Qué cambió en los códigos del rugby a partir del caso Fernando Báez Sosa – GENTE Online
 

Qué cambió en los códigos del rugby a partir del caso Fernando Báez Sosa

Qué cambió en los códigos del rugby a partir del caso Fernando Báez Sosa
GENTE consultó a Juan Branz, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas CONICET-UNSAM que escribió "Machos de verdad: masculinidades, deporte y clase en Argentina: una etnografía sobre hombres de sectores dominantes que juegan al rugby" para conocer en profundidad qué modificaciones surgieron en esta disciplina antes y después de conocerse la sentencia a los ocho rugbiers. 
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El crimen de Fernando Báez Sosa -ocurrido el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell–, por el que Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Enzo Comelli y Matías Benicelli fueron condenados a cadena perpetua por homicidio doblemente agravado y Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi a 15 años en prisión por ser considerados participes secundarios, forzó a la comunidad del rugby a replantear sus códigos.

"Lo que cambió radicalmente es una percepción social sobre el rugby. Esto obligó a agentes e instituciones especializadas a desarmar parte de los esquemas de percepción, pensamiento y acción sobre la propia práctica", explica Juan Branz, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas CONICET-UNSAM y autor de Machos de verdad: masculinidades, deporte y clase en Argentina: una etnografía sobre hombres de sectores dominantes que juegan al rugby.

La masculinidad y los códigos del rugby tras el asesinato de Báez Sosa

–¿Cuáles son los cuestionamientos que cambiaron hacia adentro del rugby?

–Lo que cambiaron fueron algunas preguntas y, también, algunas respuestas hacia adentro del rugby. Dos de las preguntas más interesantes son qué tipo de varones modela el rugby y por qué uno de los recursos más utilizados hacia adentro y hacia afuera del campo es la violencia.

–¿Qué tipo de masculinidades tienen lugar en el rugby?

El deporte en general y el rugby en particular, reproducen una idea de varón asociada a la imagen y a la representación dominante. Hombres corajudos, viriles, duros pero, en el rugby hay otra exigencia que se demanda en pocos espacios: también tienen que ser moderados, caballeros. Desde esas ideas, a grandes rasgos, es que el rugby modeló una masculinidad dominante. Por supuesto, atravesada exclusivamente por la clase social.

Qué cambió en los códigos del rugby a partir del caso Fernando Báez Sosa
En enero del 2020, pocos días después del crimen de Fernando Báez Sosa, el Biguá Rugby Club de Mar del Plata prohibió los bautismos por reglamento. Foto: Biguá Rugby Club.

Dentro de su investigación, Juan Branz hizo hincapié en las clases sociales y su impacto en la práctica de este deporte. "El rugby, en Argentina, no es un deporte de participación masiva. Las lógicas de integración, tienen que ver con obturaciones en el espacio de las instituciones dedicadas a la práctica, que establecen que solo lo practiquen determinados agentes cuyos capitales acumulados -sociales, culturales, económicos- sostengan y garanticen la inclusión en el espacio. El prestigio social atribuido, por los propios agentes practicantes de este deporte, puede volverse analizable a través de las prácticas y sus discursos, percibidos como legítimos dentro del espacio social".

Usualmente se habla del rugby como un juego de caballeros... ¿Por qué -en ocasiones- los jugadores tienen "códigos" adentro de la cancha pero no los mantienen afuera? 

–Porque eso que se nombra como "código" es compartido por una comunidad que comparte símbolos, imágenes y representaciones. Es una construcción cultural compartida. Creo todo lo contrario: algunos de esos códigos son respetados afuera del campo del rugby.

"Dos de las preguntas más interesantes son qué tipo de varones modela el rugby y por qué uno de los recursos más utilizados hacia adentro y hacia afuera del campo es la violencia" (Juan Branz, investigador del CONICET)

Los bautismos, las peleas y los ritos de iniciación: el método que perpetúa masculinidades

Exactamente 10 días antes del asesinato de Fernando Báez Sosa, Julián Princic, ex jugador de rugby, expuso en sus redes sociales lo que sucede dentro de esta disciplina. "El rugby es un deporte que me fascina, que consumo, que practiqué durante gran parte de mi vida y que, a su vez, veo como un refugio de hombres que necesitan reafirmar su masculinidad constantemente. Mi papá fue jugador y entrenador del club en el que empecé a los 9 años y practiqué hasta los 20. En todo ese tiempo, naturalicé un montón de situaciones que hoy percibo dañinas, cobardes, desleales y violentas", expresó.

Además, hizo hincapié en las peleas que surgen fuera de la cancha y la actitud que se toma una vez consumada la agresión. "¿Quién no vio alguna vez a un grupo de rugbiers involucrado en un tumulto dentro o fuera de boliche? Yo, varias veces, viví eso desde adentro. Siempre como espectador, algo que me recriminaba en ese entonces. Escuchaba por horas a mis amigos hablar de las batallas libradas: enaltecían las peleas vividas de tal manera que a veces me daban ganas de participar en alguna. Siempre se destacaba la unión y el trabajo en equipo para combatir, porque esos son 'valores del rugby'", cuenta.

Durante décadas, el rugby naturalizó los bautismos. Este "rito de iniciación" tenía como principal objetivo maltratar, golpear o torturar a los recién llegados -generalmente los jóvenes que pasan al primer equipo- para "darles la bienvenida". La iniciación depende estrictamente del sufrimiento que los más grandes deseen ejercer en ese momento: puede ir desde la humillación -obligando a la víctima a hacer algo contra su voluntad- hasta los golpes.

"Los bautismos son rituales para forjar la personalidad, o al menos eso se cree. Yo vi con mis propios ojos abusos como palizas atroces a chicos desnudos. Rehusarse no es opción porque el castigo será peor" (Julián Princic, ex jugador de rugby)

En enero del 2020, pocos días después del crimen de Fernando Báez Sosa, el Biguá Rugby Club de Mar del Plata prohibió los bautismos por reglamento. Desde entonces, la institución impidió "cualquier tipo de práctica de iniciación o bautismo que contenga acciones violentas y/o invasivas, dentro y fuera del club". Siguiendo la misma línea, el club también eliminó el alcohol en los terceros tiempos.

Comunicado oficial emitido por Biguá Rugby Club de Mar del Plata. Foto: Redes Sociales

"Rugby 2030: hacia una nueva cultura", el programa que impulsa la Unión Argentina de Rugby

A mediados del 2020, la Unión Argentina de Rugby (UAR) lanzó "Rugby 2030: hacia una nueva cultura" un programa que busca "crear una nueva cultura acorde a nuestros tiempos, reduciendo la violencia en todos sus aspectos", según explican en su sitio oficial. La idea es acercar -a través de 24 módulos- distintas herramientas que faciliten este proceso para todos aquellos que forman parte de la comunidad del rugby: familias, jugadores, profesores y clubes.

Marcelo Rodríguez, entonces presidente de la Unión Argentina de Rugby, explicó: "Creemos que el mejor legado para las generaciones futuras del rugby argentino es asumir todos juntos este reto que implica una nueva cultura del rugby acorde a una sociedad del siglo XXI. Son 130 mil chicos y chicas que juegan en Argentina y tenemos la oportunidad de formarlos y contenerlos, con el rugby como una herramienta de verdadera integración social".

Y agregó: "Tomar la decisión de abordar esta problemática es consecuencia de la escucha activa que la UAR tuvo con distintos sectores y referentes, diálogos que facilitaron los consensos necesarios para actuar sobre la conflictividad en el rugby".

A propósito de este nuevo programa, Sol Iglesias, Gerente General de la UAR, resumió: "Está encaminado a incorporar en todos los ámbitos del rugby argentino el desarrollo de prácticas, herramientas y espacios que respondan a una filosofía restaurativa".

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