“Peleamos, y no sé cómo fue que los dos nos prendimos fuego” – GENTE Online
 

“Peleamos, y no sé cómo fue que los dos nos prendimos fuego”

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Hijo de Zeus y Hera, Hefesto era –para los griegos– el dios del fuego. Rengo y desgarbado, fue expulsado del Olimpo por sus padres debido a su fealdad. Aunque su leyenda sigue viva, y una vez más, desató su furia sobre Callejeros, la banda de rock que es y será eternamente sinónimo de la tragedia de Cromañón (30 de diciembre, 2004). Porque las vidas de Eduardo Vázquez (34) –baterista de la banda– y Wanda Taddei (29), su flamante esposa –se casaron hace apenas tres meses, luego de cuatro años de convivencia–, entraron en un torbellino que los llevó, en pocas horas, de la novela de amor a la crónica policial.

MADRUGADA DE HORROR. Son más de las tres de la mañana del 10 de febrero cuando Eduardo vuelve a su casa. No es la primera vez que llega tarde, ni la primera que discuten muy fuerte por esa causa. El se va a dormir al living. Dos días después dirá en su declaración ante la Justicia, tal como consta en el expediente, que “me senté en el futón porque quería prender un cigarro [...]. Ella agarró una botella de alcohol que debe haber estado apoyada por ahí y empezamos a zamarrearnos. En el zamarreo nos tiramos líquido los dos, porque la botella estaba destapada. Nos mojamos. Yo le dije: ‘Pará un poco’. Y seguían las puteadas: ‘Vos siempre lo mismo, no vas a cambiar’, me dijo. Me sequé como pude y ahí nomás prendo un cigarro […]. Automáticamente se me prendieron fuego los brazos. Ella se me vino encima, y no puedo decir cómo fue que los dos nos prendimos fuego”.

Las llamas le laceran las manos y parte de los brazos al músico, y a ella le queman la mitad del cuerpo: abdomen, torso, cara, brazos, piernas. Eduardo la lleva, zigzagueando al volante de su Volkswagen Gol, a la guardia del Hospital Santojanni. Llegan a las cuatro y media de la madrugada. Wanda, lúcida, hasta que el coma farmacológico la sume en el silencio. “Sedada y con respiración asistida”, informa el médico Alfredo Iglesias, jefe de Guardia, en dura pelea para “estabilizarla hemodinámicamente y evitar una falla renal”. Vázquez también entra al hospital, pero al mediodía, con las manos y los brazos quemados. Un policía escribe en una carpeta azul: “Averiguación por lesiones”, basándose en el primer relato de Eduardo.

LA DUDA. Casi doce horas después, Wanda, “estable pero muy grave” según los médicos, gambeteando un ejército de cámaras de televisión, llega en ambulancia al Instituto del Quemado. Para esa hora, la jueza Fabiana Palmaghini, del Juzgado de Instrucción 43, ha cambiado la carátula de la causa a “Intento de homicidio”. ¿Por qué? Porque según un rumor, Wanda le habría dicho a una médica del Santojanni: “Me quemó mi pareja”. Pero el rumor no se confirmó, y por eso –y otras sospechas, hasta ahora sin bases sólidas–, empezó a abrirse camino la hipótesis de un accidente. Un brusco –aunque no definitivo– golpe de timón. Mientras, Eduardo llegó detenido –con las manos vendadas– a la Comisaría 42ª, Lisandro de la Torre al 2300, Mataderos. El sumario entró, por supuesto, en la categoría de secreto. “Por ahora sólo tenemos la versión del sospechoso Vázquez. Hay que esperar que hable la mujer”, comentó un policía. A la mañana siguiente, Juan Carlos Ortega, director del Instituto del Quemado, informó: “Existe compromiso respiratorio, su vida sigue en peligro, y hay que esperar no menos de un mes para ver cómo evoluciona la paciente”.

POR AMOR A VOS. Eduardo y Wanda se conocieron en la adolescencia, en Villa Celina, como compañeros de la escuela secundaria: el tiempo de los primeros besos. Volvieron a unirse hace cuatro años, ya adultos, con hijos de sus relaciones pasadas. La historia terminó en boda –noviembre, 2009– y en una casita pintada de azul en Pizarro al 7000, Mataderos. La misma del drama, allanada por la policía en la tarde del miércoles 10. Resultado: “Señales de pelea. Un precinto plástico, la tapita de una botella de alcohol, pero no la botella. Y dos plantas de marihuana”. La boda de Wanda y Eduardo fue sencilla. No cambiaron alianzas: decidieron que su amigo Diego Starópoli se las tatuara. Según Diego, “se adoraban. Quiero creer que la versión de Edu, un accidente, sea la verdad. Es incapaz de lastimarla: ¡la ama! ¡Son inseparables!”.

PERO DICEN QUE... Sin embargo, hay otras versiones. Según algunos vecinos, “se los veía poco. A ella, paseando al perro, y a él, los domingos, lavando el auto en la vereda. Eran buena gente, aunque una o dos veces por semana se agarraban de los pelos, mal... Se oían gritos, golpes, botellazos, y a los chiquitos llorando. Ella tampoco era una santa. Se tiraban de todo por la cabeza, y a veces terminaban peleando en la vereda. Pensamos en hacer la denuncia, pero en este barrio nadie se mete”. Cuidado con la bola de nieve: también se dijo que Eduardo fue denunciado por violencia familiar, pero en la Comisaría 42ª no consta. Martín Gutiérrez, abogado de Eduardo, dice que su cliente “fue indagado en una causa por homicidio agravado por el vínculo, en grado de tentativa, pero no hay prueba que conduzca a creer que fue algo más que un accidente doméstico”.

MARCADO A FUEGO. Después del desastre de Cromañón, Eduardo cayó en una profunda depresión. No sólo vio cada instante de la tragedia: allí murió su madre, Dilva Lucía Paz. En el libro Callejeros, de Laura Cambra, cuenta que “metí la cabeza en el horno, para matarme”. Al parecer, no fue su primer intento de suicidio. Según el tatuador Starópoli, su amigo de años, fue Wanda quien lo sacó de la depresión, “lo hizo salir del pozo. Sin ella, no sé cómo hubiera terminado Edu... Porque después de Cromañón quiso matarse, pero creo que no tuvo pelotas”. En noviembre pasado, Wanda y Eduardo, recién casados, se hicieron tatuar las alianzas a través de su amigo Diego Starópoli (en  el medio).

En noviembre pasado, Wanda y Eduardo, recién casados, se hicieron tatuar las alianzas a través de su amigo Diego Starópoli (en el medio).

Wanda Taddei, casi agonizante, recibe los primeros auxilios sobre su cuerpo, quemado en un 50 por ciento.

Wanda Taddei, casi agonizante, recibe los primeros auxilios sobre su cuerpo, quemado en un 50 por ciento.

Eduardo Vázquez, el baterista de Callejeros, con un tatuaje trágicamente premonitor: una mujer entre las llamas, entra a la Comisaría 42ª con las manos y los brazos quemados durante su pelea con Wanda. ¿Intento de homicidio  o accidente?

Eduardo Vázquez, el baterista de Callejeros, con un tatuaje trágicamente premonitor: una mujer entre las llamas, entra a la Comisaría 42ª con las manos y los brazos quemados durante su pelea con Wanda. ¿Intento de homicidio o accidente?

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