“Odio que pasen la música de Patito Feo en los boliches” – GENTE Online
 

“Odio que pasen la música de Patito Feo en los boliches”

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Por edad es adolescente. Pero, por actitud, es mujer. Tiene 17 años, comió dos veces con Mirtha Legrand (un almuerzo y una cena), y se llama Brenda Daniela Asnicar. Su apellido es austrohúngaro. Su padre se llama Gustavo (46) y su hermano, Iván (20). Está en quinto año del Colegio Nuevo de Las Lomas, pero hasta noveno estudió en el Alessandra Manzoni, una escuela trilingüe y bicultural. Habla, lee y escribe español, italiano e inglés. Quiere estudiar Bellas Artes, distingue sin dudar una obra cubista de una dadaísta, le encanta recorrer museos “y no finjo frente a los cuadros”, aclara. Cuando está aburrida, cambia de voz y juega a ser otra persona. Va a todos lados con Adriana (41), su madre, y juegan a encontrar parecidos: “Acá, en Bariloche, ya encontramos al doble de Orlando Bloom (el fotógrafo de esta nota) y al hermano gemelo de Richard Gere” (que no es el redactor de esta nota). Nunca le dice que no al arroz con atún y ama las bebidas de pera. En su cartera no faltan chapstick (manteca de cacao) ni perfume Viva la Juicy, de Juicy Couture. Le seduce por igual ir a Grecia o al Norte de la Argentina. Su libro de cabecera es El mundo de Sofía (del noruego Jostein Gaarder) y ahora “estoy leyendo y releyendo, porque es muy difícil, Otras inquisiciones, de Jorge Luis Borges”. Llegó a Bariloche invitada por Personal y esta charla fue una sobremesa larga y tendida, sin apuro, y al amparo de los diez grados bajo cero que helaban la noche del Catedral.

–¿Pensás volver pronto a Bariloche para el viaje de egresados?
–No definí todavía si voy a hacerlo. Pero si se da, sería a Brasil. No soy mucho de ir a bailar y esas cosas, entonces no sé si me divierte.

–Tenés diecisiete años. ¿Si no vas a bailar, qué hacés en tu tiempo libre?
–Tengo dos grupos de amigos y me junto con ellos en casa, o a veces salgo con un amigo al que le gusta sacar fotos y vamos a recorrer lugares. Los boliches me aburren: con la música tan fuerte no se puede hablar…

–Además, pasan canciones tuyas. ¿Eso te divierte?
–Ni cerca. Odio que pasen la música de Patito Feo cuando estoy en el boliche… Me da mucha vergüenza. Una vez, en la fiesta de egresados del colegio pusieron el tema de las Divinas (hit del programa) y encendieron una luz seguidora enfocada en mí… ¡Me quería matar! Me di vuelta y me fui…

–Alguna vez dijiste que preferías quedarte en casa soñando con un chico que ir a buscarlo al boliche.
–Totalmente. Yo puedo idealizar al chico que quiero conocer, sin necesidad de buscarlo en el boliche. No es un ámbito cómodo: están todos borrachos... ¡y no tengo ganas de conocer a un borracho!

–¿Cómo sería alguien que sí querrías conocer?
–Como mínimo, uno que esté en su sano juicio. Pero el hombre perfecto no existe, no seamos inocentes…

–¿Ya encontraste a alguien que esté en su sano juicio, o seguís soltera?
–Gente sensata conozco, por supuesto. Pero sigo soltera y estoy muy bien así.

–¿Qué cosas te seducen?
–Me gusta el chico romántico, el atento, el caballero. Son cosas que me pueden. Una vez me mandaron, sin remitente, una cajita con rosas chinas rociadas con perfume de hombre. Fue súper intrigante… Esas cosas me copan, me divierten. Pero la condición principal es que sea inteligente y de mente abierta.

–¿De un chico de barrio ni hablar?
–(Ríe) Para nada. Pero de algún barrio siempre va a ser: ¡la geografía inevitable! Si es por mí, puede ser tanto de San Isidro (donde vive ella) como de Brooklyn, Manhattan… o Flores.

–¿Vivirías en cualquiera de esos lugares?
–Claro. Tengo etapas: hoy estoy en Bariloche, y te digo que podría quedarme a vivir acá. Pero después estoy en Buenos Aires y siento que es mi lugar. Aunque también me gustaría vivir alguna vez en Nueva York. Es un ciudad llena de cultura y sin prejuicios.

–...donde además no te reconocerían como famosa. ¿Eso te atrae?
–Lo que me atrae es que podés salir a la calle como quieras. Si te reconocen en Nueva York, ya estás en el horno… ¡o estás muy bien! (ríe).

–¿Nunca te pasó?
–Bueno, sí, y fue muy loco. Estaba caminando por la Quinta Avenida y unos chicos israelíes me vieron y gritaron: “¡Brenda Asnicar!”. Fue lo más raro que me pasó. Pero es un caso aislado… Prefiero el anonimato de Nueva York.

–¿Te gusta viajar?
–Es lo que más me gusta. Me abrió mucho la mente. No sólo ir a Nueva York o a lugares muy exclusivos: viajar a cualquier lado… Al Norte de la Argentina, por ejemplo. Es fantástico, porque entendés la realidad y la contrastás con lo que creías que era la realidad.

–Hablemos del futuro. Tenés ofertas de Ideas de Sur y de Alejandro Stoessel, las dos para programas juveniles. ¿Qué te espera?
–Las propuestas que analizo son para empezar el año que viene. Este año lo dedico a terminar el colegio y a planear un disco, escribir canciones... Y después tengo ganas, ¡sí o sí!, de hacer una carrera universitaria. Ahora estoy inclinada a Bellas Artes, y también me encantaría estudiar Psicología. Tal vez haga las dos…

–¿Te gusta la pintura?
–Amo mirar cuadros. Estudiar los colores, ver el secreto, la historia detrás de la pintura, el punto de fuga. Me encanta el tema. Soy pésima pintando, pero me fascina analizar el arte y tratar de entenderlo. Eso sí: nada de fingir frente a un cuadro.

–¿Aceptarías posar desnuda para un pintor?
–(Entre risas) No, bueno… Lo haría por amor al arte, pero tal vez cuando sea más grande. Ahora tengo muchas otras cosas que hacer. Prefiero seguir mirando cuadros en los que no estoy yo... En la Base Lynch del Cerro Catedral, a más de 1.900 metros de altura y desafiando el frío. “Este lugar es un cuadro”, dijo Brenda apenas bajó de la aerosilla y descubrió el paisaje.

En la Base Lynch del Cerro Catedral, a más de 1.900 metros de altura y desafiando el frío. “Este lugar es un cuadro”, dijo Brenda apenas bajó de la aerosilla y descubrió el paisaje.

“Me gusta mucho el chico romántico, el atento, el caballero. Son cosas que me pueden. Pero la condición número uno es que sea inteligente”

“Me gusta mucho el chico romántico, el atento, el caballero. Son cosas que me pueden. Pero la condición número uno es que sea inteligente”

“Amo mirar cuadros, estudiar los colores, ver el secreto, la historia detrás de la pintura, el punto de fuga… Soy pésima pintando, pero me fascina tratar de entender el arte”

“Amo mirar cuadros, estudiar los colores, ver el secreto, la historia detrás de la pintura, el punto de fuga… Soy pésima pintando, pero me fascina tratar de entender el arte”

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