“Para estar con nosotras hay que ser muy hombre” – GENTE Online
 

“Para estar con nosotras hay que ser muy hombre”

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Como si el caos en la suite 1850 fuese poco kafkiano, hay problemas con el piano. “A ver... Está claro que tengo un piano de cola que tiene que entrar, ¿no?”, insiste Florencia Torrente (26) con un frasco de Chanel Nº5 pegado en su oreja (la funda del i-Phone regalo de cumpleaños). “¿Y ahora qué pasa, Totita?”, irrumpe Araceli González (47) entrando con timing de paso de vaudeville y hora cuarenta y tres de retraso. Entre el peinador que intenta preparar una sopa instantánea para llenar los “huecos en el estómago”, entra en cuadro Rosita (70) –mamá y abuela– queriendo ser escuchada: “¿Alguien me dice adónde va esto?” (alzando una laptop enfundada en animal print). ¿El piano? Aún espera junto al fletero, sin ART. Y para colmo, el wi-fi te lo cobran. Casi maldiciendo el sonido del secador, me incorporo (testigo, voyeur y provocador) a este mini-break tertuliano de dos mujeres que en minutos volverán a pisar la pasarela con el rótulo que les faltaba: socias.

–¿Es casual, o realmente ustedes revierten sus crisis en negocios?
Florencia: El texto La crisis según Albert Einstein (de The World As I See It) me cambió la mirada: entendí que crisis es bendición. Helicia Buenos Aires (su marca) nació de la necesidad, de la incertidumbre. Había llegado de un viaje largo, sin un peso, y me pregunté: “¿Y ahora qué?”.
Araceli: En mi caso, Ara Intimates surgió de una búsqueda interna, durante siete años de no estar en televisión. Hicimos juntas un taller de filosofía sobre las marcas del alma que nos obligó a pensar, escribir, bucear en nosotras mismas.

–¿Esta fusión también responde a otro tipo de cambios?
A: Es más simple. Sólo potenciamos otro punto en común: la moda como expresión. Cuando nos propusieron el BAAM, Flor no le encontraba la vuelta a la presentación de accesorios. Me dijo: “¿Y si lo hacemos juntas?”.
F: Pensé: Helicia tiene estética medieval y Ara Intimates, imperial. Tiene sentido.
A: Nos subimos a la tendencia que –así como pasó con Mad Men– está marcando Game Of Thrones.

–¿En qué pueden descansar una en la otra?
A: ¡Uf! Estábamos con mucho a la vez (desde que graba Guapas dice que se despierta a las 5 am) y casi que organizamos todo por WhatsApp. Pero, por ejemplo, la música será una sorpresa para mí. Sé que está nerviosa... (provoca a su hija).
F: Y, sí... La amo con el alma, pero es heavy trabajar con mamá. Por ahí planteo un criterio y...
A: ¡Ahí somos dos gallinas discutiendo salvajemente! En el resultado se ve la pasión, pero nuestro proceso de creación es una batalla campal. Subimos el tono, no nos hablamos por un rato, defendemos la postura con los dientes... Pero desde el amor.
Peinador: A veces lo disimulan bien (risas).
A: Fabi llega a ponerse en medio de las dos y nos reta: “¡Chicas! Están haciendo lo que les gusta, trabajando juntas... ¡Disfrútenlo!”.
(Suena el teléfono. Ara atiende.¡El piano!)
A: Flor, fíjate... Parece que consiguieron algo.
(Flor toma el teléfono)
A: Si no entra el piano, sabés que me muero, ¿no?

–Desde la moda inspiran e imponen. ¿Y como mujeres, ustedes qué creen?
F: La lucha por lo que se quiere ser, sin la mirada ajena en la nuca. A: Creo que siempre inspiré con la verdad e impuse la verdad. El cariño que recibo de las mujeres tiene que ver con la identificación. Me vieron sufrir, apostar de nuevo, fracasar, reinventarme...

–También se te ha criticado: una “tapa-un estado de ánimo”.
–¡Tampoco expuse mi vida descomunalmente! Fui muy cuidadosa con mis hijos. A Toto, por ejemplo, lo resguardo de entrar en una carnicería mediática. No tiene Twitter ni Instagram, y Facebook desde hace muy poco. Le expliqué que, como es público por herencia, tiene que cuidar su entorno de barrio, que lo quiere y protege por su propia identidad. Quiero que sea un hombre maravilloso. Hoy estudia teatro y hasta lo convocan a castings.

–Juntas potencian cierto discurso de “mujer amazona”, casi omnipotente. En ese mundo, ¿qué lugar tienen los hombres?
A: El que se ganen (risas). El hombre debe tener unos huevos muy grandes para estar con nosotras, sin dejar de sentirse hombre. Yo, en casa, no soy una mina fumable. Hago mil cosas y me duermo hablando de todas las que haré. Fabi es fuerte: cede hasta que suelta el vozarrón que me hace recular. Eso es lo que necesito. Me fascina sentirme libre para proyectar, pero entiendo que el hombre puede sentirse un boludo al lado de una mujer que genera tanto. Debe ser muy inteligente para distinguir y aceptar que se trata de una forma de ser. De hecho, él me impulsó a creer en mí y lanzar mi marca.

–Sé que tiene un método infalible para volverte al eje.
A: Sí. A veces, en este medio te cruzás con gente desagradecida, que se maneja mal en la vida, y te desestabiliza. Entonces, él me recuerda cada uno de mis logros, me alivia el alma. Suele decirme, por ejemplo, cosas como: “Acordate de cuando envolvías papel higiénico”. Cuando mamá se separó, quedó desolada y tuvo que salir a rebuscarse la vida. Uno de sus trabajos fue ése. Una vez, mientras mi hermanito dormía en el piso de ese rincón de la fábrica, le pregunté: “¿Má, cuánto vamos a ganar?”. Ella me contestó: “Cuanto más envuelvo, más ganamos”. Yo tendría nueve años, y me puse a envolver con mucha energía. Eso te marca la piel, te pone en un lugar de deseo y superación.
F: (Con lágrimas; peligra el make up) ¡Ay, hablemos de otra cosa!
Rosita: Bueno, fue un tiempito. ¡Contá también que trabajé en la caja de jubilaciones! (risas).

–Volviendo a la fortaleza de las amazonas... ¡A Toto lo torturan!
A: Es maravilloso. Sabe que a la mujer no se le grita, no se la maltrata, no se la denigra.

–¡No le queda otra! ¿Intentan salvar al último exponente del género?
A: Fabi dice que lo mejor que le pudo haber pasado a Toto es su llegada a la casa. Más allá de que él tiene un papá, la convivencia con Fa –en esta edad clave– es vital.

–¿Alguna vez se les cruzó la idea de alguna militancia?
A: Claro. Muchas veces pensamos en la defensa de los derechos de la mujer, en participar del debate y generar leyes.
F: Y no lo descartamos. Lo que hacemos con la moda, al menos en mi caso y desde la página de mi marca, tiene un fin más amplio que la estética femenina. Apunta a la conciencia.A: Pero hay que dedicarse... No quiero embanderarme para figurar y no aparecer en todo el año. Elegimos hacer pequeños aportes.

–Hablemos de estados... Mamá se casa, la hija se separa.
A: Uff... Separaciones. Han pasado tantas... (se ríen). Cuando Flor tenía dos años, le dije: “Mamá se separó”. Después: “Mamá conoció a Adrián y viene a vivir con nosotras”... Y cuando vio que al año siguiente empezaba a grabar Nano, me preguntó: “¿Ahora viene Gustavo Bermúdez?” (risas).

–¿Como vivieron, después de dos años, el fin de la relación Flor-Tomás (manager de una cadena familiar de albergues transitorios)?
A: Flor es muy cerrada, pero yo soy un satélite, que me hago la boluda pero espero ese momento en que está a punto de ahogarse y entonces viene a contármelo.
F: Hasta que no termino el proceso en mi cabeza, no lo comunico. Fue la separación más madura que experimenté. Lo quiero muchísimo.
A: Todos queremos a Tomás.
F: No sé qué pasará. A veces las personas se encuentran en momentos muy distintos. Y pasa lo que contábamos: no pueden seguirnos el camino.

–Fuiste testigo del tercer casamiento de tu mamá, aunque tenés una idea particular del matrimonio.
F: Creo que el matrimonio debe ser una confirmación, y eso tiene que ver con la madurez del vínculo. Quiero casarme de grande.
A: ¡Uy! ¡Voy a ser abuela el año del pedo!
F: ¿Y por qué no puedo ser mamá mucho antes?
A: Mirá, Florencia: ¡de casa te vas con libreta!

–¿Qué aprendiste?
F: A calmarme. Entendí que vivo a mil, sin horarios, trabajando en exceso. Por eso determiné que voy a darme tiempos. Ahora trabajo hasta las 19 horas.

–Revisando, ¿creen haber coincidido mucho en la elección de los hombres?
A: ¡Ah, no no no!
F: Ella dice que soy demasiado ecléctica. Que no me tiene el perfil de hombre.
A: (Risas) A mí, los culos de gorila no me gustan.
F: ¡Mamá! (risas cómplices; hasta Rosita se ríe).

–¿Le envidiás el hombre a mamá?
A: El culo no, porque no tiene (sigue la interna).
F: Entendida la envidia como admiración, sí. Quisiera encontrar un hombre como Fabi: noble, comprensivo y sumamente compañero.

–¿Flor, qué sentís cuando ves a tu mamá en Polka, y hasta grabando con Suar?
–Quiero que ella sea feliz, en Pol-ka o en cualquier otro lugar, siempre que se la valore.

–¿Aceptarías un papel en Guapas?
–Tuve la oportunidad, y como hija de mamá. Pero entre el teatro (La casa de Bernarda Alba) y Helicia, no hay chances. Como te decía, tiene que ver con una política personal: tener vida. Pero podría volver a Pol-ka. No deja de ser un medio de trabajo.

–Ara, ¿cómo fluye el vínculo ahora que Adrián trabaja en la misma tira?
–Desde otro lugar. Si hay algo que admiro de mí misma es el trabajo interno que logré. Debí evolucionar mucho para poder hacer una escena con él. Hoy soy capaz: no tengo cuentas pendientes. Estoy relajada.

–Flor, ¿cohíbe tener una madre a la que muchos, vulgarmente, llamarían MILF?
F: No, mamá me formó muy bien.
A: A Toto no le gusta que me miren. Me amenaza: “Si hacés eso, me voy a vivir con papá”.

–¿Las charlas sobre sexo están incluidas en el pack de este vínculo?
A: No, Flor es demasiado cerrada.

–¿Estás más preparada para ser abuela o mamá?
A: ¡Hermana! ¿Vos qué decís? ¿Creés que vas a poder, vieja? Mamá se separó... No es sólo la nieta...

–Rosita: ¿fin del amor?
–¡A mí no me pongas nada, eh! (risas)

–Habrás oído la polémica mediática sobre la adopción. ¿En qué instancia estás con respecto a esa decisión?
A: Definitivamente, me encantaría ser mamá, y mucho más por Fabi, que sé cuánto desea un hijo. Es un tema charlado en casi todas las cenas familiares. Oí muy por arriba el debate. Nosotros estamos convencidísimos de que la adopción es un acto de grandeza superior. Una experiencia tal vez más maravillosa que la de parir: elegís un niño y él te elige a vos, y hay que estar realmente preparado para ese intercambio de amor. Meditamos mucho al respecto.

–¿Fantasean con el sexo de tu bebé?
A: Imaginamos un varón. ¡Fabi sufre! Imaginate que ahora no deja ir a su madre sola al baño... Cómo será con un hijo. Me garantiza que será quien haga las guardias a la madrugada.
F: ¡Lo que sea! Mamá necesita un niño en casa. ¡Toto ya se le escapó!
A: Es cierto. Pronto será su cumpleaños. Le dije: “¿Totito, querés que te contrate a La Pipetuá?”. Me dijo: “Mamá, no podés...”.

–¿Cómo sería tu versión Mamá 2014?
A: ¡Cancherísima! A esta edad, miro a mis hijos y estoy orgullosa del trabajo que hice. Ser mamá es la materia mejor rendida de mi vida.

Las creadoras de Ara Intimates y Helicia Buenos Aires, a punto de salir a la pasarela del BAAM 2014, en la suite presidencial del Sheraton Park Tower, en Retiro. “Logramos potenciar otro punto en común: la pasión por la moda como expresión y con mensaje”, dicen.

Las creadoras de Ara Intimates y Helicia Buenos Aires, a punto de salir a la pasarela del BAAM 2014, en la suite presidencial del Sheraton Park Tower, en Retiro. “Logramos potenciar otro punto en común: la pasión por la moda como expresión y con mensaje”, dicen.

“Nuestro proceso creativo es una batalla campal: subimos el tono, no nos hablamos por un rato, defendemos la postura con los dientes. Pero siempre desde el amor”.

“Nuestro proceso creativo es una batalla campal: subimos el tono, no nos hablamos por un rato, defendemos la postura con los dientes. Pero siempre desde el amor”.

Cientos de personas ovacionaron de pie la fusión Ara Intimates Helicia Buenos Aires sobre la pasarela del BAAM 2014. Pancho Dotto, ex manager de ambas, felicitó a la dupla de creadoras con el afecto de siempre.

Cientos de personas ovacionaron de pie la fusión Ara Intimates Helicia Buenos Aires sobre la pasarela del BAAM 2014. Pancho Dotto, ex manager de ambas, felicitó a la dupla de creadoras con el afecto de siempre.

“Muchas veces pensamos militar por los derechos de la mujer, y es algo que no descartamos. Pero queremos hacerlo con responsabilidad, y para eso se necesita dedicación completa”

“Muchas veces pensamos militar por los derechos de la mujer, y es algo que no descartamos. Pero queremos hacerlo con responsabilidad, y para eso se necesita dedicación completa”

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