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“Pensé que esta vez Dios me llevaba”

“Pensé que esta vez Dios me llevaba”

Redacción Gente

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?”, piensa Luciano Pereyra mientras recorre unos pocos metros para dar la vuelta del perro y respirar el típico aire porteño. Una breve recorrida por el Bajo Belgrano, donde vive, le servirá para estirar las piernas, distenderse un rato y salir del ámbito de su casa. Paso lento pero seguro, la mirada para acompañar a Tango (el perro de raza Pug por el cual siente una gran predilección) y los mimos de mamá Angela, siempre firme a su lado. Se lo nota algo flaco, como es esperable, luego de su última batalla contra una neumonía que se sumó a su antiguo cuadro de divertículos en el esófago. Sin embargo, Luciano quiere espantar cualquier especulación que se teja por ahí: “Les quiero decir gracias a todos los que se preocuparon por mi salud. Dentro de lo que implica una operación como ésta, estoy mucho mejor. Si bien al principio me preguntaba por qué estaba pasando otra vez por algo así, después entendí que fue otra prueba de Dios”, reflexionó el cantante, quien de una vez por todas quiere salir adelante. Y lo está consiguiendo, lleno de fe y optimismo.

La última internación de Luciano mantuvo en vilo a todos sus fans, ahora más tranquilos por los mensajes que él mismo se encarga de difundir. Primero fue a través del Twitter, como para frenar los rumores que circulaban. “Gracias por tu preocupación, por tu apoyo y por tus oraciones. Por todo eso que me llegó con tanto amor hoy duermo en mi cama… ja, ja”, escribió en la red social no bien salió de la internación. El 1º de agosto había ingresado a la clínica San Camilo, de Caballito, para una intervención programada que servía para complementar la que se había realizado el año pasado. Sin embargo, lo que se anunció como una rutina viró radicalmente. Y el cuadro de salud se complicó, en medio del misterio que envolvió las horas más críticas. Trascendió que el problema surgió de un virus que atacó a Luciano y lo llevó a una neumonía complicada. Zafó. Estuvo internado más de un mes y finalmente, el 5 de septiembre, recibió el alta.

“Fue fundamental el apoyo de mi familia, y sobre todo el de mi novia (Malena), que nunca se movió de mi lado. También sentí mucho la energía de toda la gente. Eso siempre me dio fuerzas para luchar. Viví un momento muy complicado: pensé que esta vez Dios me llevaba”, dijo Luciano, quien este miércoles cumplirá 30 años.

Hace una semana, el martes 13, abandonó su encierro domiciliario por primera vez. Salió a caminar esas callecitas del barrio que tanto le gustan, y luego incorporó la costumbre: si hay sol, se anima al paseo matutino, casi siempre acompañado por Tango. Por ahora permanece todo lo que puede en su casa. Esta semana irá la clínica, para completar algunos estudios. Paso a paso, la salud mejora. Hay quienes ya sueñan con su regreso a los escenarios. Ojalá que sea pronto. Luciano saca a pasear a Tango, su perro de raza Tug, acompañado por su mamá, Angela. Abrigado y de buen ánimo, confía en recuperarse pronto.

Luciano saca a pasear a Tango, su perro de raza Tug, acompañado por su mamá, Angela. Abrigado y de buen ánimo, confía en recuperarse pronto.

“Gracias por tu preocupación, por tu apoyo y por tus oraciones. Por todo eso que me llegó con tanto amor hoy duermo en mi cama”, escribió en su cuenta de Twitter.

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“Gracias por tu preocupación, por tu apoyo y por tus oraciones. Por todo eso que me llegó con tanto amor hoy duermo en mi cama”, escribió en su cuenta de Twitter.

Desde la semana pasada, Luciano abandonó su encierro y se animó a las recorridas por el Bajo Belgrano. La pesadilla había arrancado el 1º de agosto, con una operación programada que se complicó por una neumonía.

Desde la semana pasada, Luciano abandonó su encierro y se animó a las recorridas por el Bajo Belgrano. La pesadilla había arrancado el 1º de agosto, con una operación programada que se complicó por una neumonía.

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