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“Perdí la final, pero le gané a la adversidad”

“Perdí la final, pero le gané a la adversidad”

Redacción Gente

Estoy por jugar la final de Roland Garros y voy a estar 11 del mundo…
Hubo un día de julio de 2004 que volví a arrancar después de estar en el
subsuelo del tenis… Era casi un ex tenista, no lo puedo creer…

Un día antes de la final, así se confesaba ante GENTE Mariano Puerta (26). Está
como colgado de la punta de la Torre Eiffel, volando por las nubes y
convencido de que París es una fiesta. Y sí que lo es para Mariano. Hoy más que
nunca.
No importa que la final se le haya escapado entre las manos. No importa que Rafa
Nadal, ese chaval de apenas 19 años con la fuerza de un toro y el coraje de un
gladiador esté levantando ahora la copa. Puerta perdió un partido, pero ganó
mucho más que eso. Superó la adversidad. Y lo hizo no sólo una, sino dos, tres…
mil veces. Ganó igual, bah. Basta conocer su historia para darse cuenta que, aun
de los peores momentos, se puede volver.

TODO POR UN SUEÑO. A solas con GENTE dice: “A París llegué muy
bien, pero esto de estar en la final superó todo
“, repite como en un sueño
del que no quiere despertar. Su carrera ha sido una lucha. El lo siente así: “Creo
que puedo ser un ejemplo de lucha y de entrega para muchísimos chicos. Lo digo
con el corazón y con toda humildad. Si querés lograr algo, hay que matarse
entrenando, no darse por vencido, y tarde o temprano el premio llega
“, dice
Mariano emocionado y satisfecho.

DE SAN FRANCISCO A LA GLORIA. Mariano nació en San Francisco
(Córdoba), pero sus primeros años los pasó en Villa María, ciudad donde su
padre, Rubén, daba clases de tenis en el Sport Club. Primero lo hizo de
Boca. Después, enseguida, llegó la raqueta. “Desde muy chiquito gateaba
debajo del canasto de pelotitas con el que yo daba clases
-recuerda hoy
Rubén-. A los dos años le adapté su primera raqueta. Todavía eran de madera,
de aro chico, y como le resultaba muy grande le corté la empuñadura unos quince
centímetros… Desde aquel día no la soltó más
“. A mediados de 1985, a Rubén
le ofrecieron enseñar tenis en Villa Luro y la familia se mudó a Buenos Aires.
Con siete años, Mariano empezó a estudiar en el Metas College -un colegio
con orientación deportiva- y a entrenar en la Capital.
El pibe la tenía clara desde chiquito. “Una tarde, tendría ocho años
-sigue papá Rubén-, me llevó a un banco del club y me dijo que se quería
dedicar profesionalmente al tenis. Le expliqué que la vida del tenista implicaba
mucho sacrificio, pero él me aseguró que estaba dispuesto a hacer lo necesario
para llegar. La verdad es que le tuve fe desde el comienzo; siempre le puso
mucha garra al trabajo
“.

GANADOR ADENTRO Y AFUERA… Ganador en la cancha, Puertita quiso
extender su racha con las mujeres, y llegó a salir con más de una a la vez. “Una
tarde, cuando tenía quince años, acababa de volver de un viaje por Sudamérica y
mi vieja atiende un llamado de una peruana que se presentó como la novia de
Mariano. Mamá se tomó un taxi para el club donde entrenábamos y lo sacó de una
oreja de la cancha
“, recuerda su hermano Mauro, hoy profesor de tenis, y
confiesa que se divirtió con el “apriete“. María Emilia Puerta siempre
fue una mujer muy creyente y practicante; nunca le gustó eso de las relaciones
ocasionales de sus hijos.

¿TIENES UN E-MAIL? Mientras su familia sufría a la distancia, y por la
tele, allí, en París, Mariano sentía el amoroso apoyo de su mujer, Sol Estevanez
(hija de Quique, conocido productor televisivo, y hermana de Sebastián, actor).
Una relación en la que mucho tuvo que ver Horacio el Pulga de la Peña. “En
el 2001 Mariano estaba solo y Verónica de la Peña
-ex mujer del actual
capitán del equipo chileno de la Copa Davis– era muy amiga de Sol. Un
día, el Pulga le dijo a Mariano que conocía una chica muy linda y especial para
presentarle
“, le contó Mauro a GENTE a lo largo de la semana.  El
primer encuentro fue en el Paseo Alcorta y se gustaron enseguida… Se
sabe, el circuito profesional exige viajes constantes, así que el “peloteo
previo
” estuvo plagado de mails y chat. Hasta que al regreso
de una gira Mariano no lo dudó: la invitó a recorrer el mundo juntos.

PALO Y PALO… Todo planificado, tenía… Y de pronto, uno, dos, tres
palos… A los 21 años, Puerta seguía en su película. Era 18 del ranking de la
ATP
, empezaba a ganar plata, viajaba por el mundo. Más tarde, se dijo, Sol
iluminó sus días. Tres años después -viernes 12 de noviembre de 2003- se
casaron. Pero en el medio pasaron cosas.
Primero, un problema en su muñeca lo obligó a una operación que lo alejó de las
canchas. Y, meses antes de casarse, sufrió un accidente en el ascensor de su
departamento del barrio de Belgrano que lo expulsó de las primeras cien
posiciones. En poco tiempo pasó de niño prodigio a tenista olvidado. “Pensábamos
que tenía una maldición, estaba meado por un tiburón, le salía todo mal

-cuenta su hermano, Mauro-. Se rehabilitó del accidente, se puso a punto y
llegó al puesto 80. Pero el 11 de enero del 2003 nació mi hija Lucía con algunos
problemitas en el corazón y Mariano me acompañó todo el tiempo. La operamos el
29 y tres días después arrancaba el torneo de Viña del Mar. Como todo salió
perfecto, viajó a Chile a jugar
“.

Desde París, el propio Mariano continúa el relato: “La operación de Lucía
me puso tan nervioso que me dio una crisis de asma
-N. de la R: un problema
que arrastraba desde su infancia en Villa María-. Un médico me recetó
Clembumar, una medicación para respirar mejor, que tomé durante una semana.
Jamás pensé que ese remedio me podía dar positivo en los controles antidoping.
No tuve la culpa, estaba mal anímicamente. Mi sobrina se podía morir, mi familia
estaba hecha bolsa y lo último que pensé fue en declarar el medicamento
“.

LA RESURRECCION. La ATP lo suspendió por doping. Hace un
año, mientras Gaudio le ganaba a Coria la final de Roland Garros, Puerta
sufría un retiro forzoso. Su ranking había descendido hasta el puesto 440, su
peso había ascendido más allá de los 90 kilos y encima, tras meses de
inactividad, su situación económica se había complicado. Recién en julio volvió
al circuito en torneos futures, la escala menor del tenis profesional. La
resurrección definitiva comenzó en febrero de este año, gracias a un wild
card
(invitación especial) que Martín Jaite le concedió para jugar el ATP
de Buenos Aires: perdió la final frente a Gaudio.

El resto es conocido: llegó a Roland Garros entre los tapados, comenzó
a abrirse paso en silencio, superó el gran escollo del ruso Davydenko en las
semifinales, y nos hizo soñar y vibrar en la definición contra el chaval Nadal.
Tuve mucha gente atrás mío durante todo ese tiempo, pero Sol, mi mujer, fue
la base firme, muy firme. Si el cimiento no es bueno todo se viene abajo, de
modo que mucho mérito es de mi mujer
“, quiere aclarar ahora, después de
cenar en uno de los restó del Barrio Latino parisino.
Para él, su regreso tiene un punto preciso. Fue un día de julio de 2004 que
Mariano Puerta se decidió a volver a ser el que fue. “Empecé a entrenar como
loco. Tenía todo para ser feliz, pero me iba mal en el tenis. Debía regresar y
sabía que iba a ser duro, pero podía lograrlo. Me rompí el c…. Pesaba 94 kilos
y, entrenando siete horas por día, bajé quince… Por eso, cuando estaba ahí, en
el palco con Nadal, dije lo que dije. Acababa de perder un partido, pero sentía
que igual había ganado. En serio: siento que le gané a la adversidad
.”

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