“Nunca perdonaría una infidelidad” – GENTE Online
 

“Nunca perdonaría una infidelidad”

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Tiene su corazón dividido. Y la culpa la tiene el Mundial. Siempre le hace el aguante al equipo de Maradona. Pero, en ocasiones, el corazón le pega un salto cuando Bielsa y la selección chilena salen a la cancha. Instalada en Santiago desde hace un mes, Pampita (32, Ana Carolina Ardohain Dos Santos según su DNI) sabe que, desde que se enamoró de Benjamín Vicuña (31), su corazón borró fronteras y cruzó una y otra vez los Andes. “Chile es la patria de parte de mi familia. Tengo un hijo nacido en cada país: Blanca (4) es chilena y Bautista (2) es argentino. Asi que ruego que no nos toque enfrentarnos en Sudáfrica... Por lo menos hasta la final”. Pese al clima futbolero que impera en el planeta, ella mantiene una sola cábala, la misma que repite desde hace cinco años: acompañar –familia a cuestas– a su pareja donde el destino laboral del actor la lleve. “Nuestro hogar es donde estemos juntos. Ahora, Benja tiene compromisos en Chile hasta fin de año, así que acá nos quedamos y la pasamos genial también”, resume con naturalidad. Y dicho esto, Pampita sale a la cancha. Veamos cómo gambetea este primer tiempo.

¿Nunca le pediste a Benjamín echar raíces en un país?
–Al contrario. Siempre le digo que elija el proyecto que más le sirva, que con los chicos lo vamos a seguir.

¿Eso no te desplaza un poco?
–No, porque mi carrera me permite trabajar en cualquier lugar. Yo deseo que cada vez sea mejor actor y que le vaya mejor, que crezca y lo conozcan en más países. Lo admiro y disfruto de su éxito. Pero él también es así conmigo, eh.

¿Qué cosas son las que más te unen con él?
–Es el hombre de mi vida, el padre de mis hijos. Algo que uno comparte con una magia y un amor increíbles.

Hoy muchas parejas prefieren dormir en cuartos separados. ¿Ustedes tienen alguna manía en la convivencia?
–Ninguna. Para mí, vivir en pareja es una opción de vida.

Y de ahí no te mueve nadie...
–Es muy difícil.

La historia dice que Caro –tal como la llaman sus íntimos– vivió en Santa Rosa, La Pampa, hasta los 17 años. Que cursó la primaria en un sencillo colegio de provincia, el número 1. Y que, con cierto halo de cenicienta, tras coronarse Reina Nacional del Estudiante y Reina del Trigo en Jujuy, inició una carrera de alto vuelo... y sin escalas. La joven promesa, entonces, se convirtió en diosa de tapa (la primera en GENTE, obvio). Aquí, en Chile y en el resto del mundo.

¿Quién es Carolina Ardohain en tu propio autodefinido?
–Una mujer normal. Que llora, se ríe, disfruta de la vida y se enamora. Por suerte tengo los pies en la tierra.

¿No tenés límites para defender lo tuyo?
–(Piensa un minuto) Lo que te puedo decir es que soy muy protectora de mis hijos.

Y que hacés todo por ellos.
–No sé si “todo”, tan genéricamente... Pero si siento que algo los afecta, salto. Los cuido, los protejo y les doy la mayor felicidad posible.

Pongámonos incómodos... ¿En tu enfrentamiento con Isabel Macedo sentiste el apoyo de la gente?
–Yo estaba en España y preferí no enterarme de nada.

Te cuento que el pelear por tu amor con uñas y dientes acá se popularizó como “La Gran Pampita”.
–En mi vida nunca hice nada pensando lo que dirían los demás. Jamás especulo con nada. Pero, obvio, me encanta que la gente me quiera tan incondicionalmente.

¿Las mujeres te prefirieron a vos?
–Yo hablo sólo por mí. Las mujeres me quieren desde hace años. Me ha pasado de todo y el cariño siempre estuvo ahí. La gente me acompañó, me vio madurar...

¿Qué pensás cuando una mujer dice que para defender su hogar también haría lo mismo que vos?
–Que hay que defender el proyecto. No a cualquier precio, claro. Pero en mi caso, el foco lo pongo en el bienestar de mis hijos. Los traje a este mundo muy conscientemente, muy responsable, y son lo más importante. Si hay que enfocar lo que pasó, preferiría que fuera en ellos.

¿Te arrepentís de haber protagonizado ese incidente?
–Yo no me arrepiento de nada. Todo tiene un porqué. Lo bueno y lo malo, eso lo aprendí con los años. Soy una mujer intensa: no me guardo amor ni pasión. Y tengo lazos que cuido mucho, sí.

¿Si se meten con tu pareja se meten con vos?
–No. Ese es un problema de mi pareja, no mío. Yo no soy la dueña de Benjamín. Si algún día se enamorara de otra mujer, ¿qué le puedo decir? El elige estar conmigo. Supongo que estará feliz, porque tiene millones de mujeres para elegir, y me eligió como la madre de sus hijos. Todos los días está a mi lado, me acompaña, me apoya, me ama. Yo me siento adorada. Es una elección, así como es la mía estar con él. No son temas que puede venir alguien de afuera y romperlo...

¿Te bancarías una infidelidad en pos del proyecto de familia?
–No, no la toleraría. En ese punto no soy una mujer moderna. Nunca perdonaría una infidelidad. Pero ando muy tranquila en la vida. No lo vigilo ni lo sobreprotejo, ¡para nada! El amor es confiar y dormir tranquilos.

¿Y en tu pelea con Macedo no hubo siquiera un pequeño reto de pareja?
–Para nada. Benja jamás me dice quién ser.

Okay, te cierro con un pálpito futbolero: ¿Chile o Argentina para esta copa del mundo?
–¡Los dos en la final! Y en casa todos felices.

Este año, Carolina y su familia vivieron en España, donde Vicuña protagonizó Prófugos, para HBO. Ahora están en Chile, pero se harán escapadas a Buenos Aires. Pampita admira a su pareja y no lo esconde: “Benja es un gran actor. Tiene el talento para triunfar en Hollywood o donde lo desee”.

Este año, Carolina y su familia vivieron en España, donde Vicuña protagonizó Prófugos, para HBO. Ahora están en Chile, pero se harán escapadas a Buenos Aires. Pampita admira a su pareja y no lo esconde: “Benja es un gran actor. Tiene el talento para triunfar en Hollywood o donde lo desee”.

“Los viajes no nos molestan: nuestro hogar es donde estemos juntos. Que Benja elija su mejor proyecto laboral, que con sus hijos lo vamos a seguir y acompañar sin dudarlo”

“Los viajes no nos molestan: nuestro hogar es donde estemos juntos. Que Benja elija su mejor proyecto laboral, que con sus hijos lo vamos a seguir y acompañar sin dudarlo”

“Yo no soy la dueña de Benjamín. Si algún día se enamorara de otra mujer, ¿qué le puedo decir? Pero me eligió a mí como la madre de sus hijos entre millones de mujeres. Me siento amada y adorada.

“Yo no soy la dueña de Benjamín. Si algún día se enamorara de otra mujer, ¿qué le puedo decir? Pero me eligió a mí como la madre de sus hijos entre millones de mujeres. Me siento amada y adorada.

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