¿Querían un romance? Ya lo tienen… – GENTE Online
 

¿Querían un romance? Ya lo tienen…

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Se acerca a la mesa y consulta cordialmente: “¿Qué vas a comer?”. Ella es castaña, tiene ojos color miel y mide aproximadamente un metro sesenta y cinco. Su salón, pequeño, de apenas cuatro mesas, y situado en Gorriti 5881, pleno corazón de Palermo Hollywood. Un pizarrón escrito en tiza reza Porota, cocina de herencia, y enseguida detalla el menú del día. La camarera toma el pedido, sonríe y desaparece entre las sombras de la cocina, dejando aroma a perfume y un interrogante… Su nombre es Miren Argañarás, una de las dos dueñas de este refugio gastronómico que viene conquistando –por obra de exquisitas recetas– a la vecindad, incluidos a quienes trabajan en el estudio televisivo de Ravignani y Cabrera. Entre ellos, lógico, parte del elenco de Los exitosos Pells y, claro... Mike Amigorena (36). La pregunta es: Entre platos, postres y cafés, ¿pasa algo?

La relación –cualquiera sea el rótulo– comenzó seis meses atrás, cuando Miren y Nancy Bala, su socia, inauguraron el restaurante. La musa inspiradora del local fue nada menos que la abuela de la señorita en cuestión: Porota. “Los primeros aromas gastronómicos que recuerdo fueron en la casa de mi abuela, que vivía en Rosario. Por eso le pusimos así al lugar”, les cuenta Miren a sus clientes. Y agrega: “Al principio, la intención era armar servicios de almuerzos para empresas, pero la gente insistía en quedarse. Ahora somos un lugar para comer, que hace servicio de almuerzos”. Cualquiera sea el motivo, los comensales no tardaron en multiplicarse. Por ejemplo... “¡Hola, amiga!”, saluda Claudia Fontán al llegar. La acompaña Carla Peterson y, mientras estudian la letra, las actrices disfrutan de una ensalada de salmón. También hay “sanguches” para vegetarianos, y de peceto, atún o pollo. Tartas, lomo argentino o alguna que otra delicatessen, dependiendo del día. Las dueñas eligen las recetas cotidianamente con el mismo criterio: actualizar las fórmulas culinarias antepasadas. He aquí el arte de la alquimia. “Mi abuela hacía un budín de banana con nuez. Yo le saqué las nueces y le agregué dulce de leche”, comenta la bella especialista en pastelería, que forjó su dulce talento a lo largo y ancho del país, en diversos restaurantes.

Sin embargo, la empresaria gastronómica parece haber encontrado un motivo lo suficientemente importante como para echar anclas en Buenos Aires. ¡El amor, claro! Por la cocina. Para eso ha hecho de su trabajo un hogar. O, dicho de otra manera, de su hogar un trabajo –así como suena–. ¡Atención! Si usted desea hacer lo mismo, sólo debe transformar el garaje de su casa en un local de comidas. Finalmente, enamorar a una estrella de televisión… ¿O no? Insistimos: ¿pasa algo? Con ustedes, los protagonistas:

–Miren, ¿es cierto que estás saliendo con Mike?
Ella apela a un gesto inequívoco de “no sabe/no contesta”. Pero, cuidado, tampoco lo niega. Faltaba consultarlo a él:

–¿Es tu novia, Mike?
–Nos hemos visto un par de veces, pero no somos novios. Es mi amiga. Lo dicho. ¿Querían una pista? Ya la tienen. Ella es una de las propietarias del restaurante, que abrió sus puertas seis meses atrás, en Gorriti 5881. Mike, el cliente preferido.

Ella es una de las propietarias del restaurante, que abrió sus puertas seis meses atrás, en Gorriti 5881. Mike, el cliente preferido.

"Nos hemos visto un par de veces, pero no somos novios. Es mi amiga. Lo dicho. ¿Querían una pista? Ya la tienen", dijo Mike.

Mientras Claudia Fontán y Carla Peterson –la señora Pells, en la ficción– ensayan el guión, Miren Argañarás –la amigovia de Pells, en la realidad– les sirve café.

Mientras Claudia Fontán y Carla Peterson –la señora Pells, en la ficción– ensayan el guión, Miren Argañarás –la amigovia de Pells, en la realidad– les sirve café.

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