“Para combinar trabajo y familia, la clave es compartir todo en la pareja” – GENTE Online
 

“Para combinar trabajo y familia, la clave es compartir todo en la pareja”

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Qué mujer no se juntó una tarde con amigas para tomar sol y pensar en voz alta? ¿Quién no se insoló alguna vez para una primera cita o el último día de unas vacaciones cortas y nubladas? Las actrices Luisana Lopilato (27) y Carla Peterson (40) no son excepciones...

Luisana: A mí una vez se me hizo una doble ampolla en la cara. Estaba en Miami y me quedé dormida en la playa tomando sol... ¡cuatro horas! Y con aceite para bebé... A la mañana siguiente tenía toda la cara con una ampolla de agua.

Carla: Yo hice cosas peores. Tenía una amiga que en el Sapolán Ferrini ponía unas gotitas de Cronodine, un remedio que entre las contraindicaciones advertía que intensificaba las quemaduras de sol. Yo estaba en el secundario y me quería poner un vestido blanco con un escote importante, creo que para una fiesta de egresados. No tuve mejor idea que pasarme ese remedio puro; la idea era ponerme un minuto, por reloj, al sol. No solamente estuve tres días con ampollas: siguieron como dos años con unos latigazos horribles en la espalda. ¡Un peligro! Pero yo probaba de todo: el Rayito de Sol con Coca-Cola, las pastillas Orobronze... Se usaba mucho el escote y el cavado, y había que estar preparada. Hoy me gusta estar en la playa, pero hace años que no tomo sol, y en la cara menos.

–Nada que envidiar a Las insoladas, la película de Gustavo Taretto que las tiene como protagonistas.
C: De hecho, la filmamos en diciembre de 2013, el verano más caluroso de los últimos 107 años... ¡Llegó a hacer 47 grados! No vimos una nube.
L: Pero valió la pena. La historia es genial, al igual que trabajar con Gustavo y un elenco de actrices tan bueno (completan el sexteto Marina Bellati, Elisa Carricajo, Maricel Alvarez y Violeta Urtizberea). Creo que logramos una unidad entre todos los personajes.
C: Yo había trabajado con Gustavo en Medianeras y me encantaba esta idea muy teatral y muy cinematográfica a la vez, la música, estas seis mujeres... Sabía que me iba a divertir: a todas las chicas las había visto a actuar, todas me atraían y suponía que nos íbamos a llevar muy bien.

–La película contiene muchos guiños a la Argentina de los años 90’, ese país dividido entre los que viajaban en charters al Caribe y los que no conseguían ni una changa. ¿Cómo lo recuerdan ustedes?
L: Yo era chica, lo viví a través de mis hermanos. Daniela tiene 35 y Darío, 32. Me acuerdo de mi hermana haciendo cualquier cosa para ahorrar plata: promociones vestida como la chica de los jugos, repartir invitaciones de los boliches... ¡pero en mi familia fue la primera en tener un celular!
C: El plan con mis amigas era conseguir llaves de terrazas para tomar sol como lagartos y después emparejarnos con Indian Earth. También recuerdo los casetes, el volver de vacaciones con cinco rollos de fotos y rezar para que saliera alguna en foco... Ver todo eso en Las insoladas es muy divertido.

–Las dos fueron madres hace poco (Noah, el hijo de Luisana, tiene un año; y Gaspar, el de Carla, uno y medio), y sin embargo no relegaron sus carreras. ¿Cómo concilian esa doble tarea?
L: Cuando filmamos, Noah tenía tres meses y lo traía todos los días. Pero no sé si podría hacer una tira y grabar doce horas. Me cuesta mucho dejarlo. Lo extraño un montón, y además soy muy de organizar mi casa. Creo que el cine me abre la posibilidad de seguir trabajando, pero con otros tiempos. Actuar me hace muy feliz como mujer, pero también ser una buena esposa y una buena madre.
C: Yo no lo podía traer, porque ya gateaba y se caía todo el tiempo. Se quedaba con Martín (Lousteau, su marido), que me ayudó mucho para que yo pudiera estar tantas horas en esa terraza. Nosotras éramos las únicas del elenco que no dormíamos ocho horas de corrido. Fue pesado, pero lo pasamos bien. A mí también me cuesta tomar decisiones de trabajo, pero volví a la tele con Guapas, porque también vale la pena. ¡Hace un año y medio que no duermo toda la noche! Pero cuando Gaspar se despierta y me lo llevo a la cama, soy feliz.

–¡El colecho salvador!
C: A la mañana sí. Por lo menos lo tengo cerquita antes de irme, porque recién lo veo despierto a la tarde, cuando vuelvo de grabar. Antes lo pasábamos siempre a la cama grande, pero terminábamos haciendo la media luna, poniendo almohadas por todos lados para que no se cayera.
L: Noah desde hace dos meses está durmiendo toda la noche. Anoche se durmió a las diez y hoy se levantó ocho y media. Le doy una mamadera, y si se duerme de nuevo, seguimos juntos hasta las diez.

–Algo que también tienen en común es el haber encontrado el amor en lugares inesperados, ¿no?
L: Llegó en el momento en que tenía que llegar y fue lo que tenía que ser. Siempre quise casarme y tener hijos, si bien cuando nos conocimos (con el canadiense Michael Bublé) no me imaginé que podría tener una familia con él. Pero era la persona indicada: nos casamos, tenemos un hijo y quisiera por lo menos dos más.

–¿Aun a la distancia obligada?
L: En realidad eso es lo que piensa la gente, pero lo máximo que llegamos a estar separados son dos semanas. Noah es súper papero; hoy, por ejemplo, se quedó todo el día con él.

–Y Martín Lousteau es el lindo de los políticos...
C: No sólo de ellos, sino también de los economistas. Para mí, es el más buenmozo del mundo. Sabía quién era porque lo había visto en los diarios, nada más. Después lo espié un poquito en la tele y me encantó escucharlo hablar. Es sencillo entenderlo y eso lo acerca a la gente. Habla de lo que sabe y piensa con mucha autoridad, pero sin agresividad. Me llamó la atención que alguien tan joven ocupara ese lugar y de manera tan agradable... y empecé a darle una chance de salir conmigo (risas).

–¿Cómo manejan el amor y la exposición pública?
C: Cuando nos conocimos, ninguno de los dos estaba en un lugar muy visible, ni él en política ni yo en televisión, pero sabíamos que en cualquier momento iba a pasar. Los lugares de poder no son lo que más me gusta, pero sí cuando son ocupados para contribuir y colaborar, y no desde el lugar de la queja. En lo cotidiano nos consultamos, nos apoyamos y tratamos de coordinar los horarios.
L: Para combinar trabajo y familia la clave es compartir todo en la pareja.

–¿Ahora que son esposas y madres, les cuesta encontrar el momento para las amigas, como Las insoladas?
L: Sí, pero nos vemos y es como si el tiempo no hubiera pasado. Tengo mi grupo desde el jardín de infantes y, al igual que mi personaje (Lala), cuando nos juntamos siempre me piden que lleve el set de manicura. Hago las manos con gel, sin gel, nail art, de todo.
C: Yo conservo las amigas del colegio, aunque no dispongo de todo el tiempo que quisiera para verlas. Después tengo muchos grupos, y cuando trabajo me reencuentro con amigos y colegas con los que me siento muy bien. No estamos tomando sol en una terraza, pero nos encanta estar juntos y esa magia de la amistad. Con las chicas de Las insoladas, por suerte, también se dio.

Podrían ser las “señoras de”, pero prefieren apostar a sus propias carreras aun siendo madres. “Actuar me hace muy feliz como mujer, pero también ser una buena esposa y una buena madre”, dice Luisana. “A mí también me cuesta tomar decisiones de trabajo”, agrega Carla.

Podrían ser las “señoras de”, pero prefieren apostar a sus propias carreras aun siendo madres. “Actuar me hace muy feliz como mujer, pero también ser una buena esposa y una buena madre”, dice Luisana. “A mí también me cuesta tomar decisiones de trabajo”, agrega Carla.

Junto a las talentosísimas Marina Bellati, Elisa Carricajo, Maricel Alvarez y Violeta Urtizberea, Carla Peterson y Luisana Lopilato lograron la química necesaria para hacer creíble la historia de Las insoladas, seis mujeres que comparten los rituales de tomar sol y bailar salsa, y se proponen cumplir un sueño: ganar un concurso para viajar 15 días a las paradisíacas playas de Cuba.

Junto a las talentosísimas Marina Bellati, Elisa Carricajo, Maricel Alvarez y Violeta Urtizberea, Carla Peterson y Luisana Lopilato lograron la química necesaria para hacer creíble la historia de Las insoladas, seis mujeres que comparten los rituales de tomar sol y bailar salsa, y se proponen cumplir un sueño: ganar un concurso para viajar 15 días a las paradisíacas playas de Cuba.

“A Martín lo espié un poquito en la tele y me encantó escucharlo hablar. Es sencillo entenderlo y eso lo acerca a la gente. Habla de lo que sabe y piensa con mucha autoridad, pero sin agresividad” (Carla)

“A Martín lo espié un poquito en la tele y me encantó escucharlo hablar. Es sencillo entenderlo y eso lo acerca a la gente. Habla de lo que sabe y piensa con mucha autoridad, pero sin agresividad” (Carla)

“Siempre quise casarme y tener hijos, si bien cuando nos conocimos con Michael no me imaginé que podía formar una familia con él” (Luisana)

“Siempre quise casarme y tener hijos, si bien cuando nos conocimos con Michael no me imaginé que podía formar una familia con él” (Luisana)

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