“Papá aprueba este amor… Mamá no” – GENTE Online
 

“Papá aprueba este amor... Mamá no”

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Tarde de verano en José Ignacio. Comedero tranqui, nada fashion, visitado por famosos en busca de anonimato. Allí, un almuerzo en pareja para Florencia Macri (21) y su novio, Nicolás Barlaro (32). La semana no es fácil: su amor salió a la luz. Ambos hubieran preferido un eterno bajo perfil. Sobre todo él, involucrado como encubridor en el terrible secuestro de Ariel Strajman –a quien le cortaron el meñique con una tenaza en el 2002–, sentenciado a tres años de prisión el 28 de septiembre de 2004, y a pocos días de obtener la libertad definitiva. Pero ahí están, todo mimos y besos. Y con la chica saltando sobre su chico, y rodeándolo con sus piernas flaquísimas, como si su vida dependiera de ese abrazo. Al regresar a Manantiales, al Fiat de Barlaro le hacen señas. La policía de Maldonado lo detiene. Un control de rutina. Flor permanece en su asiento. El baja del auto, muestra sus documentos. Y sigue. A disfrutar su romance en libertad.

La polémica se desató a partir de la revelación de GENTE. ¿Cómo una chica que sufrió un secuestro podía salir con alguien como Barlaro? Algunos exageraron hasta imaginar un caso de “síndrome de Estocolmo” (la víctima enamorándose del victimario). Y, por supuesto, quienes conocen a la hija menor de Macri le preguntan cómo había tomado el jefe de la familia su noviazgo. La respuesta no varió: “Papá aprueba este amor… Mamá no”. La psicóloga Cristina Grieffer, la madre, está preocupada. Nicolás, al menos por ahora, no le gusta. En rigor, Franco también tomó sus recaudos. De hombre a hombre, sentó a Barlaro enfrente suyo y antes de bendecir la relación, le advirtió que lo había investigado. Además, el 19 de enero se publicó una carta suya en el correo de lectores de Clarín. Y aunque el motivo de la misiva fue desmentir una supuesta amenaza de su hija a los reporteros que la fotografiaron practicando topless, el empresario desnudó los mismos temores de un padre común, y dejó traslucir cierta culpa: “Mi hija ha pagado un altísimo costo, tanto por la exhibición mediática devenida por pertenecer a esta familia, cuanto por haber sido víctima de un secuestro, con un cautiverio inhumano de diez días. Estas vivencias, dejan secuelas muy serias. Espero que el tiempo, la maduración y, tal vez, algún tratamiento permitan que Florencia pueda superar las consecuencias de algo que no debiera ser, a esta altura de su vida, un destino irreversible”.

El sino que espanta a Franco en la inusual confesión comenzó a forjarse a los 15 años. Hasta allí, Florencia era una chica más de su clase social: buen colegio, esquí en Bariloche en invierno y mar en Punta en verano. Luego, algo se quebró adentro, y nació la rebelde de los Macri. Se rapó la cabeza, adelgazó hasta el extremo y comenzó a salir de noche, quizá demasiado. En abril de 2003, al salir de sus clases de cine, fue secuestrada. El pago de un rescate de 755 mil dólares fue su salvoconducto. Conoció el amor, sí, con el RRPP Conejo Bourel. Pero él la dejó y empezó a salir con la modelo Chloé Bello, ex amiga de Florencia. Y ella se quedó sola y triste. Tras el secuestro, ni el frenesí de las fiestas parecían animarla: se quedaba en un rincón, con una mueca en el mismo lugar donde antes había sólo risas. Hasta que conoció a Nicolás Barlaro. Y volvió a brillar, a vivir, a decirles a sus amigos: “Estoy enamorada”.

Carlos Wiater –el abogado de Strajman– aún se lamenta por la muerte de Martín Federico, uno de los jueces que condenaron a Barlaro y a la banda de los patovicas, encabezada por Adrián y Pablo Sommaruga. “Se descompuso en Comodoro Py, y estuvo más de media hora esperando una ambulancia, porque en Tribunales no hay servicio médico”. Sobre la causa, dijo que “los condenados plantearon un recurso de casación. El 22 de febrero habrá una audiencia oral. Mi impresión es que a los padres de los Sommaruga, Alberto y María Esther, les darán prisión domiciliaria. Y que confirmarán las restantes condenas. Si se las bajan, voy a llevar el caso hasta la Corte Suprema”.

Barlaro y Florencia están juntos en Punta desde el 31 de diciembre. El, como cada vez que sale del país, debió pedir permiso ante el Patronato de Liberados. Ya dejó la casa que alquilaba en José Ignacio, y ahora se aloja en el departamento 104 de Terrazas de Manantiales. Allí cocina para Flor y sus amigas, la acompaña a la playa de la mano, mientras ella practica surf, y juntos planean un viaje a Brasil. El busca olvidar, empezar de nuevo. Y Florencia aprendió a reír otra vez.

ACLARACION: La señorita Noel Romero se ha dirigido a esta revista haciendo saber que si bien los datos sobre su persona que aparecen en la nota de la edición 2111, del 3 de enero de 2006, sobre Florencia Macri, se corresponden con la realidad, ella no es la persona que aparece fotografiada en la misma junto a la señorita Macri. Con la presente aclaración, GENTE da cumplimiento a lo solicitado, debiéndose a un error material la inclusión del nombre de la señorita Romero, sin intención de causar perjuicio a persona alguna.

Así, con esta pasión, Florencia y Nicolás viven su romance de verano en Punta del Este. Con su noviazgo blanqueado ante el mundo, ya no se ocultan.

Así, con esta pasión, Florencia y Nicolás viven su romance de verano en Punta del Este. Con su noviazgo blanqueado ante el mundo, ya no se ocultan.

Florencia Macri y Nicolás Barlaro caminan juntos y de la mano en Manantiales.

Florencia Macri y Nicolás Barlaro caminan juntos y de la mano en Manantiales.

La hija menor de Macri se muestra feliz con su nueva relación. Y busca sosiego y paz bajo el sol y con su nuevo amor.

La hija menor de Macri se muestra feliz con su nueva relación. Y busca sosiego y paz bajo el sol y con su nuevo amor.

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