“No tengo pudores con mi cuerpo, pero me aburrí de ser una chica de póster” – GENTE Online
 

“No tengo pudores con mi cuerpo, pero me aburrí de ser una chica de póster”

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Es fresca, auténtica, natural, y sabe reírse de sí misma. Mientras la maquillan para esta producción de tapa, Carla Conte (31) muestra que se quemó la cola (sí, los glúteos) con la estufa, explica cómo se hace las curaciones y se ríe a carcajadas. Almuerza una ensalada de zanahoria y tomate mientras habla por celular con Guillermo Brutto (33), su pareja, para recordarle que van a llevar una parrilla nueva a la casa que comparten en La Paternal.

De reojo, la chica del sábado se mira en la pantalla de Canal 13. Este es el show se llama su programa del mediodía (que promedia los 8 puntos de rating) y El casting de la tele (a la noche, con 12 puntos, es el más visto del sábado del 13), ambos con José María Listorti de coequiper. Y sola, ciento por ciento Carla, hace un repaso de su carrera meteórica: “Yo era una chica del under, y de un día para otro me convertí en una bomba hot… Todos se sorprendían con mis curvas naturales y estaba en las tapas de revistas, con muy poca ropa. Nadie me obligó a hacerlo, era lo que se daba en ese momento; tampoco me arrepiento. Yo no tenía, ni tengo, pudores con mi cuerpo, pero me aburrí de ser una mujer de póster. Estudié y me formé para actriz y bailarina, y ahora me estoy entrenando como cantante…”.

–Bueno, y no te fue mal: hoy sos la única que trabaja para Suar y también para Tinelli…
(Risas) Me encanta estar trabajando con dos de las personas que más saben y que más poder tienen en el mundo del espectáculo. Con Tinelli estoy en televisión, con Suar haré teatro. En unas semanas empiezo a ensayar La cena de los tontos, con Adrián y Guillermo Francella. El 26 de diciembre debutamos en el teatro Corrientes de Mar del Plata.

–¿Cuál es el secreto de tu éxito?
–No sé… No creérmela... Soy una chica de barrio y odio estar en pose. Algunos me dicen que me va bien porque soy fresca, simpática y natural, cero rebuscada, cero vueltas.

–¿Cómo convivís con la fama sin perder el eje?
–Empecé mi carrera hace cuatro años y nunca paré. Todo fue puro vértigo y peligro. Recién ahora pienso dos veces cada paso a seguir, porque no quiero descarrilarme. Les pido consejos a Guille, mi pareja, a Ezequiel Corbo, mi representante, a mi familia y a mis amigos. Antes priorizaba tener trabajo, y recién ahora empecé a elegir entre las distintas propuestas y a disfrutar de mi carrera.

–¿Te presiona la alta exposición?
–No, porque aprendí a no mentirme a mí misma, a no marearme. En algún momento estuve presionada, estresada y sentía que no podía ni respirar. Me pasé de rosca y hasta viví una crisis con mi pareja. Pero la superé.

–¿Y?
–Por un tiempo vivimos en casas distintas y tomamos un poco de aire. Pero el amor y la pasión fueron más fuertes: hace unos meses volvimos a convivir. Nos mudamos a una casita nueva en La Paternal, después de muchos años en Belgrano. Ahora los dos estamos contentos con esta nueva etapa. Lo admiro a Guille: es un gran músico, un artista que me aconseja, me acompaña y me banca a muerte.

–Después de la ensalada pediste flan y, más tarde, panqueque con dulce de leche. ¿Te estás cuidando?
–¡Noooo! Antes estaba muy flaca, porque corría como loca, no dormía, ni siquiera tenía tiempo para comer, pero estaba hecha bolsa, y con muy mala cara. Las flacas pasaron de moda. Te aseguro que ahora los hombres prefieren curvas arriba y abajo, carne y pulpa en todas partes. No voy al gimnasio, disfruto de la comida sin culpa y por ahora ni pienso entrar a un quirófano. Prefiero tener unos kilos de más pero ser feliz. No soy obsesiva con mi cuerpo: me cuido durante la semana, pero sin volverme loca. No quiero lipos, ni botox, ni siliconas. Lo artificial no es lo mío.

–Contáme qué es lo tuyo…
–Me gusta insinuar, nunca provocar. Me gusta ser auténtica y poder reírme con toda mi cara, aunque me arrugue. Puedo jugar a hacerme la diva, pero por un rato. No tengo asistentes, no me maquillo para ir al supermercado, casi no uso tacos altos, odio los escándalos.

–¿Sueños profesionales?
–Me gustaría protagonizar una comedía musical como Chicago. Por eso estoy estudiando canto.

–¿Qué debe tener un hombre para seducirte?
–En este momento no quiero que se me acerque ningún hombre porque estoy muy enamorada. Hace cuatro años y dos meses que estoy con Guille. Nos conocimos antes de que yo empezara en televisión. El es el hombre de mi vida. Tenemos crisis, como todas las parejas, pero nos salvan la risa y el buen humor. Guille y yo no nos aburrimos: él me conquista y me hace divertir cada día.

–¿Es celoso?
–No, me apoya en todo. Yo soy más celosa de él, porque últimamente está muy lindo.

–¡Cuántos piropos! ¿Se casan?
–No sé. No soy machista, pero me lo tiene que pedir él. Yo ya lo encaré cuando nos conocimos y lo invité a tomar algo. Volvíamos de hacer un show con el grupo Celebrations, donde él cantaba y yo bailaba. Igualmente, por ahora no nos desvela el casamiento. Sí nos divierte pensar en una gran fiesta gitana, de varios días, como para que todos quedemos de cama. Pero por ahora no va a suceder.

–¿Hijos?
–Desde que nací tengo ganas de ser mamá, pero todavía hay varios factores que deberían alinearse para que lleguen los chicos. Ya van a venir… Paciencia… Mientras tanto, con Guille disfrutamos de Casandra (7), su hija. Y toco madera (se agarra la cabeza) porque soy muy feliz con la vida que tengo.

Carla tiene unas medidas muy contundentes (95-62-94) <i>“y 100% naturales”</i>, asegura. <i>“Las flacas piel y hueso pasaron de moda. Los hombres quieren curvas arriba y abajo”</i>, dice.

Carla tiene unas medidas muy contundentes (95-62-94) “y 100% naturales”, asegura. “Las flacas piel y hueso pasaron de moda. Los hombres quieren curvas arriba y abajo”, dice.

<i>“Empecé mi carrera hace cuatro años y nunca paré. Todo fue puro vértigo y peligro. Recién ahora pienso dos veces cada paso a seguir, porque no quiero descarrilarme”.</i>

“Empecé mi carrera hace cuatro años y nunca paré. Todo fue puro vértigo y peligro. Recién ahora pienso dos veces cada paso a seguir, porque no quiero descarrilarme”.

<i>“Aprendí a no mentirme a mí misma, a no marearme. En algún momento estuve presionada y sentía que no podía ni respirar. Me pasé de rosca, pero lo superé”.</i>

“Aprendí a no mentirme a mí misma, a no marearme. En algún momento estuve presionada y sentía que no podía ni respirar. Me pasé de rosca, pero lo superé”.

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