“Nos encantaría tener un hijo ya mismo” – GENTE Online
 

“Nos encantaría tener un hijo ya mismo”

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La primera vez que se vieron, bailaron. Entonces, él no sabía el nombre de ella, pero ella sí lo ubicaba bien a él. “Fue en Dominico… El siempre me gustó”, recuerda Silvina Escudero (26). Era julio de 2005; ella trabajaba como bailarina en el programa de televisión que conducía Nicolás Repetto en Canal 9 y él, Matías Alé (32), fue invitado junto a Graciela Alfano, su pareja durante casi diez años (se separaron en agosto del año pasado).

Con poquito tiempo de soltero (no dará precisiones de tiempo, pero sería a finales del invierno de 2008), él quedó hipnotizado con las piernas –“en realidad, me enamoré de sus rodillas”, dirá después– de Silvina Escudero. La minifalda que ella vestía lo desorbitó y fijó en su mente el nombre Silvina para siempre. A partir de entonces, cada vez que se la cruzaba, Alé no podía disimular su atracción hacia la morocha. Pero ella, la bailarina (bilingüe, egresada del exclusivo colegio Northlands, donde también estudió la ahora princesa de Holanda Máxima Zorreguieta), estaba de novia. El, galán paciente, la esperó en silencio, y la temporada teatral de Mar del Plata preparó el mejor escenario. El estreno de Vedettísima (la obra de Carmen Barbieri en la que los dos todavía trabajan) marcó el final de la relación que Silvina mantenía y allanó el camino para Matías.

Así empezó el amor, en verano, con salidas, cenas, largas sobremesas y muchas versiones y rumores. Hasta que ellos mismos oficializaron el noviazgo. Y después vino más trabajo juntos en ShowMatch y más novela televisada, llantos, broncas y peleas con Graciela Alfano, jurado de El musical de tus sueños.
Ahora es domingo a la tarde: Matías y Silvina están sentados en el living de la casa de los Escudero en un barrio privado en San Isidro. Suena reggaeton, los perros circulan por todos lados y ellos se entregan a la charla.

–¿Cuándo se enamoraron?
Matías: Para mí fue en el primer ensayo de Vedettísima. Ella tenía un vestidito corto; se me sentó al lado y sacó una libretita para anotar. ¡Fue ahí! Me enamoré de sus rodillas, o mejor dicho, de su rodilla izquierda. Yo no quería, pero la miré.
Silvina: Lo mío fue un proceso. Pasar tiempo juntos, primero como amigos y compañeros, después como algo más, y al conocerlo me fui enamorando… Descubrí que me divierte mucho estar con él.
Matías: Y entre ensayo y ensayo, ja… En la obra hay una escena de un casamiento judío, donde tenemos un beso.
Silvina: Sí, el director había marcado un pico y vos empezaste a alargarlo cada vez más, y más...
Matías: El primero fue sorpresa. Digamos que me aproveché del guión.
Silvina: Yo lo corrí, como diciendo: “¡Pará! ¿Qué hacés? No hace falta”.
Matías: Pero quedó así, y a medida que pasaban las funciones ella no soltaba. Ahí me dije: “Acá está pasando algo...”.

–¿Cuándo aceptaron que había algo más?
Matías: Pasamos Navidad y Año Nuevo juntos. Me encantó. Pero al terminar la temporada, durante las vacaciones, la extrañé muchísimo y no pude disimularlo más. Estaba en Madrid y no dejaba de pensar en ella. Cuando volví, le propuse formalizar.
Silvina: Fue el 9 de abril; casi estaba amaneciendo...
Matías: Le conté qué sentía, cuánto la había extrañado y que quería vivir con ella el resto de mi vida. ¡Me costó! Porque al principio ella dudó.
Silvina: ¡Mentira!

–¿Desde cuándo hablan de casamiento?
Silvina: Prácticamente desde ese mismo momento. Seguimos conociéndonos, pero para nosotros definir un noviazgo es proyectar el casamiento.

–¿Pusieron fecha?
Matías: No, pero no es algo que vemos lejano. Estamos tan enamorados que nos casaríamos ahora mismo.
Silvina: Y también queremos tener hijos enseguida.
Matías: Imaginamos un casamiento lleno de gente, una gran fiesta. Queremos armarlo bien, no ir al Registro Civil y que sea algo que pasa y listo, como hacen algunos ahora...
Silvina: Queremos divertirnos y compartir el festejo con amigos. Para nosotros es algo tan importante que queremos hacerlo bien. Ahora estamos con mucho trabajo. Entre el teatro y ShowMatch no hay tiempo. Por ahí en el 2010... ¿No, amor?
Matías: Si vos lo decís…

–¿Civil e Iglesia?
Matías: Sí, claro, y demás religiones también.

–¿Van demasiado rápido?
Matías: ¡Nooo! ¿Por qué? No hay un manual de cuánto tiempo se necesita. Hay que hacerles caso a las emociones. Soy feliz con Sil.

–¿Ya vivieron alguna crisis?
Matías: Son muy rápidas nuestras crisis.

–¿Discuten?
Matías: ¡Somos muy celosos! Muchas veces discutimos, pero sin causas concretas. Después volvemos a pensar las peleas y nos reímos.
Silvina: Cuando estoy enojada, hago silencio. Y él ya sabe qué quiere decir. Pero lo bueno es que nos complementamos en ese aspecto. Si uno expresa enojo, el otro contiene, cede.
Matías: Al discutir, parecemos chicos de cinco años.

–Tema ríspido: la jurado Graciela Alfano…
Silvina: ¿Tenemos que hablar de ella? Yo sé que tengo que soportar determinadas cosas en televisión, porque soy la novia de Matías. Pero ya estoy curtida. Escucho su calificación e intento ser lo más educada posible. Nada más.
Matías: Prefiero no hablar de mi relación pasada, principalmente por respeto a Silvina.

–¿Ya descubrieron qué les desagrada del otro?
Los dos: …

–¿Vuelvo en seis meses por esta respuesta?
Silvina: Es que no sé. Lo único que se me ocurre criticarle es que él es muy desordenado. Al vestirse, por ejemplo, saca todo el ropero para elegir qué ponerse. Entonces después ¿quién guarda todo? Yo. O por ahí pregunta “¿dónde están las llaves?” y las tenía en la mano dos minutos antes.
Matías: Soy muy despistado: me pasó de pagar dos veces el mismo impuesto. Todavía no encontré la manera de organizarme.

–Y a vos, Matías, ¿qué te molesta de Silvina?
Alé: En el verano fumaba mucho y, lo peor... ¡lo hacía en el auto! Pero hace tres meses dejó el cigarrillo. Y se lo valoro mucho. En verdad, siento que la amo. Me encantaría formar mi familia con ella. ¡Quiero tener un hijo yaaaaa!

–¿Están esperando un hijo?
Matías: No, todavía no.

–¿Es cierto que dejaron de cuidarse…?
Matías: Si te referís a los rumores, fueron eso: rumores. Nunca fuimos a comprar un Evatest.
Silvina: ¡Nos encantaría tener un hijo ya mismo!
Matías: (Interrumpe) Vamos a hacerlo ahora, mi amor… Ya nos dejan solos (guiña un ojo).
Silvina: ¡Ay, gooordo! Luego del asado en familia, Matías y Silvina pasaron la tarde en el jardín de la casa de los Escudero en San Isidro (ella vive con sus padres), con Gitana, una de sus cuatro perros.

Luego del asado en familia, Matías y Silvina pasaron la tarde en el jardín de la casa de los Escudero en San Isidro (ella vive con sus padres), con Gitana, una de sus cuatro perros.

“Queremos un casamiento lleno de gente, una gran fiesta. No ir al Registro Civil y que sea algo que pasa y listo… Hay que hacerles caso a las emociones, y Silvina me hace feliz” (Matías)

“Queremos un casamiento lleno de gente, una gran fiesta. No ir al Registro Civil y que sea algo que pasa y listo… Hay que hacerles caso a las emociones, y Silvina me hace feliz” (Matías)

“¿Debemos hablar de ‘ella’? Yo sé que tengo que soportar determinadas cosas porque soy la novia de Matías. Pero ya estoy curtida. Escucho su calificación en Showmatch e intento ser lo más educada posible” (Silvina)

“¿Debemos hablar de ‘ella’? Yo sé que tengo que soportar determinadas cosas porque soy la novia de Matías. Pero ya estoy curtida. Escucho su calificación en Showmatch e intento ser lo más educada posible” (Silvina)

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