“Puedo hacer de Lolita o de mujer fatal, pero soy una chica de jeans y remera” – GENTE Online
 

“Puedo hacer de Lolita o de mujer fatal, pero soy una chica de jeans y remera”

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El “Sésamo, ábrete”, más que de Las mil y una noches, fue simple, familiar y caserito: “Bueno, Tota, decidí qué vas a hacer”. Aclaraciones imprescindibles: 1) Tota es Florencia Torrente. Señas particulares (inequívocamente visibles…): 17 años, 83-64-92. 2) La que dijo “Bueno, Tota… (etcétera) es Araceli González.
Seña particular insoslayable: es la madre de Florencia Tota Torrente.
Diálogo entre las dos mujeres, madre e hija, posterior al “Bueno, Tota… (etcétera):
Araceli: Decidíte, porque el teléfono no para de sonar…
Florencia: Tenés razón. Me están llamando de todas las firmas importantes para desfilar. Pero…
Araceli: ¿Pero qué?

Segundo acto.
Florencia cambió de opinión.
GENTE le pregunta:

–¿Cómo y por qué?

–Me convenció Marynés Breña, la mujer de Guillermo Francella.
–¿Resultado?
–A los quince años hice mi primera campaña publicitaria. Fue para la marca Teens. Un año después fui tapa de la revista Para Teens. Juré que sería lo último…
–Juraste, pero no… ¿Qué pasó entre el juramento y la reincidencia?
–No pude resistirme a tantas ofertas de trabajo. Y al final posé para dos marcas: Como quieras que te quiera y Delaostia.
–Y llegó el ultimátum materno…
–Sí. Mi vieja me dijo “¡Decidíte!”. Ya habíamos llamado a Pancho Dotto, que también manejó la carrera de ella, y le dije que de ahora en más empezaba a trabajar sin tantas vueltas y peros. Me decidí.

Tercer acto.
Primer book de Florencia para la agencia Dotto.
Impacto fulminante.
Esta chica puede hacer tanto de Lolita como de femme fatale”, fue la opinión unánime.
Más ofertas. Y más. Y más. Y en una campaña de zapatos, doble consagración: madre e hija juntas.
Verdad comprobada: juntas son dinamita. ¿Y Flor sola, qué? Flor, sola, se animó a más: posó en ropa interior para Selú.
Vuelve GENTE:

–¿Cómo te sentiste?
–Muy bien. Muy cómoda. Además, las fotos las hicimos con Machado y Cicala: no tuve problemas.

–¿Qué te pasa frente a una cámara, y así de jugada?
–Invento un personaje y hago lo que me piden. Nada más…

–¿Te gusta?
–Me costó admitir que sí, pero me fui soltando.

–Ganó el personaje…
–Y también la persona. Porque siempre dije que no, que nada de desfiles, que nada de fotos, que no me gusta, que… Pero nada que ver. Hoy, todo bien…

–¿Dejó de ser un juego y pasó a ser profesión?
–Por lo menos empecé a tomarme las cosas muy en serio.

–¿Te costó mucho?
–No… Después de todo, me crié en este ambiente, imitando a mamá en todo lo que hacía. Pero en esos tiempos… ¡era para cargarla! Aprendí el oficio sin darme cuenta…

–¿Es una elección definitiva?
–No y sí. No sé. Estoy terminando quinto año. Tengo ganas de estudiar Bellas Artes –me encanta dibujar y pintar–, quiero seguir con mis clases de canto… No sé… Cualquier cosa que te diga ahora, mañana puede ser otra.

–¿Cómo fue trabajar con tu madre?
–Un sueño, porque siempre la admiré. Cuando trabajo con ella todo se magnifica. Pero si algo no me gusta, se lo digo. Porque a veces, aunque no lo creas, necesita uno que otro consejo.

–¿Por ejemplo?
–Cuando le ofrecieron el papel de mala en Mujeres asesinas ella no estaba muy convencida. Entonces le dije: “Mamá, hacélo. Siempre trabajás de buenita. Es hora de hacer algo más jugado”.

–Dicen que también le aconsejaste no posar desnuda para la revista Playboy
–No, para nada. ¡Es mentira! Primero, porque a pesar de mis consejos, la que decide es ella. Siempre. Y segundo, porque ese rumor es absolutamente falso. Jamás hablé con ella de ese tema.

–Alguna vez dijiste que no querías ser modelo, entre otras cosas, por todo lo que inventan acerca de esa profesión. ¿Ya no te molesta?
–Odio que inventen. Odio que digan si estoy en pareja, si me separé, si voy, si vengo… Pero también entiendo que son las reglas del juego, porque lo viví en mi familia.

–¿Aceptación total de esas reglas?
–No. Las acepto hasta cierto punto, pero no quiero exponer mi vida personal. Si hablan de mí, que sea por mi carrera, y no porque vino un novio, se fue un novio, o se me murió el perro.

–En tu book hiciste tres tipos de mujer: sensual, adolescente fresca y Lolita. ¿Cuál de los modelos te va más?
–Un poco de cada una. Después de todo, no son más que personajes y marcas. En la vida real soy una chica de jeans y remera.

–¿Qué te dicen tus compañeros de quinto año cuando te ven en un anuncio o en una revista?
–Poco y nada. No les importa, y es mejor así, porque prefiero el perfil bajo. Por ahí hablo de esas cosas con mis amigas más íntimas, pero no mucho.

–Seguís los pasos de tu madre como modelo. ¿También vas a seguir los de actriz?
–Hoy por hoy, no me interesa ser actriz. Tuve ofertas para Floricienta, para Mujeres asesinas y para conducir un programa en Much Music, pero no me interesaron. Por ahora quiero ponerle todas las pilas a lo que estoy haciendo. Además, seguirla en todo es imposible… ¡¡¡Mi vieja es única!!! Mi abuela la tuvo y rompió el molde. Nunca habrá otra Araceli. Nunca.

Epílogo. O mejor, fin del principio.
Mírela bien, bien, bien, foto a foto, página a página.
Es una en tres y tres en una.
Fatal, sexy, ingenua. Ingenua, fatal, sexy. Y por si fuera poco, puertas adentro y en el colegio, una chica de jeans y remera.
Por algo es hija de su madre.
Por algo. O mejor: por todo.
No podía fallar.
Ella dice que su abuela hizo a Araceli y rompió el molde, pero en algún rincón quedó una copia.
Enhorabuena. Albricias. Aleluya.

No: Florencia Torrente. Pero de increíble parecido con la actriz made in USA. Estas son algunas de las fotos que le tomaron para el book de la agencia de Pancho Dotto. El mapa de un gran futuro…

No: Florencia Torrente. Pero de increíble parecido con la actriz made in USA. Estas son algunas de las fotos que le tomaron para el book de la agencia de Pancho Dotto. El mapa de un gran futuro…

“<i>No quería ser modelo de fotos ni desfilar en la pasarela, porque le tenía miedo a la alta exposición, pero mi mamá me impulsó a tomar una decisión. Después de todo, me crié en ese ambiente</i>”

No quería ser modelo de fotos ni desfilar en la pasarela, porque le tenía miedo a la alta exposición, pero mi mamá me impulsó a tomar una decisión. Después de todo, me crié en ese ambiente

“<i>Trabajar con mamá fue cumplir un sueño, porque siempre la admiré como profesional y como persona. Pero a veces tengo que aconsejarla, porque necesita mi opinión… aunque no me haga caso</i>”

Trabajar con mamá fue cumplir un sueño, porque siempre la admiré como profesional y como persona. Pero a veces tengo que aconsejarla, porque necesita mi opinión… aunque no me haga caso

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