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Piensa bajar de peso

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Como un monje. Lejos del ruido. Con una rutina de trabajo de doble turno, durante ocho días seguidos. Concentrado. Mirando tele y dando cortos paseos. Y con una rigurosa dieta que cumplir. Tan rigurosa que sus alimentos se seleccionan y se pesan en una balanza, comida por comida. Así se prepara Cristian Fabbiani en las sierras de Tandil, el refugio elegido para realizar una especie de mini-pretemporada que le permita ponerse a punto. El domingo, mientras River le ganaba 2-1 a San Martín de Tucumán, el Ogro trabajaba en Valle Escondido, un hermoso complejo de golf.

Respirando el aire puro del paisaje serrano, el delantero aprovechaba cada ejercicio, consciente de que el suyo es un trabajo contrarreloj. Se sabe: el peso de Fabbiani se transformó en un tema de Estado, en la charla obligada en el bar y, por qué no, también en la peluquería de señoras. “Que se hable tanto de mi peso a veces me rompe un poco las p… Reconozco que tengo tres o cuatro kilos de más pero no es algo que me preocupe mucho. Y aunque me digan ‘gordo’ voy a seguir comiendo los ravioles de mi vieja”, le dijo a GENTE hace pocos días, cuando la efervescencia de su llegada a River seguía en alza.

Como sumó cinco amarillas en el partido contra Vélez, automáticamente quedó suspendido para jugar contra los tucumanos. Esa situación, sumado a que el próximo fin de semana no habrá fecha del Torneo Clausura debido a las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, le dio paso a esta escapada. A 360 kilómetros del estadio Monumental, ahí donde lo adoran pese lo que pese, el Ogro corre, suda… y come poco. Fabbiani empezó a trabajar el sábado, junto con Sebastián Somoza (preparador físico alterno) y Marcos Loyarte (kinesiólogo). River acababa de perder 3-0 con Nacional, en Montevideo, y el propio Cristian explicaba su deseo de ir a Tandil. “Hace dos años que no hago una pretemporada y lo vengo notando en los partidos. Ahora quiero aprovechar estos días y, además, estar tranquilo. Voy a dejar todo de mí para ponerme bien”, contó.

El tema de la tranquilidad no es un dato menor: cuando se trata del Ogro, los medios no sólo se ocupan de sus actuaciones futbolísticas. Sus salidas nocturnas, de las que Fabbiani no reniega, también vienen dando que hablar (y mucho). Bajar el perfil por un tiempo quizás sume a la causa. El objetivo es claro: hacerle perder kilos sin restarle potencia y sin exigirlo demasiado (el riesgo de una lesión muscular siempre preocupa). El plan, entonces, se puso en marcha. El profesor Agustín Buscaglia, preparador físico titular, se quedó con el plantel, pero diagramó la agenda y monitorea el progreso desde Buenos Aires. Lo mismo que el nutricionista, Francis Holway, otra de las piezas importantes en este proceso. “Acá no hay misterios ni magia, porque la biología tiene sus tiempos. Lo importante es que Cristian está haciendo todo lo posible para ponerse bien. Es un fenómeno de tipo”, lo definió el propio Holway.

Sin misterios ni magia, entonces, “la dieta Fabián” se basa en puntos sencillos:
-Bajar el tejido graso, pero sin perder tonicidad muscular.
-No apurar ese proceso, por riesgo a una lesión.
-Racionalizar las comidas, que deberán pesarse para no exceder cierto límite.
-Variar las comidas y que las mismas mantengan un déficit de calorías.

Fabbiani se instaló en la hostería Casagrande, enclavada bien cerca de las sierras y a 14 cuadras del centro de Tandil. A ese lugar apacible ya fueron de pretemporada equipos de primera división como Rosario Central (este verano) y Gimnasia de La Plata (en 2008). “Cristian siempre hace caso y tiene un sentido del humor fantástico. Y hay que entenderlo: carga con una presión enorme”, comenta el nutricionista, quien trabaja en River desde el 2002. ¿Cuánto tiene que pesar el Ogro? Nadie arriesga una cifra concreta. Se dice que viajó con alrededor de 100 kilos y que si baja 3, el objetivo estaría más que cumplido. A la mañana, desde las 9, Cristian realiza trabajos de fuerza en el gimnasio La Cascada; a las 16 se dirige al campo de golf Valle Escondido, donde cumple una serie de ejercicios aeróbicos. Y también hay un complemento de tareas con pelota, porque la competencia está a pleno y Fabbiani no puede perder ritmo futbolístico.

Así está el Ogro, lejos de los flashes, con la vida esquematizada (justo él) y soñando un regreso triunfal en el partido contra Racing. Las llamadas nocturnas para saludar a mamá Mirtha matizan la distancia entre Tandil y Aldo Bonzi. Apegado como es, extraña sus caricias y ni piensa en los ravioles de carne y verdura, la especialidad de la casa y del restaurante donde cocina doña Mirtha, tentación de tuco y queso que Cristian –pibe obediente— se empeñó en gambetear. Cristian Fabbiani en un alto del entrenamiento.

Cristian Fabbiani en un alto del entrenamiento.

Llegó a Tandil con alrededor de 100 kilos (nadie arriesga un peso exacto), y el objetivo, en esta etapa, es que baje por lo menos 3.

Llegó a Tandil con alrededor de 100 kilos (nadie arriesga un peso exacto), y el objetivo, en esta etapa, es que baje por lo menos 3.

En acción contra Arsenal, defendiendo la pelota con el cuerpo.

En acción contra Arsenal, defendiendo la pelota con el cuerpo.

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