“Nunca tuve novio: los tímidos se inhiben ante mi fama y los más osados me quieren como trofeo” – GENTE Online
 

“Nunca tuve novio: los tímidos se inhiben ante mi fama y los más osados me quieren como trofeo”

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Dicen que hay mujeres más lindas que Emilia Attias. También es probable que sus medidas se repitan en otras modelos. Sería estúpido pensar que tiene exclusividad sobre los exquisitos 95-60-93. Quizás le falten algunos centímetros de altura para encajar en lo que los diseñadores definen como la perfección femenina. Y, además, ni siquiera es rubia… Sin embargo, esta morocha de 18 años posee una capacidad de seducción inaudita. Con plumas, o cubierta de pies a cabeza, resulta imposible quitarle los ojos de encima. Lleva un año de fama y su cuerpo se refleja en las tapas de revistas, en televisión, brilla en el teatro… Sin embargo, jamás fue fotografiada junto a un hombre.

–¿Por qué está sola, Emilia?
–¿Y quién te dijo que estoy sola?

–Jamás la fotografiaron junto a un novio…
–Porque nunca tuve novio.

–¿Nunca presentó a un candidato en casa?
–Jamás. Soy muy exigente con el título de novio. Tuve algunas relaciones que nacieron desde la pasión pero después, por distintos motivos, no prosperaron. Fueron sólo historias…

–¿Aún hoy mantiene alguna historia?
–Siempre hay alguna historita (sic) dando vueltas, ¿no?

–¿Acaso adhiere al touch and go que propone Moria?
–No. Cada uno es libre de hacer lo que quiere, pero a mí no me gustan las relaciones pasajeras y frías. Soy una mujer intensa, profunda.

–¿Qué necesita una relación para trascender la etapa de “historia” y consagrarse como “noviazgo”?
–Tiempo, conocimiento, respeto… Muchos hombres no se bancan mi exposición: hay mucho macho que no tolera que su mujer sea la protagonista. También están los otros que, de corazón, me dijeron que no podían seguir mi ritmo de trabajo.

–¿Los hombres se le animan?
–No, a los hombres los inhibe que tengas fama. Piensan que vivís allá arriba, en el cartel, y no se animan a establecer contacto. Son los más tímidos, aunque debo reconocer que me inspiran algo de ternura. Y después están los que se ratonean con tu nombre. Son los más osados, los que sólo quieren conquistarte para contarle a los amigos: “¿A que no sabés a quién me levanté? Sí, a Emilia Attias, la de las fotos”.

–Intuyo que le molesta que la pretendan como un trofeo de guerra.
–No es lo más agradable, claro. El problema es que hay tipos que se olvidan de que sos una mujer. Se creyeron lo que vieron en las revistas y piensan que vas por la vida haciéndote la sexy, que te llevás el mundo por delante. Te ven como a una sex symbol y se les nubla la cabeza. Se vuelven agresivos e intentan avasallarte. Te tratan como a una cualquiera… Se olvidan de que las mujeres independientes también necesitamos que nos traten con educación y delicadeza.

–Entre tímidos y agresivos, ¿se siente condenada a la soledad?
–Para nada. No persigo al amor, porque sé que tiene sus propios tiempos. Pero me gusta estar atenta cada vez que golpean la puerta. Trato de ser humana conmigo misma y me permito enamorarme.

–¿Los prefiere jóvenes, maduros…?
–Me cuesta conectar con chicos de mi edad. Por mi cabeza, por todo lo que me está pasando en la vida. No sé si es por mi temperamento, pero tengo bastante éxito con los hombres más grandes.

–¿Ancianos de treinta?
–De cuarenta, de cincuenta, y más también. Solteros, casados y separados. Me pasa desde chica. Yo trato de tener la cabeza fría para no gritar: “¡Degenerado! ¡Podrías ser mi papá!”. Siempre trato de ser dulce y cautelosa cuando contesto. Los prefiero un poco más jóvenes, claro.

–¿En qué parte de su cuerpo coinciden las miradas de los hombres?
–Algunos apuntan directamente a los ojos, mientras que otros no tienen pudor en sumergir su mirada en mi escote. Muchos me dicen que los atrae mi forma de ser, y hay otros que sólo se enamoran del cartel.

–¿Se siente cómoda jugando a ser un símbolo sexual?
–Me divierte, aunque soy consciente de que es sólo un personaje. Arriba del escenario tengo cuadros en los que tengo que poner cada de perra… Es lo mismo que cuando hacés una producción fotográfica.

–Evidentemente, tiene un dominio perfecto de su sensualidad.
–Yo creo que todas las mujeres somos como las mamushkas: tenemos muchas capas de piel. La maternal, la dulce, la perra… Siempre hay un momento para cada una de estas facetas.

–¿Cuántas veces cambió el celular en el último año?
–Todavía ninguna. Pero creo que ya es hora: no paran de llamar chicos que no conozco. Me dicen: “Me pasó tu teléfono un amigo. Te quiero invitar a salir”. ¡Si llaman hasta a mi casa! Pero no tienen chance. ¡Cero! Me revienta. Me parece una invasión tremenda.

–¿Todavía existen los galanes que solían mandar joyas a camarines?
–Nada, en absoluto. Creo que me daría miedo. Aunque están los que mandan flores y me hacen sentir halagada. Alguno también pone su teléfono en el ramo, pero no voy llamando a cada número que me acercan.

Emilia Attias trabaja como modelo desde los 13 años. Sin embargo, fue en la última temporada que impuso su nombre en los medios. GENTE la publicó en su clásica tapa de “Los cuerpos del verano” y, desde entonces, su carrera tomó un ritmo arrollador. Multiplicó sus desfiles en el país, se convirtió en la protagonista de distintas campañas, hizo sus primeras armas como conductora de televisión por la pantalla de Canal 9 y esta temporada acaba de debutar en el teatro de revistas junto a Miguel Angel Cherutti y Reina Reech, en el espectáculo Inolvidable. Si bien no lleva plumas sobre el escenario del Teatro Neptuno, los críticos coinciden en que es toda una revelación con futuro en el mundo de las vedettes. Las comparaciones parecen inevitables, aunque Emilia siempre evitó todo cruce con Nicole Neumann. Por el contrario, declaró ante cámaras: “La fui a ver a su espectáculo y me parece que está genial. No me sorprendió, porque ella siempre toma decisiones acertadas en su carrera”. Para este 2006 tiene nuevos proyectos. Va a debutar como actriz en Los gladiadores de Pompeya, junto al Puma Goity. Y rodará su primera película, Matar a Videla, una producción independiente de corte dramático. “Y sin ninguna connotación ideológica”, aclara.

–¿Tuvo tiempo de detenerse a pensar cómo cambió su vida en el último año, Emilia?
–Recién el 31 de diciembre hice “memoria y balance” del 2005. Hasta entonces no fui muy consciente de lo que me estaba pasando. Yo seguía mi vida como una chica normal, aunque con más responsabilidades. Pero cuando me senté a pensar, me dio un poco de vértigo. Todavía no me acostumbro a que mucha gente que yo ni siquiera conozco sepa mi historia de vida.

–¿Cómo cambió su vida con la fama?
–Perdí tiempo para dedicarle a mis afectos o leer un libro. Eso es lo que más extraño. El cariño de la gente en la calle me hace muy feliz. Y se me abrieron muchas puertas. Me ofrecen mejores trabajos, los peluqueros no me cobran, los boliches que alguna vez me rebotaron hoy me reciben en el vip, las marcas me ofrecen ropa gratis… Hay mucha gente que me palmea la espalda y me dice: “Bien hecho, Emilia. Ahora estás en la cresta de la ola”.

–¿Y se siente en la cresta de la ola?
–No, recién di el primer paso. Soy conocida, pero todavía no llegué hasta donde quiero. Yo no trabajo por la fama, sino que desde muy chica soñé con ser artista. Recién ahora siento que me estoy conectando poco a poco con mi arte. Pero no me voy a quedar quieta. Siento que todavía tengo mucho para ofrecer.

Empezó como modelo a los 13. El 2005 fue su gran año y el 2006 se le viene con todo: después de la temporada teatral debutará como actriz en cine, en una película de producción independiente, y en tevé junto al Puma Goity. Ella dice que aun le queda mucho más para dar… Créale.

Empezó como modelo a los 13. El 2005 fue su gran año y el 2006 se le viene con todo: después de la temporada teatral debutará como actriz en cine, en una película de producción independiente, y en tevé junto al Puma Goity. Ella dice que aun le queda mucho más para dar… Créale.

“<i>Hay tipos que se ratonean con el cartel. Son los que sólo quieren conquistarte para contarle a los amigos</i>: ‘¿A que no sabés a quién me levanté? Sí, a Emilia Attias, la de las fotos’. <i>Patético</i>”

Hay tipos que se ratonean con el cartel. Son los que sólo quieren conquistarte para contarle a los amigos: ‘¿A que no sabés a quién me levanté? Sí, a Emilia Attias, la de las fotos’. Patético

Emilia Attias nunca tomó clases de baile. Sin embargo, los críticos la reconocen como la revelación del verano. “<i>Yo aprendí a bailar viendo a Reina Reech en Colores. ¡Y no puedo creer que hoy compartamos el escenario!</i>”, asegura. Cada noche brilla en el teatro Neptuno junto a Miguel Angel Cherutti, en el espectáculo Inolvidable.

Emilia Attias nunca tomó clases de baile. Sin embargo, los críticos la reconocen como la revelación del verano. “Yo aprendí a bailar viendo a Reina Reech en Colores. ¡Y no puedo creer que hoy compartamos el escenario!”, asegura. Cada noche brilla en el teatro Neptuno junto a Miguel Angel Cherutti, en el espectáculo Inolvidable.

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