“Nuestro amor es tan grande que merecía esta súper fiesta” – GENTE Online
 

“Nuestro amor es tan grande que merecía esta súper fiesta”

Actualidad
Actualidad

Todo estaba preparado. La novia salió de su casa a las 12.30 del mediodía con destino al hotel Alvear. El novio partió treinta minutos después hacia el hotel Faena. La noche anterior no quisieron dormir juntos: él se quedó en la suite matrimonial de la casona que comparten en Colegiales y ella se pasó al cuarto de su hija Morena. “Como para mantener intacta la pasión en la noche de bodas”, explicaron más tarde. Y lo lograron. Porque el sábado 10 de febrero llegaron por separado a su súper fiesta de bodas.

Nancy Dupláa (37) y Pablo Echarri (37) ingresaron al estacionamiento del Tattersall de Palermo en distintos autos y con varios minutos de diferencia. Es que no podían verse hasta que llegara el momento justo, cuando sonaran los primeros acordes del tema One de U2, interpretados por una orquesta de 15 músicos en vivo. Entonces sí, entrarían al salón desde extremos opuestos, para sorprenderse como la primera vez. Sólo que en esta oportunidad el galán iba a llegar acompañado por los más pequeños de la familia: Luca (de 6 años, el hijo que Nancy tuvo con el conductor Matías Martin) y Morena (3, la nena de los dos). Ahí nomás, cuentan, asomaron las primeras lágrimas de la noche.

ARRANCO LA FIESTA. En medio de la pista de baile, los pequeños saludaron a su mamá y se fueron junto a sus abuelos. Luego, el piso se llenó de un colchón de humo y los novios bailaron el clásico Vals de las flores de Tchaikovsky, el primero de los tantos temas que compartirían esa noche. La fiesta, organizada en su totalidad por el DJ Poppy Manzanedo y su esposa, Marcela Moyano Bianco, deslumbró por el sonido, la onda y la decoración. En el salón, había 140 bolas de espejos, livings con sillones en blanco y mesas decoradas con fotografías de los novios, en un estilo muy descontracturado. Los invitados podían permanecer en un espacio más informal u ocupar las tradicionales mesas con sus sillas altas y cubiertos. La pareja eligió para sí un sector privilegiado desde el cual podían ver todo. Tenían un sillón de cuero negro y un enorme cuadro al estilo Andy Warhol con las imágenes de ambos. Mientras los novios exhibían sus habilidades danzantes, del techo caían pequeños pétalos de rosas. Terminado el clásico ritual del vals, arrancó la primera tanda musical con los hits de los años sesenta, incluida la voz de Frank Sinatra. Excusa ideal para ajustarse al protocolo y salir de la mano a besar a los invitados.

CELEBRITIES Y MAS. Mirtha Legrand no se lo quiso perder y llegó acompañada por su nieto Nacho Viale. Claudia Villafañe fue con Dalma Maradona. Mariano Martínez llegó, bailó con todas (hasta con Elsa, la mamá de Dupláa) y se fue solito. Joaquín Furriel y Paola Krum no se despegaron en toda la noche; todavía –aseguraron– no piensan casarse. Fabián Vena e Inés Estévez, otra pareja de melosos que confesó sentirse muy bien así, sin libreta. Los que ya dieron el “” y se muestran cada día más enamorados son Florencia Peña y Mariano Otero, que se divirtieron toda la noche. También estuvieron Jazmín Stuart (la mejor vestida, sin lugar a dudas), Julieta Díaz, María Eugenia Tobal, Alejandro Fiore, Mario Pasik, Carlos Santamaría y muchísimos más. Hubo 450 invitados entre familiares, amigos del barrio, del trabajo y de la vida.

Las familias Dupláa y Echarri,mostraron asistencia perfecta. Por parte de Nancy estuvieron sus padres, Julio y Elsa, su hermano Enrique y su cuñada Pía. Del lado de Pablo: Antonio y Telma, sus papás, y su hermana, Rosana. “Estoy feliz, muy contenta. Yo tuve unos suegros excelentes, que también fueron como mis padres. Por eso les doy mi bendición y deseo que sean muy felices como pareja”, les expresó Elsa a su hija y al galán.

PURO GLAMOUR. Los hombres de la familia eligieron a Tito de Matices para diseñar su ropa. Antonio Echarri optó por un smoking de un botón, mientras que Julio Dupláa vistió uno más clásico, de tres botones, con chaleco, plastrón y pañuelo en brocato francés. Quique, el hermano de Nancy, lució un moderno traje 7/8 con chaleco y corbatón. Las suegras se pusieron de acuerdo y deslumbraron con sus modelos de Fabián Kronenberg. En cambio Rosana, la hermana de Pablo, prefirió un diseño de Cloty de Matices. Ella capturó varias miradas con su corset y falda trabajados en gasa de seda natural con bordados de cristales.
Pese a ser los anfitriones de la fiesta, los novios (Nancy, que estaba vestida por Laurencio Adot, y Pablo, por Etiqueta Negra) debieron abandonar el salón por unos minutos para cumplir con su público. Es que puertas afuera del Tattersall, y tras un vallado, sus fanáticos pedían a gritos ver a la pareja. Quince minutos antes de medianoche caminaron tomados de la mano por la alfombra roja y se entregaron a las fotos de la prensa y de sus admiradores.

Entonces, dijo Pablo: “Todo está saliendo muy bien. Es tal cual lo soñamos. Nosotros acabamos de llegar, saludamos a los familiares y vinimos con ustedes. ¡La fiesta todavía no empezó…! Esta noche, más de uno se va a ir trastabillando… Es que nuestro amor es tan grande que merecía esta súper fiesta”.

También habló Nancy: “Yo, por las dudas, cumplí con todos los rituales de la boda... Es muy emocionante ver a toda esta gente reunida. Son personas divinas, que nos quieren mucho. Eso sí, los chicos andan en su mundo y no nos prestan mucha atención… Se están divirtiendo como locos en los juegos”.

EL MENU. Lo que sorprendió a los invitados fue la gran variedad de platos que ofreció El Ciervo de Oro Catering con su chef, Gabriel Oggero, a cargo de todo. Una de las que más elogiaron el menú fue Mirtha Legrand. “¡Exquisito! La elección de los diferentes platos fue increíble. Me gustó todo”, confió a la prensa al salir. Para la recepción hubo bocaditos fríos (jamón crudo, duraznos asados, queso gris y pistachos) y calientes (salmón, queso francés, ostras al champán, caviar y sushi elaborado a la vista). Para despistar al paladar, se sirvieron tragos de maracuyá, pomelo rosado y lima.

Como plato principal, lomo con tres guarniciones: risotto con queso mascarpone, suflé de cheddar y zucchini, y papas con oliva y romero. De postre, shot de chocolate blanco y piñas, cucharas de chocolate amargo y helado de moras. Para los más golosos, la mesa de dulces fue la perdición: había postres calientes, frutas frescas, helados y tortas. Los más chicos disfrutaron de un variadísimo menú infantil que consistió en un buffet de pastas, milanesas de mozzarella, hamburguesas, lomo y pechugas de pollo. De postre hubo diferentes gustos de helado y una mesa enorme de caramelos.

EL DANCE. Y de golpe, 36 luces robotizadas de 1.200 watts daban vida a las mejores canciones de los años ochenta. Los primeros en animarse fueron Antonio y Telma. Entre 300 globos de diferentes colores que bajaban desde los techos, abrieron la pista dance.

Mientras tanto, en el sector Kinder, los más chiquitos se entretenían en los peloteros o frente a la pantalla de cine, donde se proyectaban las películas Cars, Barbie y Bob Esponja. Allí, cuatro animadoras controlaban los juegos. Porque también hubo globología y carnaval carioca, con divertidos accesorios. Todo esto dentro de un living ambientado para ellos, donde abundaban pequeñas sillas con motivos de los Power Rangers, entre otros dibujitos. De ahí fue imposible mover a Morena y Luca, los nenes más consentidos de la noche…

A pesar de los entredichos que se pudieron escuchar en la última semana sobre la competencia de tango entre Echarris vs. Dupláas, el título quedó en la casa de los padres de la novia. Julio y Elsa le sacaron viruta al piso demostrando toda su habilidad en la pista. Quienes sí aceptaron el desafío fueron Federico Olivera y Soledad Villamil. “Nos divertimos mucho. Teníamos que demostrar que nos defendemos en el tango. Pero, la verdad, ellos la tienen mucho más clara…”, expresó entusiasmado el actor.

ROCK & OJOTAS. A las cinco de la mañana el grupo Las Balas Perdidas comenzó su show en vivo como regalo para los novios. Según cuentan, la banda de Villa Dominico realizó su primer videoclip bajo la dirección de Pablo y, a modo de agradecimiento, se ofreció para amenizar la fiesta con su música. Sus integrantes –Martín Cueva (voz y armónica), Martín Salort (guitarra), El Pollo (ex guitarra de Viejas Locas), Fabián Korn alias El Guasón (bajo) y Christian Uxi (batería)– le dedicaron la canción Veneno verdadero a los novios. Luego interpretaron varios hits de los Rolling Stones, que hicieron delirar a los rockers de alma.
A las chicas que no siguieron el consejo de los novios (“Vengan dispuestos a la gran diversión”) y optaron por usar tacos muy altos… los organizadores les dieron una solución práctica y divertida: varios cestos con ojotas blancas de regalo para las que se animaran a danzar hasta el amanecer. La primera en agarrar un par fue Malena Solda, seguida por Julieta Díaz…

EMOCIONES. Primero fueron provocadas por la entrada con hijos incluidos. Después, por los videos. Hubo tres: uno con la historia de amor desde el día en que se conocieron, otro con la vida que tenían antes de conocerse y un último, que incluyó un racconto de la última semana de solteros hasta el miércoles 7, en que entraron al Civil para dar el “” ante la ley. La torta tuvo también su instante de emoción. Porque no bien apareció el pastel de cuatro pisos y un metro de altura, los 450 invitados aplaudieron a los novios con todas sus ganas. Tampoco les resultó fácil despedirse de Luca y Morena, a quienes Nancy y Pablo no verán hasta dentro de 20 días. Porque luego del Tattersall hubo noche de bodas en el Faena Hotel+Universe y de ahí auto veloz hasta Ezeiza. La luna de miel se viene bien hot, a solas y en las arenas blancas del Caribe. Quizás, de vuelta, traigan buenas noticias. No fueron pocas las veces que confiaron que buscarían otro hijo apenas se casaran. Y… en eso deberán andar por estos días.

....................................................................................

¡Todo estuvo genial! ¿O no me ves la caripela?”, confió el flamante marido con la sonrisa dibujada. Nancy, a su lado, asentía, plena y agotada. Eran las ocho de la mañana del domingo 11 de febrero. El cierre de una fiesta inolvidable.

Fue con el tema One, de U2, interpretado por una orquesta de cuerdas en vivo, entre efectos de humo y a salón lleno.

Fue con el tema One, de U2, interpretado por una orquesta de cuerdas en vivo, entre efectos de humo y a salón lleno.

Un primer plano de los novios.

Un primer plano de los novios.

Se abren pista y quedan solos. Pablo y Nancy, entonces, comienzan a girar al ritmo del Vals de las flores de Tchaikovsky. La fiesta apenas comenzaba...

Se abren pista y quedan solos. Pablo y Nancy, entonces, comienzan a girar al ritmo del Vals de las flores de Tchaikovsky. La fiesta apenas comenzaba...

Comentarios

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig