). “Ella me carga porque me duele la espalda
cuando me incorporo después de tirarme al suelo. Pero sabe que la venganza
será terrible, porque cumple los cuarenta en marzo, un mes antes que yo.
Tengo treinta días para gastarla, ¿qué te parece?”
,
explica, mientras su esposa lo fulmina con la mirada.

Además de
aquella dura batalla librada en la Argentina, Conte también fue importante
para lograr la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl
88
, y el cuarto puesto en Sydney 2000. En el exterior, obtuvo tres veces el
premio como el mejor jugador del campeonato italiano, y en dos oportunidades fue
elegido como el máximo extranjero del mismo torneo. La Federación
Internacional de Volleyball
lo incluyó dentro de los 25 destacados
de la historia.

–¿Todo eso es usted?
–Me costó
mucho esfuerzo –dice en tono de broma, agarrándose la cintura–.
Pero fue muy lindo haber llegado hasta acá: en el ‘82 tenía
a mis padres en la tribuna, ahora me van a ver mis tres hijos y mi mujer. Es un
gran orgullo, más allá de los achaques.
Su trayectoria indica
que se inició en GEBA. “Gracias a Celia, mi vieja, que era una
fanática del vóley y muy buena jugadora”
. Y que después
pasó por Italiano y Ferro antes de partir al exterior para jugar en Cannes
(Francia) y Parma, Ugento, Catania, Módena, Cúneo y Milano, en Italia.
Hoy, este gigante de 1,97 metro, es el receptor punta de Rojas Scholem, último
campeón de la Liga Nacional. Y sabe que está frente al máximo
desafío de su carrera deportiva.

–¿Pensó en
el retiro?

–Por supuesto. Quiero dejar el vóley y no que el
vóley me deje a mí.

–¿Se siente un ejemplo
para los más chicos?

–No puedo ser ejemplo porque soy muy péndex,
je.

–¿Nos podemos ilusionar con esta selección?
–Sí,
este grupo da para entusiasmarse. Estamos bárbaro en lo físico y
en el juego. Te diría que alcanzamos un punto bastante ideal.

–¿Qué
fue lo mejor que le dio el vóley?

–Una hermosa familia y la
posibilidad de hacer lo que más me gusta en la vida.

–¿Se
siente campeón?

–Siento el mismo cosquilleo que en el ’82.
Pero ahora vamos por más. Aquella vez casi se nos dio, así que quién
te dice…

por Miguel Braillard
fotos: Maximiliano Vernazza y Archivo
AtlántidaHugo Conte y Sonia Eschat se conocen desde hace más de veinte años. Ella también es jugadora de vóley e integró la selección nacional. “Sin Sonia no podría haber llegado adonde llegué”, asegura él.

Hugo Conte y Sonia Eschat se conocen desde hace más de veinte años. Ella también es jugadora de vóley e integró la selección nacional. “Sin Sonia no podría haber llegado adonde llegué”, asegura él.

En 1982, cuando el equipo logró la medalla de bronce en la Argentina. Esta vez volverá a lucir el 
número 7, como en aquella ocasión.

En 1982, cuando el equipo logró la medalla de bronce en la Argentina. Esta vez volverá a lucir el
número 7, como en aquella ocasión.

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