“Nunca le tuve fe a la humanidad” – GENTE Online
 

“Nunca le tuve fe a la humanidad”

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Alguna vez contaba Rodolfo Páez Avalos (o sea, Fito Páez, 44 años) que el mejor estado corporal es “la resaca”. Con humor, deja entrever que eso lo motivó a sumarse a los recitales en tributo a James Buchanan, el hombre que creó el J&B –una de las debilidades de un rocker como Páez y de tantos que crecieron junto a guitarras y pianos– pero quien también dedicó su vida a la protección del medio ambiente. “Me contaron la causa del viejo Buchanan y me encantó, ese borracho maravilloso que se dedicaba a hacer whisky, que es una bebida muy espirituosa (ríe) y a la filantropía”, dirá Fito, dipuesto a seguir con el trabajo del “viejo” que se hizo popular por su exquisito scotch.

En menos de 72 horas el músico ofreció dos conciertos benéficos en Bogotá y el DF donde los más de 700 mil dólares recaudados serán destinados a entidades sociales, históricas y ecológicas a través de la compañía Buchanans. Acaba de bajar del escenario, donde fue ovacionado por más de mil personas que pagaron 500 dólares la entrada al concierto en el antiguo Colegio San Ildefonso de la Ciudad de México. Y aquí está este hombre de barba caprichosa que ultima los detalles de su próxima película y en septiembre volverá a tocar en Argentina, tras un largo silencio.

Pero ése es el futuro porque acaba de tocar durante 45 minutos –junto a artistas de la talla de Bon Jovi y el mexicano Aleks Syntek– a metros de los bosques de Chapultepec, el gran pulmón que le queda a la capital de México, una ciudad donde el smog casi puede verse. Fito ni se cruzó (tampoco fue su intención) con el divo norteamericano. Es que Jovi no comparte escenarios, camarines, ni fotos con otros músicos. Incluso, trascendió que media hora antes de salir a escena ordenó que desalojaran la zona para ensayar unas notas de Here Comes the Sun, de George Harrison, actitud poco común entre colegas.

En la conferencia de prensa que Páez sí aceptó compartir con Syntek (y viceversa), los latinos aprovecharon para hablar con cierto sarcasmo sobre el cantante rubio y su banda de Nueva Jersey. “Quizá él no sepa de mí, pero a mí me pasa lo mismo. No conozco su música, pero lo he visto en dos películas suyas y me parece que es muy buen actor”, lanzó el argentino. Y así, robó los primeros aplausos de la sangre azteca antes de lucirse con lo suyo, la música. Pero no todas fueron alegrías en esta estadía. Aquí mismo, Paéz se enteró de la muerte de su amigo, el Negro Fontanarrosa, y lo angustió estar tan lejos de casa, a miles de kilómetros de su Rosario natal. Igual, llega predispuesto a la charla. Hay que aprovecharlo.

–Se te fue un amigo...
–Sí, pese a toda esta alegría hoy es un día triste, muy duro. Lamento mucho no estar ahí, junto a su hijo y su mujer.

–¿Qué te queda de él?
–Todo. La del Negro es una pérdida irreparable: era un tipo amado, brillante, con exquisito sentido del humor. La última vez que estuve con él ya no se movía, pero no paraba de hablar, hacer bromas y reír. Eso fue hace un mes. Así es la vida… No éramos íntimos, pero en los últimos tiempos nos veíamos mucho. De hecho participó en mi película (¿De quién es el portaligas?), fui a su casa varias veces y estuve muy cerca de lo que fue el proceso de su enfermedad.

–Volviste al cine.
–Sí. Descubrí que guionar, dirigir, hacer películas, me moviliza.

–Y vas a girar con Rodolfo, tu nuevo álbum.
–Es la idea. En septiembre vuelvo al ruedo. Este disco será una idea abierta sobre el amor: habla de parejas, de hijos, de mujeres presas, de familias… Además, será muy particular porque sólo estaremos el piano, mi voz, yo y mi alma.

–¿Cuesta más cantarle al amor estando solo?
–La mayoría de los vínculos que me rodean son amorosos. Igual, reconozco que hoy estoy más concentrado en otras cosas: mis hijos (Martín y Margarita), el piano, el cine. Estoy en una etapa nueva, distinta. Y la disfruto mucho.

–¿Qué te motivó unirte a esta causa ecológica?
–Me atrajo ayudar a la causa de James Buchanan y movilizarme por el Bosque de Chapultepec, un lugar que se metió en mi vida. Yo pasé mucho tiempo acá mientras Cecilia (Roth) filmaba. Con mi hijo Martín he jugado un montón de veces en el parque y he andado por todos sus museos...

–¿Creés que los artistas pueden cambiar las cosas desde sus acciones?
–No lo sé. Para serte sincero, pensar que los artistas pueden concientizar a la masa o cambiar el mundo me parece ingenuo. Nunca le tuve fe a la humanidad. No creo en los grandes ideales todavía no podemos resolver treinta mil desaparecidos en la Argentina, ¡así que imaginate! Pero creo en las causas pequeñas, concretas. Ahí sí podemos ayudar de verdad. Y está muy bueno saber que uno puede dar una mano.

Tras cuatro años fuera de las bateas, prepara su próximo disco de estudio. En septiembre, dice, vuelve al ruedo con todo: nuevas giras y otra peli nacional.

Tras cuatro años fuera de las bateas, prepara su próximo disco de estudio. En septiembre, dice, vuelve al ruedo con todo: nuevas giras y otra peli nacional.

“<i>La mayoría de los vínculos que me rodean son amorosos. Igual, reconozco que hoy estoy más concentrado en otras cosas: mis hijos, el piano, el cine</i>”.

La mayoría de los vínculos que me rodean son amorosos. Igual, reconozco que hoy estoy más concentrado en otras cosas: mis hijos, el piano, el cine”.

Páez solidario: lo recaudado en sus conciertos benéficos será destinado a la Fundación Antonio Restrepo Barco de Colombia, a la Quinta Anauco –una casa histórica de Venezuela que conserva su estructura colonial– y a la construcción de un área de información y un museo en el Bosque de Chapultepec en México.

Páez solidario: lo recaudado en sus conciertos benéficos será destinado a la Fundación Antonio Restrepo Barco de Colombia, a la Quinta Anauco –una casa histórica de Venezuela que conserva su estructura colonial– y a la construcción de un área de información y un museo en el Bosque de Chapultepec en México.

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