«No vamos a divorciarnos, queremos volver a ser una familia» – GENTE Online
 

"No vamos a divorciarnos, queremos volver a ser una familia"

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La radio dice que se reconciliaron y que ya no habrá divorcio. "¿Acaso
durmieron debajo de nuestra cama?"
, bromea Zulemita. Paolo no dice nada, sólo
hace un gesto de resignación con la cabeza. Hace una semana que el empresario
italiano llegó a la Argentina para ver a su hijo Luca, y los paparazzi no los
han dejado en paz. "En Miami, cuando me levantaba, por la ventana de mi cuarto
veía el mar, acá veo a los fotógrafos
", grafica. En sus días en Buenos Aires
paró en la casa de Zulemita, en la calle Echeverría. Ella se quedó con su madre,
Zulema, en Libertador al 4000. Pero, pese a dormir en casas separadas, volvieron
a estar juntos. De su reconciliación hablaran por primera vez en esta nota.
Amable hasta el extremo, espera que Zulemita se acurruque en un sillón para
luego sentarse, pregunta en qué idioma será la entrevista -"¿italiano, inglés,
alemán o un mal español?"
-, y ante cada respuesta mirará a su mujer, de quien
dirá: "Desde que la vi supe que iba a enamorarme, nunca me había pasado antes".
Se enciende el grabador. Paolo no espera ninguna pregunta y arranca:

-Primero quiero decir que estoy acá por respeto a mi mujer, porque ella es una
persona pública. Y segundo, por respeto a Luca. Es mi hijo, y no deseo que todo
lo que se ha dicho sobre mí repercuta en su futuro. Si no fuera por estas
razones, tan importantes en mi vida, no hubiese hablado nunca, porque jamás
hablé con la prensa. Pero me harté de que se escriba con tanta mala intención.
Han dicho falsamente que me casé por interés, se ha opinado sobre temas muy
personales, y han inventado incluso razones por las cuales nos habríamos
distanciado.

-Entonces, remontémonos un año atrás. ¿Por qué se casó?
Paolo:
Me casé porque estaba y estoy enamorado de mi mujer. Este es el único
motivo por el que la elegí como esposa.
Zulemita: Cuando él me conoció no sabía quién era…
Paolo: Es verdad. Lo primero que hubo fue atracción física. Vi una bella ragazza,
una chica muy linda que me llamó la atención. Pensé que era brasileña por su tez
osucura.
Zulemita: (Se ríe ) ¿Oscura? ¿Me estás diciendo negra?
Paolo: Sí, una morena con un maravilloso estilo latino (más risas). Y deseé
conocerla. En Miami, mucho más que en otros lugares, las mujeres de 30 ó 35 años
están particularmente interesadas por el nivel social de una persona. Y yo
estaba un poco harto, fregato de este tema, porque cuando salía con una mujer y
veía esas actitudes, me preguntaba: "¿Sale porque le gusto o porque tengo un
gran auto o un buen pasar económico?"
.

-Eso, obviamente, no le gustaba nada.
-Claro. ¿Quién puede desear formar una familia o casarse con una mujer que está
con vos por tu nivel o por tu dinero?

-Y Zulemita era todo lo contrario…
-Así es. Primero vi en ella una bellísima chica. Y luego, cuando supe quién era,
descubrí a una mujer independiente en lo económico, lo que es algo muy raro de
encontrar. Era ideal, porque la amaba y no había otro motivo que hiciera que
estuviésemos juntos que no fuera ese sentimiento. No había interés económico de
parte de ella, y a mí tampoco me importaba su dinero. Tanto es así que antes de
casarnos firmamos de común acuerdo -no porque ella me lo haya pedido ni porque
yo se lo haya pedido-, una división patrimonial. Para nosotros el dinero es algo
irrelevante.

-Usted sabe que acá se dijo, entre esas cosas, que detrás del casamiento había
un interés económico y que incluso quería hacer negocios aprovechando el
apellido Menem…
-Sé que se publicaron muchas mentiras, como que me casé por su dinero o por su
papá. Nada me interesó excepto ella como mujer. Y está a la vista que es así.
Además olvidan que, cuando la conocí, ella no se hablaba con su papá. Yo fui
quien los unió nuevamente. Y te juro que me siento feliz por eso.

-Conoció a Carlos Menem en el Hotel Presidente, la noche en que ganó la primera
vuelta en las elecciones...
-Y no fue fácil, porque su papá es un personaje extremadamente público. Fui esa
noche, en que todo el mundo estaba alterado, cuando faltaban pocos días para la
segunda vuelta, pero igual nos quedamos los dos a solas. Estaba sumamente
nervioso, pero quería hablar con él cara a cara, hombre a hombre. Me parecía un
error ver que ella no se hablaba con su papá -porque es orgullosa y un poco
testaruda (le sonríe)- y a su papá que era un hombre de 72 años que no iba a
cambiar. Le dije que si ella no se acercaba iba a ser muy dificil que él lo
hiciera. Yo impulsé para que estuvieran juntos otra vez. En la vida no hay que
mantener este tipo de actitudes. Padre e hija deben hablarse y darse amor. Ese
fue el principal motivo por el que me encontré con su papá.

-¿También le pidió la mano de Zulemita?
Paolo:
Obviamente también quería verlo para decirle que me iba a casar y para
invitarlo a la boda. Lo vi dos veces en mi vida, y jamás hablamos de hacer o no
hacer negocios.
Zulemita: Paolo lo invitó al casamiento en Italia. Quería que papá estuviese
conmigo ese día.
Paolo: Deseaba que su padre entrara del brazo a Zulemita a esa hermosa villa en
donde nos casamos… Una villa que jamás fue mía como se dijo. Su padre,
lamentablemente, no pudo venir.

-¿No era suya la villa?
Paolo:
Noooo, me hubiese encantado (se ríe), pero pertenecía a la comuna de
Santa Margherita Ligure. Fijate que antes de que se hiciera nuestra ceremonia se
había realizado otra boda, y nos retrasamos en el horario de entrada porque los
novios que estaban antes se fueron tarde de la villa.
Zulemita: La segunda vez que estuvo con papá fue cuando volvimos de la luna de
miel y vinimos a Buenos Aires. Ahí lo invitamos a comer a la casa de Echeverría.
Paolo: Exacto. Fue en julio, el invierno pasado, cuando lo invitamos a casa y
fue una bello encuentro.
Zulemita: Fue la última vez que lo vimos. Porque yo recién estuve con él hace
dos semanas cuando llevé a Luca a Chile.

-¿Entonces no buscaba un contacto político ni un nombre que le abriera puertas?
-Esas son barbaridades. En las dos veces que lo vi hablamos de temas agradables
que hacen a la vida de su hija, y nada más. Una de las cosas que más fastidio me
dio es que se haya dicho que me casé para un contacto político, como si yo fuese
un escalador social, un social climber; es algo muy difamante.

-¿Cuáles son sus negocios exactamente?
-Vengo de una familia que no es riquísima, pero que tampoco es pobre. Tuve una
bellísima infancia, unos padres fantásticos que siempre me apoyaron, me han
mandado a buenos colegios y a la universidad. Yo, después, hice una gran carrera
atlética y a los 27 años decidí irme a Canadá para vivir allí y probar hacer
cosas nuevas. Quería empezar solo, sin pedirle ayuda a mis padres.

-Y le fue muy bien, según se ve.
-Modestamente estoy muy orgulloso de lo hecho en estos años. Sé que mi hijo
cuando sea grande va a entender y se sentirá orgulloso de lo que logró su padre
partiendo casi de cero.
Zulemita: Fue a Canadá para las olimpíadas. El practica bobsleigh, un deporte
invernal en el que se usan carros para correr en la nieve, como el que hace el
príncipe Alberto de Mónaco. Ellos se conocían porque corrían juntos.
Paolo: Estoy contento con lo que logré en 18 años de trabajo. Y esta será para
mi hijo una historia fantástica de cómo pelear en la vida, de cómo hacer las
cosas y lograr lo que uno anhela, de cómo jamás rendirse e ir para adelante con
tus propios medios sin buscar la ayuda de nadie.

-¿Es uno de los dueños de la fábrica de pastas De Cecco?
-Eso es un disparate. Me llamaron directivos de De Cecco para saber qué ocurría
con esto que se había publicado en la Argentina. Y tuve que hacer una desmentida
con una solicitada en el Corriere della Sera. ¡Imaginate si voy a ser tan loco y
tan estúpido de decir que soy dueño de la mayor fábrica de pastas de Italia!

-¿Y cuál es su relación con ellos?
-Yo trabajo con diversos productos alimenticios. Soy importador de productos
italianos a Estados Unidos y Canadá, es lo que he hecho en los últimos 15 años.

-Zulemita dijo que usted no era ni príncipe ni mendigo. Económicamente, ¿de
quién está más cerca?
Paolo:
(Sonríe.) De ninguno. Estoy en un nivel donde mis negocios me permiten
vivir cómodamente, sin problemas. Tengo la suerte de que esto me da tiempo para
estar más con mi hijo, para venir a verlo sin tener la obligación de fichar a
las siete de la mañana en una oficina. Lo tremendo es que acá se dijo que yo
había inventado que era un millonario para aparecer bello ante los ojos de Zulemita, pero que luego ella había
"descubierto" que yo era una bolsa vacía que
no tenía nada...
Zulemita: Me hicieron quedar como una interesada, como que yo lo había
abandonado porque había descubierto que no era millonario… Nada más lejos de la
verdad.

-¿Por qué cree que se publicó tanto sobre usted? ¿Porque estaba junto a Zulemita,
que lleva el apellido Menem?
Zulemita:
Seguro, era una forma de atacar a la familia. Lo sentí así y me dolió
mucho por Paolo que no tiene que ver con nada.
Paolo: Mirá, aunque sea una persona pública tiene derecho a ser respetada. Eso
no ocurrió acá y menos con Zulemita que es una gran mujer, y que es alguien
público sólo porque su padre fue presidente. Ahora que ya no lo es, ella tiene
derecho a tener una vida normal en lugar de que la persigan los fotógrafos.

-¿Se siente acosado?
-Sabía que me casaba con una persona pública, pero no imaginé que debía soportar
la falta de privacidad todo el tiempo. No puedo someterme a no poder estar
tranquilo con mi familia, a no tener derecho a pasear una tarde al sol con mi
hijo. Hay cosas que quiero vivir con mi mujer y mi bebé a solas, ¿es muy difícil
de entender eso? Desgraciadamente en Argentina eso no se entiende. Si querés
mantener un perfil bajo, te empiezan a difamar o hacen circular chismes. Y acá
la difamación no está perseguida, ese es el problema, no tenés cómo defenderte.
Nadie paga.

-¿Dijo alguna vez que este era "un país de m…"?
Paolo:
Nunca dije eso. Este es un bellísimo país, el país de mi mujer y de mi
hijo. Yo recorrí Buenos Aires y fui a La Rioja. Y la gente es muy amable, muy
educada y agradable. En La Rioja es muy parecida a la gente del interior de
Italia: simple, tranquila, generosa, cálida. Lo malo acá no es el país ni la
gente, sino cierto tipo de periodismo que es de tercer mundo. Creo que los
argentinos no se merecen ese tipo de prensa. La otra noche, terminamos mal Zulemita y yo, hablando de este que no siguió o del otro, discutiendo de cosas
que no hacen a nuestra vida.
Zulemita: (Ríe) ¡Por favor, no me lo espanten de la Argentina!

-¿Influyó en ustedes como pareja todo lo que pasó?

-No, pero te podés imaginar que nos afectó mucho, y cómo nos sentimos. Fue algo
que nos hizo mal. La prensa busca vender: cuando nos casamos, vendía mostrar la
boda y decir que yo era millonario, y luego vendió destruir el matrimonio…

-Dice "vendía destruir el matrimonio", pero de hecho entre ustedes existió una
separación. Ahora los veo juntos, ¿siguen con la idea de divorciarse o hay reconciliacion?
-Yo no estoy acá para hablar de cosas íntimas.

-Sin embargo, cuando habló de Zulemita la llamó "mi esposa, mi mujer".
-Ella es la mamá de Luca, mi esposa, mi mujer. Estamos casados y no nos hemos
divorciado.

-¿No hay divorcio?
-No, no hay. Hubo, sí, un poco de incompatibilidad como quizás ocurre con
millones de parejas, además de todas las cosas que ocurrieron aquí que
evidentemente no le hacen bien a nadie.

-Zulemita había dicho que si no conocía a su hijo, ella pensaba que sólo les
quedaba el divorcio.
Zulemita:
Pero finalmente conoció a Luca, y fue como yo había soñado: al ver a
mi hijo en los brazos de su papá me sentí totalmente conmovida. Fue maravilloso.

Paolo: Al final vine, y ya está. Todo volvió a estar en su lugar.
No vamos a divorciarnos; tenemos la posibilidad de ser una bella familia, porque
ahora somos tres…
Zulemita: (Se ríe.) Desde un principio éramos tres, porque quedé embarazada en
la luna de miel…
Paolo: Es cierto... Hoy podemos tener un futuro feliz. Las cosas no siempre
están bajo nuestro control, a veces se necesita también la gracia de Dios -o de
cualquier intervención divina según nuestras creencias- para hallar el camino de
la felicidad.

-¿Por qué no vino para el nacimiento de Luca?
-Fue una decisión muy muy difícil, muy dolorosa… Ahora miro para adelante, voy a
tratar de hacer las cosas mejor para poder construir un futuro para nosotros
tres.
Zulemita: Ahora que las cosas estan más frías podemos pensar mejor. Paolo no
estuvo en el nacimiento del bebé, pero hay muchos padres que están en el parto
de su hijo y después se borran. Paolo es un padre maravilloso, preocupado y que
se ocupa de su hijo. Y a mí me alcanza para dejar de lado todo lo que pasó.

-¿Se arrepiente de no haberla acompañado en el parto?
-Por supuesto. Fue un error, no soy perfecto y seguramente cometeré otros
errores. Hemos hablado con mi mujer de lo difícil que fue todo para los dos.
Ahora vine a ver a mi hijo, fue por mi propia iniciativa, lo voy a hacer
siempre, extrañaba mucho al bambino… Desde principios de mayo que no lo veía.

-Y ahora que tiene a Luca en brazos, ¿cree que fueron válidas sus razones para
no estar?
-(Baja la mirada.) No sé si los problemas fueron tan graves como para justificar
mi ausencia. Para mí fue algo tremendo, pero no corresponde que diga que me
equivoqué en la prensa, eso es algo que he hablado con mi esposa. Pero hasta
último momento quería venir, tenía el ticket del avión listo para embarcar.

-¿Qué lo hizo bajarse de ese avión?
-No quiero entrar en detalles, pero sucedieron cosas no sólo entre nosotros dos
sino donde intervinieron otras personas, gente ajena a la pareja, que me
hicieron cambiar de idea.

-¿Volvería atrás?
Paolo:
Sí, pero es una cosa que no puedo cambiar.
Zulemita: (Interviene cuando ve que Paolo tiene la voz quebrada.) Estaba re
dolida y vos lo sabés… Pero lo importante es que, cuando estuve en Miami y ahora
que él está acá, vi cómo es con el nene. Es un gran padre. Para mí es mucho
mejor que esté hoy y toda la vida así con Luca, que el que no haya estado en el
parto.

-Se dijo que sus madres, Pina Bertoldi y Zulema Yoma, influyeron en la
separación…
Zulemita:
Dijeron que mi mamá me abrió los ojos, que mi mamá lo descubrió, y no
es verdad. Mi mamá no se mete porque no quiere tener problemas con nadie.
Obviamente, le daba rabia lo que ocurría, como le daba rabia a los padres de él,
porque es normal que no quieran ver sufrir a sus hijos. Yo creo que si mañana
alguien me hace sufrir a Luca, lo acogoto…
Paolo: Los padres son siempre los peores jueces, porque apoyan al hijo
incondicionalmente… Zulemita y yo tenemos la suerte de tener padres que nos
quieren y nos respetan. Nuestros padres son bien italianos y bien árabes, de
esos que dicen "tocá cualquier cosa, pero no vayas a tocar a mi hijo" (sonríe).

-Zulemita anotó a Luca sólo con el apellido Menem porque usted no estaba…
Zulemita:
El día que lo anoté recibí los papeles, pero hoy todo está arreglado: Luca lleva los dos apellidos.
Paolo: Yo había ido al consulado argentino y me dijeron que con la libreta
matrimonial alcanzaba para que ella lo anotara con los dos apellidos. Pero me
habían dado una mala información, ya que no sabían que mi libreta era italiana y
no servía para anotarlo en la Argentina. Ahora todo se arregló y Luca se llama
Bertoldi Menem.

-¿Y dónde van a vivir: en Miami o en Buenos Aires?

-Si ahora existe esta posibilidad de continuar nuestra historia familiar como
imagino, felices y juntos, obviamente Miami será nuestra residencia principal.
Después, ella tiene su trabajo y su familia en la Argentina y yo la mía en
Italia.

-¿Usted prefería que su hijo naciera en los Estados Unidos y no en la Argentina?
-Soy italiano, amo a Italia, pero vivo en los Estados Unidos desde hace años.
Hubiese preferido que mi hijo naciera en los Estados Unidos. No sucedió,
paciencia.

-¿Por alguna razón quería eso?
-Por supuesto: quería que llegara a ser presidente de los Estados Unidos (se
ríe). Ahora me voy a contentar con que sea presidente de la Argentina (se ríen
los dos).
Zulemita: Y… tiene los genes del abuelo.

-¿Por qué no le gustaba que fuera argentino?
Paolo:
No es eso, era un tema nuestro, que no tiene sentido volver a discutir.

Zulemita: Al ver a Luca cambió de opinión y no le preocupó nada más. Sólo le
importó el nene.
Paolo: Cuando uno tiene un hijo siente amor a primera vista, es lo que me pasó
cuando tuve a Luca en brazos.

-¿Qué sueña para su hijo?
-Que sea feliz, que crezca bien, que tenga salud, que como padres estemos
atentos y preocupados por darle educación, que lo acompañemos en su estudio, que
pueda ser un hombre fuerte, que esté orgulloso de su familia, y que pueda
hacerse solo y no tenga la necesidad de usar el nombre de su abuelo para ello.

-¿Quieren tener otro hijo?
-Claro. Quisiera darle un hermanito o hermanita a Luca, sería algo bello. Yo soy
hijo único y siempre quise tener hermanos. Molestaba a mi mamá diciéndole que
deseaba un hermanito, pero ella no estaba de acuerdo.

-¿Nunca tuvo temor de que su actitud le hiciera perder a su mujer?
-(Hace un largo silencio.) That's the way life goes… Hubo circunstancias que no
pude controlar… Claro que me daba miedo, porque fue una mujer que al conocerla
me enamoró tanto como para que deseara casarme inmediatamente. En esos momentos
de duda hubo cosas fuertes, duras, exageradas… pero fue parte de la vida. Quiero
que esto me sirva de experiencia para no volver a equivocarme.

-Zulemita, ¿vos ya perdonaste todo? ¿Tenés ganas de pensar en una vida junto a
Paolo?
Zulemita:
Es lo que siempre soñé. Por un tropezón no voy a tirar todo mi futuro.
Quiero dejar lo que sucedió en el pasado y mirar para adelante. Mi abuela decía
que cuando un árbol tiene raíces muy amargas da frutos dulces.
Paolo: Siempre sentimos que podíamos caminar juntos. Hemos estado todo el tiempo
uno al lado del otro. Será step by step.

-¿La separación les dejó marcas?
Zulemita:
El sentimiento sigue intacto y tan fuerte como el primer día. La
separación y los momentos duros sirvieron para fortalecernos. Paolo y yo soñamos
con tener una bella familia, una vida feliz.
Paolo: El amor está. Nunca dejé de amarla. Ella es la mujer que quiero para toda la vida.

Zulemita, Paolo y Luca felices en el jardín de la casa de la calle Echeverría.
Tenemos la posibilidad de tener un futuro feliz. Ahora miramos para adelante y dejamos atrás todo lo malo que pasó. Nuestro hijo es lo más maravilloso que nos ha pasado en la vida", confiesan.
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Zulemita, Paolo y Luca felices en el jardín de la casa de la calle Echeverría.
"Tenemos la posibilidad de tener un futuro feliz. Ahora miramos para adelante y dejamos atrás todo lo malo que pasó. Nuestro hijo es lo más maravilloso que nos ha pasado en la vida", confiesan.

Paolo Bertoldi viajó una semana desde Miami para ver a su hijo. Paró en la casa de Zulemita en la calle Echeverría y ella se quedó en el departamento de Zulema Yoma en la Avenida del Libertador. Igual, estuvieron juntos todos los días, pasearon a su bebé e hicieron proyectos: Queremos darle un hermanito o hermanita a Luca".">

Paolo Bertoldi viajó una semana desde Miami para ver a su hijo. Paró en la casa de Zulemita en la calle Echeverría y ella se quedó en el departamento de Zulema Yoma en la Avenida del Libertador. Igual, estuvieron juntos todos los días, pasearon a su bebé e hicieron proyectos: "Queremos darle un hermanito o hermanita a Luca".

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