“Nuestro bebé nos traerá los anillos al altar” – GENTE Online
 

“Nuestro bebé nos traerá los anillos al altar”

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Hablamos de refrendación: “Dios está bendiciendo el amor más grande que experimentamos en nuestras vidas”. Del salto de guión en una trama escrita por deseo público: “Cuando empezábamos a pensar en la boda, la vida nos cambió por completo”. Bromeamos sobre la “emboscada” de un hijo “inconscientemente buscado”. Y teorizamos sobre límites y lecciones: “Finalmente aprendimos a buscar el equilibrio entre lo que pretenden y lo que realmente queremos de nosotros mismos”. Paula Chaves (28) y Pedro Alfonso (34) –“tal vez sin tanta estructura, pero nunca más fuertes que hoy para levantar cimientos”, como aseguran– encaran la paternidad con clásico desenfado y básica avidez: “Ser dos personas normales, conectadas a la realidad y, por sobre todo, a esta pasión tan de a tres”.

QUE LA INOCENCIA NOS VALGA. “Sí, este embarazo fue sorpresa, pero uno siempre sabe lo que hace”, admite Paula. “Nos relajamos un poco…”, completa Pedro. Sucedió el 5 de diciembre, tres días después de haber tenido que renunciar al Bailando por esguince. “¡Y con bota ortopédica!... Me agarró con guardia baja”, dice ella. Previas al acierto, dos falsas alarmas. “Tuve retrasos por stress. Eso incluyó sus test correspondientes y hasta un análisis de sangre por la lesión. Todo negativo, claro. Y ese día –en que quedé– tuve doble proceso de ovulación. Respiramos… ¡creo que demasiado! (bromea). Y él me lo advirtió”, desliza arrepentida al instante.

–¿Pedro te lo vaticinó?
Paula: ¡Para qué hablé!… (a Pedro) ¿Me vas a matar?
Pedro: …lo sentí.
Paula: Me dijo: “Ahí está. Ahora sí te embaracé”.

28 de diciembre. Aún no amanecía en Carlos Paz. “El pájaro me golpeó el vidrio y corrí al baño”, cuenta Paula. Resulta que el ave hacía sistemáticamente lo mismo desde hacía algunos días. Entendidos sugirieron que el hecho suele augurar grandes cambios. “Me hice el test a escondidas, porque no podía quedar como una loca… ya era la tercera vez. Y de repente, ¡trac trac!, las dos rayas. Me refregué los ojos cual dibujo animado. El cuerpo me temblaba. Me bajó la presión. Y salí entre alaridos: ‘¡Pedro, corré las cortinas!’ Necesitaba darle la noticia mirándolo a los ojos, con toda la luz posible”, describe. “¡Estoy embarazada!”, le contó. “Si, claro… que la inocencia me valga”, respondió él, segundos antes de soltar las primeras lágrimas. Next: “Llamé a mi médico llorando. Me repetía, ‘¡Calmate, estás embarazada, no enferma!’”, relata Paula. “Siguió papá, mamá y el Chato –Pablo Prada–, que gritaba: ‘¡Nelly (la mujer que lo ayuda en la casa), los chicos van a ser papás!’”, cuenta. “En seguida me dijo: Pensemos nombres con P, para que sean P, P&P”.

–¿Por qué tanto esmero en negar la noticia?
Paula: En realidad fue “no admitirlo”, por prudencia. El acoso era angustiante. Yo ya había dicho que no. ¿Por qué forzar a una mamá con miedos lógicos? Siento que a veces no hay respeto. Lo mismo me pasa cuando por la calle intentan tocarme la panza. En esos momentos salto como una leona y después tengo que ir pidiendo disculpas por el modo en el que reacciono.

RECALCULANDO. Tres son los ítem de planes pendientes. 1. Mudanza: “Y con urgencia. Después de nuestras vacaciones –el 16 emprenderán rumbo al Caribe– comenzaremos la búsqueda de algún lugar cerca de la ciudad hasta que el bebé tenga necesidad de más terreno”, cuenta Paula. Casa o departamento, es indistinto. Requisitos: “Tres cuartos: uno para nosotros, otro para el bebé y el tercero para quien nos ayude a cuidarlo, alguna de mis amigas o un familiar de confianza”, aclara descartando la posibilidad de una niñera. Modernismo, out. “Nos gusta el mix entre lo clásico y lo antiguo. Que dé cálido. El bebé nacerá en invierno y me imagino sentada en el sofá con él entre los brazos, mis dos perros acostados en mis piernas, aroma de las velas que traigo de mis viajes y de tostadas y café recién hechos… Ese olor al regreso del colegio que tanto extraño”. 2. Gira teatral de Viaje de locura y su versión cinematográfica.

Leé la nota completa en la última edición de Gente. Exultantes, la pareja descubre su panza de 17 semanas en una cita íntima en los jardines de la casa del Museo Pueyrredón (San Isidro), declarados Monumento Histórico Nacional en 1941.

Exultantes, la pareja descubre su panza de 17 semanas en una cita íntima en los jardines de la casa del Museo Pueyrredón (San Isidro), declarados Monumento Histórico Nacional en 1941.

“¿El gran temor de padre?: Ser ‘la ley’ ante mi hijo. Me imagino incapaz de decirle: ‘¡sentate ahí y no te muevas!’. Por eso confío en Paula, ella es severa y determinante” (Pedro)

“¿El gran temor de padre?: Ser ‘la ley’ ante mi hijo. Me imagino incapaz de decirle: ‘¡sentate ahí y no te muevas!’. Por eso confío en Paula, ella es severa y determinante” (Pedro)

Un hijo que hasta el momento se resiste a las cámaras. El bebé no revela su sexo. “Tiene las piernas cruzadas. O es nena o, lo peor, ¡lo tiene muy chiquito!”, bromea Paula. Ansiosos esperan la próxima ecografía. Cuatro fueron los tests que aseguran que será nene: 1- Tijeras y cuchillo, 2- Calendario Lunar, 3- Intelligender (importado de USA) y 4- El pelo y el anillo. ¿La intuición? “A pesar de tanto pronóstico, muy internamente siento que es una nena”, dice mamá. “Mientras, sigo comprando ropa vía Internet en tonos neutros”.

Un hijo que hasta el momento se resiste a las cámaras. El bebé no revela su sexo. “Tiene las piernas cruzadas. O es nena o, lo peor, ¡lo tiene muy chiquito!”, bromea Paula. Ansiosos esperan la próxima ecografía. Cuatro fueron los tests que aseguran que será nene: 1- Tijeras y cuchillo, 2- Calendario Lunar, 3- Intelligender (importado de USA) y 4- El pelo y el anillo. ¿La intuición? “A pesar de tanto pronóstico, muy internamente siento que es una nena”, dice mamá. “Mientras, sigo comprando ropa vía Internet en tonos neutros”.

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