Que la distancia social no sea afectiva: cómo ayudar a los adultos mayores en tiempos de cuarentena – GENTE Online
 

Que la distancia social no sea afectiva: cómo ayudar a los adultos mayores en tiempos de cuarentena

Inés Castro Almeyra y Sonia Hanine trabajan con adultos mayores, el principal grupo de riesgo de Covid-19, quienes deberán permanecer más tiempo en aislamiento. Sus reflexiones en torno a cómo los afecta el encierro y qué actividades pueden potenciar para transitarlo mejor son aplicables a toda la sociedad.

La definición de quiénes son adultos mayores es bastante relativa” sentencia Inés Castro Almeyra, politóloga especializada en desafíos y oportunidades de la nueva longevidad. “Según Naciones Unidas, son las personas mayores de 60 años, pero está claro que la edad cronológica no puede ser un factor determinante ya que hay quienes a los 65 tienen indicadores de salud iguales o mejores que alguien de 55 dependiendo de la genética, los hábitos y las condiciones de vida, entre otros aspectos”, detalla.

“Es fundamental entender que las personas mayores no sólo quieren recibir, sino también dar, aportar sus conocimientos y saberes", sostiene Inés Castro Almeyra
“Es fundamental entender que las personas mayores no sólo quieren recibir, sino también dar, aportar sus conocimientos y saberes", sostiene Inés Castro Almeyra

Desde la medicina, la gerontóloga Sonia Hanine coincide con esto: “La realidad es que cuando miramos en la actualidad alguien de 65 años no lo vemos como ‘un viejito’. En general son personas que tuvieron y siguen teniendo una vida activa. Todos los geriatras les sugerimos que sigan haciendo actividades y teniendo vida social ya que esto los hará mantener mejor desde el punto de vista cognitivo”. 

“Siempre insistimos a los adultos mayores en que estén activos y hoy se nos vino como un búmeran”

Sonia Hanine, gerontóloga

Hanine confiesa estar desbordada de consultas de personas a cuyos padres -ya transitando sus 80 y más- les cuesta acatar el pedido de distanciamiento social y cuarentena obligatoria. “Hay evidencia de que tanto la actividad física como la vida social mejoran la evolución  el desarrollo de nuestra vejez. Por supuesto, esto tiene que ser sostenido y desarrollado a lo largo del tiempo: no tenemos que empezar a los 65. Pregonamos muchísimo esto y les decimos a los mayores que tienen que salir a caminar, estar activos, buscar actividades recreativas y de estimulación para que su estado cognitivo se sostenga, para no perder la memoria ir a talleres o a reuniones con gente”, explica.

Población de riesgo

En Argentina hay seis millones de personas mayores de 60 años. Ellos son quienes corren más riesgo de contraer enfermedades en general y en este momento son los más propensos a tener complicaciones por el coronavirus. Se estima que la tasa de mortalidad menores de 60 puede llegar al 1,3 por ciento de los casos, pero se ubica en torno al 15 por ciento cuando se trata de personas mayores de 80. “Las personas mayores son muy vulnerables al COVID-19 por el fenómeno de la inmunosenescencia: a partir de los 50, aproximadamente, el sistema inmunológico empieza a perder capacidad de respuesta y queda más inmune”, explica Castro Almeyra. Esto quiere decir que, si bien muchos mayores mantienen una vida activa y aspecto saludable, “la mayoría tiene aspectos de comorbilidad: uno ve hoy a personas mayores caminando muy saludablemente por la calle pero probablemente sean hipertensas o tengan diabetes, controladas, manejadas, están funcionalmente muy bien y activas pero no dejan de tener patologías crónicas”, señala Hanine.

Distancia social, la misión más difícil

Siempre insistimos en que estén activos y hoy se nos vino como un búmeran. Se tornó muy difícil lograr que los adultos mayores hoy se queden en sus casas. Es una lucha. Están todos con la sensación de que uno les está coartando su libertad”, sostiene Hanine y ejemplifica: “El argumento es: ‘Mirá, si yo viví tantos años, pasé por tantas cosas… ¿qué me va a hacer esto?’. De a poco parecería que van tomando conciencia de que esto no es una situación tan parecida a otras que han pasado, que por el momento no hay una protección para estoy y que lo mejor que pueden hacer es ‘mantenerse guardados’ porque son personas de riesgo“. Con una mirada más social, Castro Almeyra asegura que no es cuestión de “hacer un click y guardarse” automáticamente. “A ellas, como a las personas de otras edades les cuesta dejar sus rutinas, las cosas que les gusta hacer y a sus amigos. No debemos creer que para ellos es más fácil”, dice. 

"Siempre insistimos en que estén activos y hoy se nos vino como un búmeran. Están todos con la sensación de que uno les está coartando su libertad”, asegura Sonia Hanine
"Siempre insistimos en que estén activos y hoy se nos vino como un búmeran. Están todos con la sensación de que uno les está coartando su libertad”, asegura Sonia Hanine

Es fundamental entender que las personas mayores no sólo quieren recibir, sino también dar, aportar sus conocimientos y saberes, lo que aprendieron a lo largo de sus vidas”, explica la politóloga y sigue: “La experiencia de quienes tienen ya una recorrido vivido será fundamental para atravesar esta crisis. Si bien esta pandemia es inédita, los mayores han superado momentos difíciles que los jóvenes no han vivido y, si entre generaciones nos unimos, vamos a ser más fuertes para salir de esto”. Reata que en Europa médicos y enfermeros retirados se ofrecieron voluntariamente a trabajar ante el brote de COVID-19. 

¿Qué hacer en cuarentena?

Según Hanine, “para los que son activos usuarios de redes e internet creo que tienen acceso a un montón de actividades culturales de estimulación, ahora hay hasta clases de yoga abiertas, de gimnasia, hay visitas a museos, conciertos virtuales y obras de teatro”. Propone además lectura, audiolibros y recuperar las llamadas telefónicas. Castro Almeyra por su parte sugiere que “la mejor manera de atravesar esta cuarentena es acompañarnos, con la escucha, con una buena conversación, con el juego que es algo que no deberíamos perder a ninguna edad”, cuenta y pone sobre la mesa una cuestión fundamental: no se trata sólo de la seguridad física sino también del bienestar emocional. “Es también una realidad que muchas personas mayores viven solas y esta cuarentena significa para ellas pasar mucho tiempo en soledad. Tenemos que intentar que el distanciamiento social no se vuelva distanciamiento afectivo”.

Darse a los demás

Sabiendo que está bueno que los adultos mayores no salgan, los jóvenes pueden facilitarles compras importantes, de supermercado -ahora va a estar más limitada la circulación-, tal vez sus hijos no se puedan desplazar y podemos ayudar a un vecino”, dice Hanine. Siguiendo esta idea, un grupo de amigos lanzó Ayudando en cuarentena, una acción que busca coordinar voluntarios para ayudar a quienes más lo necesitan. Desde tu lugar abrió la línea para que quienes quieran charlar puedan recibir un llamado telefónico y tener una conversación amigable. Por otra parte, la Fundación Navarro Viola ofrece en su sitio web consejos prácticos para que las personas mayores ejerciten.

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