“Para sobrevivir en el mundo de la moda se necesita personalidad” – GENTE Online
 

“Para sobrevivir en el mundo de la moda se necesita personalidad”

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Tiene un lunar muy sexy justo arriba de la boca. Tiene unas piernas eternas que la elevan hasta ese metro ochenta que la hace parecer inalcanzable. Tiene 19 años y perfectos 85-60-90. Tiene una mirada intensa, y en el mundo de la moda la llaman “la nueva Cindy Crawford”.

Tiene además, Kendra Eyrene Spears, un apellido que se presta a confusiones: ¿acaso es familiar de la tumultuosa Britney? “Ja, ja, ja... Es una de las preguntas obligadas que siempre debo responder: no tengo relación con la cantante, aunque habría estado bueno ser parientes”, dice divertida la modelo que hoy es la revelación del fashion norteamericano. Ahora está en Buenos Aires –ciudad que siempre soñó conocer–, exactamente en el Jardín Japonés, donde Akiabara realiza su mega-producción para la campaña primavera-verano, de la que ella es protagonista.

“En el primer casting me eligieron cuando sonreí y vieron brillar mis brackets”, dispara, y desconcierta con su afirmación. ¿Y quién seleccionó para futura top a una chica con aparatos en los dientes? Kate Ford, CEO de la agencia Ford Models, fue quien la vio entre cientos de chicas, la señaló y ya no la dejó escapar. “Usar aparatos fue la mejor decisión que tuve de chica. Ahora mi sonrisa es perfecta. Además, en ningún momento sentí vergüenza de llevarlos. Uno debe saber que la belleza pasa por otro lado”, explica con convicción.

“Yo crecí muy lejos del maravilloso universo de la moda, los diseñadores y la ropa divina. Cuando era adolescente, todo esto me parecía casi inalcanzable”, confía. El porqué es muy fácil de comprender cuando desgrana su historia: “Crecí en un hogar de clase media baja, en los suburbios de Seattle, y soy la tercera de cinco hermanos: Abby (21), Sam (22), Jordan (18) y Darren (16). Mis padres –Susan, ama de casa, y Greg, inspector municipal– hacían muchos esfuerzos, pero la plata nunca alcanza en una familia numerosa. Hice de todo para ayudar a la economía de mi casa. Fui recepcionista, moza, oficinista, atendí un videoclub… Trabajo desde mis quince años. Todo esto mientras estudiaba”.

–¿Fue difícil combinar libros y trabajo?
–Era la única opción que tenía. Si no trabajaba, no llevaba plata a casa, y si no lo hacía se complicaba, con siete bocas para alimentar a la hora del desayuno, el almuerzo y la cena. En el colegio me iba bien, incluso logré adelantar materias de la universidad mientras cursaba el último año.

–Tu vida cambió mucho después de ese casting…
–Totalmente. Empecé a viajar, a ganar dinero y a tomarme el trabajo en serio. Antes buscaba cualquier empleo para poder llevar dinero a casa, pero me aburría y me iba, porque no era lo mío. Mis papás me apoyaron en la decisión de ser modelo. Les gusta la idea de verme en las revistas. Pero lo que más felices los pone es que tenga un buen trabajo y que lo tome con seriedad.

Kendra asegura que sabe muy bien que la belleza es algo efímero. Por eso está decidida a seguir estudiando Sociología en la Universidad de Portland State: “Hace un mes tuve que pedir una prórroga, porque no podía con todo. Los viajes, las campañas… Si no frenaba, algo iba a salir mal. Pero tengo pensado retomar”.

–¿Te parece importante tener un título?
–Es imprescindible estudiar. No alcanza con ser linda.

–Tu primer contrato anual es de 250 mil dólares. ¿A dónde va la plata que ganás?
–A casa… Sigo con el mismo estilo de vida. Mi prioridad es la familia. Si ellos están bien, yo lo estoy. Lo que sobra va a parar a los ahorros de un futuro departamento.

–¿Qué te atrae del mundo de la moda?
–Me encantan los viajes, relacionarme con gente nueva… No desarmar jamás la valija para ir a un nuevo destino. Por ejemplo, conocer la Argentina… Me fascinó caminar por Palermo y saborear el asado. Lo que quedó pendiente es ir a una disco; nos levantamos muy temprano para las producciones de moda.

–Además de las cosas lindas, están las más ingratas. La droga no es ajena al ambiente del fashion.
–Sí, lamentablemente es muy común ver modelos que sufren adicciones a las drogas. Igual, tampoco es tan popular como la gente cree...

–¿Alguna vez te ofrecieron?
–No, y tampoco creo que lo hagan. Se dan cuenta de que mi personalidad no es así. Jamás me metería en ese mundo. No me interesa y no es bueno para nadie.

–La exigencia de estar flacas es, para muchas, casi una obsesión, y termina llevándolas a la bulimia y la anorexia. ¿Alguna vez sentiste –o te dijeron– que debías bajar de peso?
–Jamás, pero conocí modelos a las que se lo hicieron notar. Mirá: muchas chicas creen que por ser raquíticas las marcas las van a elegir, y se sacrifican por estar más y más flacas cada día. Se equivocan. La realidad es que las mujeres con curvas reinamos en el mercado.

–¿Qué hay que tener para destacarse del montón?
–Para sobrevivir en el mundo de la moda no sirve la inseguridad. Hay que tener personalidad: eso es lo que te hace diferente. Si en ese primer casting me hubiera preocupado porque usaba aparatos, jamás se hubieran dado cuenta de que estaba ahí parada.

–¿Quién es tu ícono de la moda?
–Paris Hilton. ¡Es increíble cómo trabaja para lograr algo que ya tiene! (ríe).

Kendra tiene entre sus manos un vaso de telgopor con chocolatada caliente, que le dio la máquina. En su cartera se alcanza a ver un ejemplar de En el camino, de Jack Kerouac, la novela más emblemática del movimiento beatnik de los años sesenta. Cuando nota la intromisión, lanza un “¿pensabas que mi libro preferido era la Biblia?”, y se echa a reír. “Que sea modelo no significa que no me guste la lectura. Es más: te diría que es mi pasatiempo preferido. ¿Qué otra cosa me divierte? Ver series de televisión, soy fan de Arrested Development y Seinfeld. Con mi novio, Andrew (22 años, estudiante de Finanzas en Seattle), grabamos los capítulos para verlos juntos, ya que muchas veces estoy viajando”, cuenta.

–La última y la obvia: ¿te gusta o te molesta la comparación con Cindy Crawford?
–¿Molestarme? ¡Nooo… Al contrario! Está buenísimo. Me gustaría lograr el reconocimiento que tuvo ella en el mundo. Ojala algún día llegue a tener su mismo éxito. Por ahora compartimos sólo el lunar.

<i>“En casa la plata nunca sobraba; por eso, todos aportamos a la economía familiar”</i>, dice Kendra, que pasó por la Argentina contratada por <i>Akiabara</i>.

“En casa la plata nunca sobraba; por eso, todos aportamos a la economía familiar”, dice Kendra, que pasó por la Argentina contratada por Akiabara.

<i>“Es muy común ver modelos que sufren adicciones a las drogas. Igual, tampoco es tan popular como la gente cree. A mí nunca me ofrecieron, porque saben que se encontrarían con un ‘no’ rotundo”</i>.

“Es muy común ver modelos que sufren adicciones a las drogas. Igual, tampoco es tan popular como la gente cree. A mí nunca me ofrecieron, porque saben que se encontrarían con un ‘no’ rotundo”.

<i>“Hice de todo para ayudar a la economía de mi casa. Fui recepcionista, moza, oficinista, atendí un videoclub… Trabajo desde mis quince años. Todo esto mientras estudiaba”</i>.

“Hice de todo para ayudar a la economía de mi casa. Fui recepcionista, moza, oficinista, atendí un videoclub… Trabajo desde mis quince años. Todo esto mientras estudiaba”.

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