“Nunca me tomé un año sabático” – GENTE Online
 

“Nunca me tomé un año sabático”

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Todo empezó como una broma. Emilia Attias (25) era una de las figuras de la noche en Sábado Bus, el programa que conduce Nicolás Repetto por Telefe. Fue invitada para protagonizar el segmento de Grandes Bellezas Internacionales, y terminó ganándose un auto con el juego del corchito. Pero en el medio, los comentarios del conductor sobre su marido, a quien –siempre entre risas– tildó de “vago”, lograron incomodarla visiblemente y desataron la ira del Turco Naim, que seguía todo desde su casa. “Esas burlas no le gustaban a ella. Se veía en sus ojitos que la estaba pasando muy mal. A mí tampoco me cayó bien que Repetto y Julián Weich, a quienes no conozco, hablaran de mí sin estar yo presente, y se burlaran sin derecho. Yo estaba mirando el programa desde casa, y toda mi familia me llamaba y me decía lo desubicados que estaban siendo con Emilia. Entonces me descargué por Twitter. Estaba furioso”, cuenta Naim ya más tranquilo, durante una entrevista en la casa que alquila con su mujer en un barrio cerrado de Tigre mientras terminan de reciclar la que tienen en Belgrano.

–¿Qué fue realmente lo que te molestó?
–El mal momento que le hizo pasar a Emilia. Primero, los tres tipos (por Repetto, Weich y Germán Paoloski) le dijeron a Emilia cosas desubicadas, que tenían mucha más connotación que un piropo. A Germán lo conozco y ya está. A los otros dos, no. Los habré visto dos veces, como mucho. Y la bronca no fue sólo mía: esa noche lo querían ir a buscar toda mi familia y mis amigos. Reconozco que me rayé, pero él se zarpó... Igual, lo de Nico ya fue.

–¿Lo perdonarías? ¿No irías a su programa a protagonizar un Macho Bus?
–No, no haría un Macho Bus, y creo de la única manera en que lo podría disculpar es si me llama, nos encontramos a tomar un café como dos hombres y me explica el porqué de sus chistes. La verdad, no entiendo su tipo de humor.

–¿Por qué al otro día dijiste que te hackearon la cuenta de Twitter?
–Para que no haya más quilombo. Me llamaron muy temprano para preguntarme, y para preservar a Emilia preferí mentir, pero el martes por la noche me mostraron de nuevo el video en Animales sueltos, me volví a calentar y dije la verdad. Me hago cargo de haber dicho en un momento de calentura cosas sobre Repetto, como que tiene menos talento que una palangana...

–Sí, también lo trataste de fracasado de m..., amargo y poco original.
–Ya fue. Estaba dolido y caliente, porque estaban molestando a mi chica.

–Esta no sería la primera vez que protagonizás una pelea por defender a Emilia.
–Es verdad. Soy calentón y defiendo a muerte a la mujer que tengo al lado. Hace unos años me crucé con cinco tipos. Uno dijo algo irreproducible sobre Emi, de una forma grosera y haciéndose el canchero, sin darse cuenta de que hablaba de la persona con la que comparto mi vida. Se lo advertí, lo frené. Volvió con lo mismo y... lo acomodé. Con mi mujer no se jode. Los dos somos muy relajados, pero no nos gusta que nos traten mal porque sí.

–¿Pero esta vez tu bronca no fue más bien por que te hirieron el ego al tildarte de vago?
–No, porque yo no soy ningún vago. Vivo trabajando desde los 15 años. Empecé en una heladería en Banfield, porque me quería comprar una moto. Después me fui a Brasil y trabajé vendiendo boletos para una línea aérea. Volví, terminé el secundario, me anoté en el Conservatorio de Arte Dramático, vendí ropa y cacerolas para pagarme las clases de teatro y poder ir a los castings... Nunca, nunca me tomé un año sabático. Hace años que mi agenda está cargada de compromisos laborales. Soy de familia de turcos y la cultura del trabajo me la inculcaron desde chico.

–¿Y cómo llegaste a trabajar con Marcelo Tinelli?
–Yo soñaba con estar ahí. Preparé un par de cámaras ocultas con una filmadora casera y se las presenté a Edgardo Mesa. Pero no pasaba nada. Hasta que me llamaron cuando estaba de vacaciones en Ecuador... ¡Me volví corriendo! Después hicimos en Montevideo las cámaras ocultas de Andrea Frigerio, que medían 46 puntos de rating. Cuando volví fui al canal y la gente nos trataba como estrellas de rock.

–¿Ahora van a decir que te hiciste actor porque desde chiquito querías ser estrella de rock y no pudiste?
–No, la música y la actuación siempre me apasionaron. Yo soy músico antes que actor: siempre toqué la guitarra. Tuve mi primer banda a los 18 años. Nos juntábamos a tocar con los pibes en el fondo de la casa, y hoy canto y toco la guitarra en una banda que se llama Gin Tonic. Acabamos de grabar un videoclip de tango-stone, con la participación de Emilia y del bailarín de tango Miguel Angel Zotto.

–¿No te cansa, además de convivir con ella, sumar a Emilia a todos tus trabajos?
–No, porque la admiro como artista. Ella actúa, canta, baila y ahora estudia piano. ¿Cómo no sumar a semejante talento? Compartimos todo, tomamos todas las decisiones juntos. Ahora estamos arreglando nuestra casa de Belgrano. Por eso alquilamos ésta en el Tigre, y vamos los dos juntos a pelear precios a los corralones, al carpintero, a los albañiles... En este momento yo estoy trabajando más que ella, y no nos importa: lo que ganamos va a un fondo común, porque nos amamos.

–¿Los hijos son una asignatura pendiente?
–Sí. Con Emilia tenemos muchas ganas de ser padres. Creo que estamos preparados, y ya no nos cuidamos. ¡En cualquier momento les damos una buena noticia!

Desde la casa que alquilaron en Tigre le contestó con furiosos mensajes por Twitter a Repetto. “Estaba dolido y caliente porque estaban molestando a mi chica”, confiesa.

Desde la casa que alquilaron en Tigre le contestó con furiosos mensajes por Twitter a Repetto. “Estaba dolido y caliente porque estaban molestando a mi chica”, confiesa.

“La única manera en que podría disculparlo (a Nicolás Repetto) es si me llama, nos encontramos a tomar un café como dos hombres y me explica el porqué de sus chistes”, dice Naim.

“La única manera en que podría disculparlo (a Nicolás Repetto) es si me llama, nos encontramos a tomar un café como dos hombres y me explica el porqué de sus chistes”, dice Naim.

En su casa y junto a sus perros, el Turco afirma: “No soy ningún vago. Vivo trabajando desde los 15 años”.

En su casa y junto a sus perros, el Turco afirma: “No soy ningún vago. Vivo trabajando desde los 15 años”.

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