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“Nunca fuimos amigos”

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Miguel del Sel es distante, Dady Brieva tiene un carisma kilométrico y el Chino Volpato se muestra como todo un caballero. Fuera de libreto no hacen chistes, se ríen poco y nada cuando hablan de ellos, están cansadísimos (llenan el Opera todos los fines de semana), y además los espera la televisión: Canal 13, desde el 21 de este mes, con gran escenografía, cinco mil bombitas de luz formando el nombre Midachi, bailarinas, y estas primicias: Dady como maestra de la sexóloga Rampolla, Del Sel como cocinero trucho de tevé, el Chino como un showman que no hace reír a nadie, etcétera. En el escenario, el trío conserva esa química inexplicable que los unió hace 23 años. Abajo, la historia es otra… Y ninguno trata de disimularlo.

–¿Qué queda de ese grupo que se juntó en Santa Fe, espontáneamente, para hacer humor?
Miguel:
Arriba del escenario, ¡todo!
Dady: La inocencia se pierde como ser humano, no como artista.
Miguel: Hemos mejorado en la parte técnica, en lo que podemos darle a la gente. Pero lo nuestro sigue siendo lo mismo: una cosa fresca. Esa es la fórmula.
Chino: Nosotros largamos en una época en la que no había tanta masividad. No había cable: teníamos que convencer a cincuenta personas en un teatro. Pero hoy todo es muy mediático, y muchos artistas nacen con un gran aparato de marketing atrás. Midachi no tuvo marketing. La publicidad fue de boca en boca.
Dady: El marketing es una cosa terrible. Inés Estévez nunca tuvo tantas ofertas de trabajo como ahora… cuando dijo que se retira de la actuación. ¡Por favor! ¿Quién está dejando de pelear? ¿Carlos Monzón?
Miguel: Lo nuestro ha sido un laburo, no ganar un concurso y al día siguiente aparecer en televisión. Sabíamos lo que queríamos: ser los número uno. Por eso manejamos bien nuestra carrera, y cuando nos ofrecieron ser segundos de una estrella, como pasó con Moria Casán, dijimos que no.
Dady: Cualquier otro se hubiera tirado de panza…

–Pero tuvieron muchas idas y vueltas, como una pareja.
Dady:
Sí, pero cuando volvimos a estar juntos, todo estuvo bien. No había mala onda, y la gente lo percibió.

–¿El público los rechazaría si creyera que sólo se juntan para hacer plata?
Dady:
Seguro. Los tipos no son tan crédulos.

–Pero la fantasía de la gente es que cuando no trabajan juntos es porque están peleados…
Dady:
No es cierto. Simplemente, no estamos juntos.
Miguel: Hacemos otras cosas. Nos divertimos con otra gente, con otros artistas.
Chino: Como Midachi sabemos lo que la gente viene a buscar, y no pretendemos cambiar. Por eso nos viene bien tomarnos un tiempo para hacer cosas diferentes. Si no, hubiéramos hecho Agrandadytos todos juntos, el disco de salsa todos juntos…
Dady: La verdad es que aceptamos hacer sólo lo que nos gusta. No tenemos que pagar el alquiler, podemos vivir sin matarnos trabajando.

–Pero eso les pasa recién ahora.
Dady:
No. Antes también. Cuando llegamos de Santa Fe ya teníamos casa, auto cero kilómetro y trabajo en las provincias. Nos iba bien.

–¿Son un trío de amigos, como parece en el escenario?
Dady:
No. Nunca fuimos amigos.
Miguel: Mis amigos están en Santa Fe. Cada uno de nosotros tiene gente que lo rodea para ir a pescar, para comer un asado…
Chino: Las cosas se confunden… ¿Porque te va bien en algo y tenés una sociedad debés compartir todo? Es como decir que Suar y Tinelli son amigos. Ni Tinelli hizo Pelito con Suar, ni Suar fue el locutor de VideoMatch cuando empezó…
Miguel: En una época sí, parecía que éramos amigos, porque éstabamos todo el día juntos. Pero llegó un momento en que no nos aguantamos más. Después, cada uno armó su vida: nos casamos, tuvimos hijos y empezamos a abrirnos…
Dady: Hay más puntos de unión ahora que somos más viejos que cuando éramos pibes. Pero nunca compartimos nada. Alguna vez nos fuimos con el Chino y su familia de vacaciones, pero ya no. Tenemos un fuerte punto de unión, mágico e inexplicable, arriba del escenario, y eso es la base de todo.

–¿Entonces es cierto que se juntan para hacer plata, pero que en realidad no se soportan?
Dady:
Nooo… No somos amigos, pero no nos odiamos. Si fuera mentira, no tendríamos por qué simular que nos llevamos bien. Eso no frenaría la venta de entradas.

–¿Tienen más afinidad con uno que con otro?
Chino:
Hay épocas en las que me mimetizo más con uno que con el otro. Al principio mi relación fuerte era con Miguel, porque estudiábamos juntos Educación Física. Después, Midachi nos generó una competencia interna, comenzamos a tener ciertos distanciamientos, nos empezamos a conocer con Dady, y tuvimos afinidad…

–¿Competencia?
Chino:
Al tener que llevar adelante una empresa como Midachi surgen puntos de vista diferentes. Mientras vos no tenés nada que perder o nada que ganar, la amistad es hasta la muerte. Pero es como el chiste: “Hola. ¿Hablo con el Partido Comunista? Bueno, desafílienme, porque gané el Prode”. Tiene que ver con esas cosas. El éxito y el fracaso nos desenmascararon un poquito a todos.

–¿En 1995, cuando se separaron, pensaron que nunca más volverían a juntarse?
Chino:
Esa vez sí. Estábamos agotados de la relación personal y no veíamos a futuro un nuevo enfoque para Midachi. Algunos querían que siguiéramos, otros que cambiáramos. No sabíamos qué camino tomar: lo mejor fue que cada uno hizo lo que tuvo ganas.

–¿Quién insistió más para volver?
Chino:
Se fue dando. El negocio siempre fue brillante. Nos separamos llenando el teatro, y podríamos haber seguido, pero había algo que no nos hacía felices. Fue todo muy rápido, y de la nada. Se nos vino todo en contra. De golpe pensamos: éramos tres… ¿por qué ahora parecemos setenta personas?

–¿Cómo arman el show?
Miguel:
Nos juntamos a tomar mate y empezamos a tirar boludeces. Cuando nos reímos, anotamos, y eso queda en el espectáculo. De la parte técnica se encarga el Chino, porque yo no sé ni cómo se prende una computadora. Al Chino le gusta ver videos de otras partes del mundo… y a mí me gusta ir a pescar y escuchar salsa. Y Dady es bueno con los monólogos. En eso no le gana nadie. Entonces el Chino tiene el cincuenta por ciento del mérito del armado del show, y Dady y yo somos los que hacemos reír a la gente.

–¿Están de acuerdo en los tres temas de debate: fútbol, política y religión?
Miguel:
Dady es de Colón, yo soy de Unión y el Chino es de Boca. Entonces tenemos un pacto de no agresión para cuando pierde nuestro equipo. Después, somos de la misma religión. Y los tres somos peronachos...

–¿Con qué se divierten, sin contar el humor de ustedes como grupo?
Miguel:
Somos defensores de los humoristas: Cacho Buenaventura, José Luis Gioia, Emilio Disi…
Dady: Somos corporativos, porque sabemos lo difícil que es hacer reír. Y a mí me gusta reivindicar a los que nunca se reivindica. Me gusta Jorge Corona, nunca me hizo reír Pepe Biondi, y Niní Marshall no me parecía graciosa.
Chino: A mí me atrapan las comedias, los programas que no tienen estructura. Me gusta Pettinato. También el humor que se hace en radio. Pero, en realidad, terminamos divirtiéndonos con nuestros amigos.
Miguel: Me sorprende la memoria de Posca, la composición de personajes de Gasalla, los monólogos de Pinti, la trayectoria de Les Luthiers… Cada uno en lo suyo.

–¿Mujeres?
Miguel:
Ana Acosta, Anita Martínez… Pero creo que a la mujer le falta soltarse.
Dady: A mí no me gusta la mujer cantando tangos ni haciendo reír. No creo que haya una mujer como Jerry Lewis, como Steve Martin, como Buster Keaton… La mayoría de los cómicos son varones.
Miguel: Un hombre zarpado es gracioso, pero en una mujer queda ordinario.

–¿Es más importante tener rating o que te felicite Pinti?
Dady:
¡Que me felicite Pinti!
Miguel: Que la gente se ría.
Chino: El prestigio que no está acompañado de éxito no sirve. Hay muchos que se duermen en los laureles y hacen siempre lo mismo.

–¿Tiene futuro Midachi?
Chino:
No. Ya no... Encontramos una mecánica de trabajo: cuando vemos que podemos, que tenemos algo en común, nos juntamos.
Dady: Somos amantes sin futuro. Ahí debe estar la magia.

“<i>No hay ninguna razón para ser amigos personales. Por supuesto, no nos odiamos. Pero Midachi es una empresa y la manejamos como tal. Los amigos están para salir a pescar y comer asado…</i>” (Coincidencia entre los tres)

No hay ninguna razón para ser amigos personales. Por supuesto, no nos odiamos. Pero Midachi es una empresa y la manejamos como tal. Los amigos están para salir a pescar y comer asado…” (Coincidencia entre los tres)

Cinco mil bombitas formando el nombre Midachi serán la apertura del programa de Canal 13, debut del trío en la pantalla chica y festejo de 23 años de éxito imparable y de una magia que, como toda magia, es inexplicable.

Cinco mil bombitas formando el nombre Midachi serán la apertura del programa de Canal 13, debut del trío en la pantalla chica y festejo de 23 años de éxito imparable y de una magia que, como toda magia, es inexplicable.

“<i>¿Cómo armamos el espectáculo?  Nos juntamos a tomar mate y a decir boludeces. Cuando algo nos hace reír, lo anotamos y ya queda en el libreto</i>” (Miguel)

¿Cómo armamos el espectáculo? Nos juntamos a tomar mate y a decir boludeces. Cuando algo nos hace reír, lo anotamos y ya queda en el libreto” (Miguel)

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