“Por ahora, sólo por ahora, no me animo a un desnudo” – GENTE Online
 

“Por ahora, sólo por ahora, no me animo a un desnudo”

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Miguel Angel Cherutti tiene un ojo experto en el arte de descubrir nuevos talentos. En sus años junto a Nito Artaza vistió con plumas a las más importantes celebrities de la Argentina. Cuando comenzó a armar su espectáculo Inolvidable descubrió a Emilia Attias en la pantalla de No hay 2 sin 3. Hoy jura que luego de verla en televisión soñó con ella. “Fue una revelación”, insiste. Llamó a su celular y tropezó con un contestador automático. “Hola, soy Miguel Angel Cherutti. Te estoy buscando para proponerte un trabajo. Por favor, no pienses que te llamo por nada raro…”, le advirtió. Finalmente hicieron contacto. “Te van a llamar de otras compañías. Sólo te pido que escuches mi oferta antes de tomar alguna decisión”, le dijo. La reunión se concretó diez días después, en el hotel Four Seasons. Recuerda Miguel Angel: “Emilia llegó con su manager. Se mataba de risa por mi mensaje, por eso de ‘no pienses nada raro’… Aunque después me reconoció que no estaba muy errado, que su celular no paraba de recibir propuestas de todo tipo. Incluso indecentes, claro. Le pedí que trabajase en un musical que había preparado Reina Reech para ella y aceptó. A los tres días me llamó Reina y me dijo: ‘Miguel, creo que pegaste la revelación del verano. Esta chica tiene algo especial…’. Hoy, después de verla actuar y bailar ante el público, no me cabe la menor duda: Emilia es la revelación del verano en su género. Acá no estoy cuidando mi negocio, lo digo con sinceridad. Respeto mucho a Nicole Neumann, pero me parece que Emilia Attias le saca varios cuerpos de ventaja”.

En la primera semana de estrenos, los críticos también fueron seducidos por la cautivante presencia de Emilia. Pablo Gorlero, especialista de espectáculos de La Nación, escribió en letras de plomo: “La sorpresa del espectáculo es la jovencísima vedette debutante Emilia Attias. Además de tener una belleza increíble, posee un talento que le permite perfilarse como una gran promesa del género. No sólo baila muy bien, sino que tiene un brillo escénico único. Y además habla. Y bien. Y es graciosa”. Y Mirtha Legrand también le dedicó varios elogios luego de verla en escena.

Emilia, la malquerida. Nunca tuvo novio. El teniente coronel Carlos Attias sabe que hay algunos buitres dando vueltas alrededor de su hija menor, pero nunca recibió a un candidato en casa. En sus cortos y exquisitos 18 años, Emilia jamás pronunció la frase: “Papá, te presento a mi novio”.

–Perdón, ¿necesita que hagamos un llamado a la solidaridad masculina, Emilia?
–(Ríe) No, prefiero respetar los tiempos del amor. Yo estoy atenta a quien golpee mi puerta, pero no me desespero. Igual no estoy del todo sola: siempre hay alguna historia por ahí.

–Dicen que su historia tiene nombre y apellido: Andy Kusnetzoff…
–Puras fantasías. Lo conocí días atrás, cuando me hizo una entrevista en la radio. Pegamos buena onda y lo invité al teatro. Andy vino con amigos, alguien lo vio en la platea y llegó a una conclusión rápida: “Son novios”.

–O sea, ¿otro Meolans en su vida?
–Exactamente. El de José Meolans fue el primer romance que me inventaron. ¡Y nunca pasó nada! Ahora parece que todos me están buscando novio… Si nunca me vieron del brazo de un hombre es porque todavía no tuve una relación estable. Además, no me interesa tener fama por estar con uno u otro.

–Sin embargo, todos sabemos que tiene agendado un candidato. Y, presumimos, se trata de una celebrity. ¿Qué tiene que hacer el pobre hombre para ascender a la categoría de “novio”?
–No puedo decirlo en una entrevista… ¡Tampoco quiero meterle tanta presión!

LA FAMA NO ES PURO CUENTO. Hasta hace un año, Emilia Attias era una modelo anónima. Al igual que el resto de los mortales, tenía dificultades para atravesar la puerta de la exclusiva disco Tequila. Pagaba maquillador y peluquero. Y estaba atenta a las liquidaciones de las grandes marcas. En el verano de 2005 alcanzó la tapa de GENTE. Se consagró como “la chica del verano” y su carrera tomó un ritmo arrollador. Desde entonces, se convirtió en una celebrity. En todos lados la reciben con alfombra roja (Tequila incluido, claro). Maquilladores y peluqueros le ofrecen sus servicios gratis. Y las boutiques le pagan para que luzca sus colecciones.

–Muchas “chicas del verano” jamás consiguieron trascender el mes de marzo, Emilia.
–Me fue bien siendo linda, aunque siempre proyecté mi carrera más allá de las pasarelas. Fui el boom del verano, pero sé que no se puede ser un fenómeno todo el tiempo. Sería estúpido creer que voy a vivir en la tapa de GENTE. Atrás mío vienen muchas chicas lindas pidiendo un lugar… Nunca quise ser sólo una chica de verano. Traté de aprovechar ese boom, con su oleada de prensa, para proyectarme en otros lados: la televisión, el teatro…

–¿La fama resultó lo que esperaba?
–Yo pensaba que era más vertiginoso. Un lugar de caos y confusión… Pero hoy disfruto de lo que estoy viviendo. De a poco me estoy acostumbrando a que la gente me reconozca en la calle y sepa de mi vida por lo que leyó en las revistas. Siento que el público es un espejo que refleja lo que transmito. Me gusta saber cómo me ven las mujeres… Me gusta ver lo que genero más allá de una foto, porque nadie es realmente como aparece en una tapa. Hay quienes dicen: “Esta chica es mucho más linda personalmente”. Y están también las que piensan: “Yo te hacía mucho más alta”. Me encanta ver la realidad. Pero las mujeres me tiran buena onda porque saben que no entro en competencias ni pretendo robarles el marido.

–¿Recuerda cuándo firmó su primer autógrafo?
–Cuando empecé No hay 2 sin 3, en la puerta del canal. Me dio mucha vergüenza, porque al lado mío pasaban artistas consagrados… No sabía qué poner. Y pensaba: “Este me pide un autógrafo pero no debe saber ni quién soy”. Así que debajo de la firma aclaraba: “Emilia Attias, la que hace de Bárbara en No hay 2 sin 3”.

–¿Ya adquirió vicios de diva?
–Cero. Me pasó de hacer una producción fotográfica que creí divina y cuando abrí la revista descubrí que sólo publicaron planos de tipo ginecológico. Después de pasar por ese tipo de experiencias te tomás atributos que otros consideran “divismo”, como pactar las poses antes de hacer una producción…

AL DESNUDO. Emilia todavía vive con su madre. Tiene 18 años y es la menor entre cuatro hermanas mujeres. Aunque tiene un hermano varón que aún padece su fama. “A Gonzalo le cuesta mucho verme en las revistas. Es muy cuida y siempre está atento a lo que hago. ¡Me hace escenas como un novio!”, confiesa.

–Debe comprender que los amigos de su sufrido hermano hoy se ratonean con usted, Emilia.
–¡Se quieren quedar todos a dormir en casa! (ríe) Yo trato de explicarle que éste es el trabajo que siempre soñé y, de a poco, todos estamos aprendiendo a convivir con esto de la fama. Además, nunca posé desnuda.

–A propósito, ¿alguna vez escribió su nombre en un buscador de Internet?
–Sí. ¡Y la mayoría de los contactos prometen fotos mías desnuda! Pero es todo verso: sólo aparecen algunas imágenes en bikini.

–¿En serio? ¿Jamás hizo un desnudo?
–Por ahora, sólo por ahora, no me animo. Sólo hice tomas sugerentes, pero nunca un desnudo frontal. Este año me llamaron de Playboy, pero me pareció muy fuerte… Acordáte que tengo 18 años… No tengo pudores con mi cuerpo, pero lo dejo para cuando sea más grande. Si me saco la ropa ahora, ¿qué me queda para mostrar mañana?

Emilia posee un dominio perfecto sobre su cuerpo y tiene una capacidad de seducción única. “<i>Las mujeres somos como mamushkas: tenemos muchas capas de piel. La maternal, la dulce, la sexy…</i>”, asegura.

Emilia posee un dominio perfecto sobre su cuerpo y tiene una capacidad de seducción única. “Las mujeres somos como mamushkas: tenemos muchas capas de piel. La maternal, la dulce, la sexy…”, asegura.

“<i>Nunca hice un desnudo. Este año me llamaron de Playboy, pero me pareció muy fuerte. Sólo tengo 18 años… Si me saco la ropa ahora, ¿qué me queda para mostrar mañana?</i>”

Nunca hice un desnudo. Este año me llamaron de Playboy, pero me pareció muy fuerte. Sólo tengo 18 años… Si me saco la ropa ahora, ¿qué me queda para mostrar mañana?

Emilia alquiló un departamento en el centro de Mar del Plata, que hoy comparte con su hermana Agustina (21) y su amiga Violeta (18). Cada noche, después de un particular ejercicio de concentración, sube al escenario de la mano de Reina Reech. “<i>Es mi ídola. Yo aprendí a bailar viendo a Reina en Colores</i>”, jura. Cuando cae el último telón de la noche, Emilia se entrega al cariño de sus fans que la esperan en la puerta del teatro.

Emilia alquiló un departamento en el centro de Mar del Plata, que hoy comparte con su hermana Agustina (21) y su amiga Violeta (18). Cada noche, después de un particular ejercicio de concentración, sube al escenario de la mano de Reina Reech. “Es mi ídola. Yo aprendí a bailar viendo a Reina en Colores”, jura. Cuando cae el último telón de la noche, Emilia se entrega al cariño de sus fans que la esperan en la puerta del teatro.

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