“Nunca pensé que podía ser tan feliz” – GENTE Online
 

“Nunca pensé que podía ser tan feliz”

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Nunca imaginé esto: ser papá es un sentimiento muy fuerte. Quienes son padres me entenderán…”, apunta. Está feliz. Es que hoy, viernes 9 de octubre, a las nueve y cincuenta y tres de la mañana, acaba de nacer su primera hija: Olivia. Y el padre en cuestión no es otro que Mariano Martínez a esta altura ex soltero codiciado, hoy propiedad de estas dos chicas: Juliana Giambroni, (“La mujer que me enamoró y me acompañó en los momentos más difíciles de mi vida”, define él) y su beba recién llegada, Olivia. “Esta emoción es inexplicable, sin dudas estoy viviendo el mejor momento de mi vida, el más feliz…”, cuenta exultante.

Ya es el mediodía del viernes. Juliana Giambroni (20) está amamantando por primera vez a su hija. La nena pesa tres kilos setecientos y tiene las piernas largas, bien largas, parecidas a las que llevaron a su mamá por varias pasarelas de moda. “Todavía es pronto, pero es muy linda, creo que se parece mucho a Juli…”, dice su papá, algo baboso. Bastante. Las chicas ya regresaron –de la sala de partos– a la habitación que ocuparon un día antes en el noveno piso del Sanatorio de los Arcos de Palermo –Juan B. Justo y Paraguay–. Es que, desde hace varios meses Juliana, Mariano y su obstetra, el doctor Roberto Urtado, tenían todo perfectamente organizado. Su médico personal les había anticipado que la fecha del nacimiento sería el 9 de octubre. Y no se equivocó. Los chicos llegaron al sanatorio el jueves 8 por la tarde y los trabajos de pre-parto, que comenzaron cerca de las dos de la madrugada del viernes, se extendieron por más de ocho horas. Olivia nació unos minutos antes de las diez de la mañana y Mariano no soltó la mano de su mujer ni un segundo en toda la noche. “Tenía que apoyarla porque en esta situación la que sufre y hace todo el esfuerzo es la mujer… ¡la mujer es lo más grande que hay! Siempre lo supe, pero hoy Juliana me mostró lo que significa el milagro de la vida…”, dice Martínez. “No paré de alentarla. Le decía: ‘Fuerza mi amor, vos podés…’. Ver nacer a nuestra hija me llenó el alma”, concluye.

–¿Qué sensaciones tuviste durante el parto de tu mujer?
–El parto fue hermoso, si lo hubiera soñado habría sido así: ¡Perfecto! Fueron ocho horas largas donde me emocioné mucho. Nunca pensé que podía ser tan feliz…

–¿Estabas muy nervioso?
–La verdad que presenciarlo fue algo muy fuerte. Pero es difícil de contar, hay algunas sensaciones que no se pueden expresar con palabras. Por ahí se extendió más de lo que esperábamos y estuve algo nervioso, pero creo que debe ser normal.

–Salió todo como lo habían planificado…
–Olivia nació en la semana 40, justo en término. Nos acompañó todo el mundo, está bueno recibir el cariño de los que te quieren sin que te invadan. Y así fue…

–¿Decidieron guardar el cordón umbilical para extraer las células madre?
–Sí, cuando supe que iba a ser papá empecé a informarme y me asesoré. Por eso decidimos guardar las células en el banco Bioprocrearte. El día de mañana puede servirle para superar una enfermedad, incluso para los hermanos que vengan.

La suite que ocuparon Juliana, Mariano y Olivia cuenta con un living con sillones cómodos, televisor, frigobar… y la habitación donde descansaron la beba y sus papás. A las dos de la tarde del viernes, el lugar se llenó de regalos, que recibieron los padres de Juliana, Esther y Eduardo. Ropa, juguetes, conjuntos de algodón y varios ramos de flores como los que enviaron El Trece y Pol-ka. Adrián Suar, Pablo Codevilla y Coco Fernández mandaron varias cajas de regalos: un ajuar para bebé en tonos verde agua, un puff con forma de oveja, juguetes artesanales, peluches y unas vaquitas de San Antonio de colores. A mitad de la tarde llegó un oso con una tarjeta de los fotógrafos que hacían guardia en la puerta del sanatorio y Mariano decidió bajar a saludar. Sabía que iba a salir en directo en los programas de la tarde y no dudó en mandarles un mensaje público a las mujeres de su vida: “Juliana está amamantando a Olivia. Aprovecho para saludarla: ¡Juli, mi amor, las amo…!”. Hace un tiempo ya que Mariano Martínez cambió su relación con la prensa, que fue algo tormentosa en los momentos difíciles que pasó en 2008. Y sus amigos aseguran que fue esta modelo cordobesa –que conoció hace poco más de un año y medio– quien le trajo tranquilidad. “Es el amor de mi vida. Me acompañó en los momentos más difíciles y me ayudó a crecer como persona…”, reconoce él.

El alta para la beba y su mamá fue el lunes pasado al mediodía. Feliz, Mariano salió del garaje del sanatorio manejando su auto. En el asiento trasero iban su mujer y su hija (arropada en una mantita color rosa intenso). En diez minutos, Olivia conoció la habitación que sus padres le prepararon en su nueva casa del barrio de Colegiales: toda en blanco con sólo algunos toques en rosa (que decidieron cuando la ecografía les confirmó que llegaba una niña). Mientras Juliana y la baby descansaban, el actor aprovechó para ir hasta una farmacia y conversó con GENTE.

–Fuiste el primero que bañó a Olivia. ¿Tenés cancha ya?
–Ja, ja. La verdad es que la primera que bañó a la beba fue la partera en la nursery. Lo que yo hice fue ayudar, pero así y todo fue súper emocionante.

–¿Te gustaría que Olivia fuera actriz?
–Me gustaría que sea feliz y que elija lo que quiera para su vida. Yo soy su papá y la voy a acompañar por el camino que ella desee. Lo único que puedo decir es que va a ser bostera: lo lamento por mi suegro y por mi mujer, que son gallinas, pero Oli ya es de Boca.

–¿Sueñan con una familia numerosa?
–Alguna vez dije que quería tener tres hijos. Y Juliana dijo que ella quería dos. Pero dejame gozar de mi beba… ¿Sabés que yo quería tener una nena? Porque el papá es el que determina el sexo de los hijos… así que “yo hice” que fuera mujercita.

–Pregunta típica de abuela: ¿y el hermanito para cuándo?
–Ja, ja, ja… Seguro que ya llegará, pero esto recién comienza. Por ahora quiero disfrutar de mi familia. Este es el mejor momento de mi vida. El lunes a las doce del mediodía, Mariano se retira feliz del Sanatorio de los Arcos. Atrás viajan sus chicas, Juliana y Olivia.

El lunes a las doce del mediodía, Mariano se retira feliz del Sanatorio de los Arcos. Atrás viajan sus chicas, Juliana y Olivia.

Solo siete días antes de que naciera Olivia, Mariano (30) y Julieta (20) salieron a caminar por el barrio de Colegiales, donde estrenan departamento. El actor conoció a la modelo cordobesa en enero de 2008. “Es el amor de mi vida”, confesó.

Solo siete días antes de que naciera Olivia, Mariano (30) y Julieta (20) salieron a caminar por el barrio de Colegiales, donde estrenan departamento. El actor conoció a la modelo cordobesa en enero de 2008. “Es el amor de mi vida”, confesó.

El viernes 9, sólo unas horas después de presenciar el parto, Martínez agradeció a los periodistas y a la gente el cariño, los regalos y la compañía. “Olivia pesó 3,700 kilos  y ya es de Boca, aunque su madre es gallina”, bromeó.

El viernes 9, sólo unas horas después de presenciar el parto, Martínez agradeció a los periodistas y a la gente el cariño, los regalos y la compañía. “Olivia pesó 3,700 kilos y ya es de Boca, aunque su madre es gallina”, bromeó.

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