“No soy la mochila de Nico” – GENTE Online
 

“No soy la mochila de Nico”

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La piel, el cuerpo, el pelo y la sonrisa de Florencia Raggi siguen siendo las mismas que hace más de 15 años cuando la conocimos y su patria era la pasarela. Pero ella es claramente otra a los 32. Está casada desde hace 10 años con Nicolás Repetto y tienen dos hijos, Renata de 6 y Francisco de 4. Hace teatro en el Maipo, La señorita de Tacna de Mario Vargas Llosa, nada menos que con Norma Aleandro, y desde junio a agosto se van de gira por el país. Al regreso, ya en primavera, será Aleandro la que la dirija en la obra 5 mujeres y un vestido. Todo va in crescendo en la vida de Raggi.

–Tu vida parece estar en la cima...
–Estoy en un buen momento. Mi deseo más fuerte era formar una familia, tengo dos hijos preciosos, estoy enamorada y trabajo. No tomo nada como una cima porque después de las cimas vienen las caídas.

–Después de diez años de casada ¿Cómo van las cosas, ya pasaron las comezones?
–La pasamos, sí. Va todo muy bien. Son los diez años más lindos de mi vida. Muy enriquecedores, cambiantes, con mucho crecimientos. Me da miedo decir esto... Está bueno sentirlas y quedárselas para la intimidad.

–¿Tenías este perfil de Nicolás, aventurero y con ganas de experimentar en la vida?
–Por suerte es multifacético y siempre me digo: “¡Qué bueno que lo tengo al lado!”. Somos iguales. Yo a los 16 ya me mantenía sola, salía del colegio con un bolso gigante y me iba a trabajar. Fui muy independiente y mi vida era muy cambiante. Yo no podría tener siempre el mismo trabajo y pienso en la gente que está 30 años en la misma oficina. Cuando un trabajo se pone rutinario ya tengo hormiguitas...

–Cuando Nico te propuso un año sabático, ¿qué le dijiste?
–Lo del año sabático se fue dando de a poco y queda claro que fue de común acuerdo, ninguna relación subsiste si no es así. Bueh, algunas sí… Nicolás es el más conocido de la pareja y podría parecer que soy una mujer mochila, que él me lleva de aquí para allá de las narices. Nada más alejado: no soy la mochila de Nico. Justamente con una mujer así Nicolás no podría estar ni un minuto ni yo con alguien que estuviera decidiendo por mí. Siempre hice lo que quería hacer y hago lo que quiero. Obviamente, vivo en pareja y tengo una familia, hay momentos en los que cedo pero porque yo elijo no porque me obliguen.

–¿Hiciste algo en España?
–Laboralmente lo más enriquecedor fue armar Teatro por la Identidad junto con un grupo de argentinos. Un proyecto importantísimo para nosotros y los chicos que, en España, tienen dudas sobre su identidad. Artísticamente también fue muy bueno. Se presentaron 21 proyectos en siete salas y todo lo conseguimos nosotros.

–¿Actuaste?
–Sí, en la obra A propósito de la duda y es el trabajo más importante hasta la fecha. También estaba involucrada en la producción. Para el lanzamiento nos prestaron el teatro Gran Alcalá con 1000 localidades y estaba lleno. Fue Estela Carlotto y ese mismo día se presentaron dos chicos con dudas y empezaron los trámites para averiguar su identidad. También logramos que la cancillería abra una oficina de la CONADI (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad).

–¿Antes habías tenido algo que ver con el tema?
–Estaba muy al tanto de todo pero cuando se fundó Teatro por la Identidad aquí yo estaba pariendo, allá fue mi tiempo para poner energías en esto. Si tuviera una hija desaparecida sería una Abuela de Plaza de Mayo. Cuando llegué a Buenos Aires colaboré con Espacio Abierto.

–¿Y estudiaste?
–Hice varios cursos con americanos, con Fernándes, hice técnicas corporales y me anoté en la universidad para estudiar historia y francés.

–Pasemos al matrimonio. ¿Cómo se sostiene la pasión después de diez años?
–Para seguir siendo una pareja hay que tener pasión, de lo contrario son compañeros que comparten la vida, amigos.

–Parece fácil decirlo...
–Yo no digo que sea fácil pero para nosotros es muy importante que haya pasión en nuestra pareja. Como en todas, a veces hay más y otras menos. No hay una fórmula para generarla. No tengo una fórmula para explicar cómo he sido feliz en diez años de matrimonio. El otro día leí algo que me representa: “Nos es más fácil estar juntos que no estarlo”. No se puede explicar aunque tampoco se explica cómo hacer para que eso siga o cómo es que a veces se termina.

–Por lo pronto habría que repensar si el amor es para toda la vida.
–Nosotros nunca pensamos que es para toda la vida. Vamos momento a momento, estamos muy atentos al presente de cada uno y eso nos permite asegurarnos un futuro aunque sea a corto plazo.

–¿Fluye más cuando se elabora un futuro día a día?
–Va a sonar a libro, pero no sé si vamos a estar juntos dentro de diez años. Estoy muy bien ahora y ojalá, si dentro de diez años estoy igual de bien, siga a su lado. Si no estamos bien, entonces no estaremos juntos. Nadie sabe sobre el futuro de su pareja ni lo puede prever, lo que nosotros hacemos es poner atención en el ahora y somos cuidadosos de esto que nos enriquece tanto. No tenemos miedo al futuro ni queremos tenerlo atado.

–Ya no tiene vuelta atrás tu elección de ser actriz.
–Tampoco tengo miedo de darme cuenta, un día, que ya no quiero ser actriz. No quiero estar apegada a nada.

–¿Cómo se hace?
–Ni idea. No tengo ni quiero tener la fórmula de nada. Si un día no me da satisfacción esta carrera la dejo. Hoy me da mucho, cuando no actúo hay un fuego interno que quiere salir pero tampoco sé si llegaré a ser Lidia Lamaison. ¡Qué sé yo!

–¿Seguís cuidando tu cuerpo como cuando eras modelo?
–No, estoy más relajada. Me gusta estar bien y hago yoga ashtanga que tiene un equilibrio espiritual que me mantiene en mi centro y más fuerte en lo físico.

–¿Cómo te tomaste la persecución por el desnudo?
–No sentí ninguna persecución. Yo me lo tomé como algo tan serio, que no me persiguieron para nada. La obra no está apoyada en el desnudo ni estoy arriba de un trapecio con una pluma en la cabeza. Es una obra súper seria, escrita por Vargas Llosa, con un elenco importante encabezado por Norma Aleandro. No conozco a nadie que haya ido a ver La señorita de Tacna por el desnudo.

–¿Decidiste sola aceptar hacer el desnudo o fue un tema que conversaste con tu marido?
–Ya habíamos visto la obra con Carolina Peleritti y era muy estético. Yo no tenía conflicto. Lo comenté en casa para saber si era una cosa terrible o no y no lo era. No era una locura hacer esto. Y me siento feliz y plena sobre el escenario.

Florencia hace teatro y combina trabajo con familia. Hace yoga y busca algo para estudiar permanentemente. Está en continuo movimiento huyendo de la rutina.

Florencia hace teatro y combina trabajo con familia. Hace yoga y busca algo para estudiar permanentemente. Está en continuo movimiento huyendo de la rutina.

“<i>Con Nico nunca pensamos <br />
que el amor es para toda la vida. Vamos momento a momento, estamos muy atentos<br />
al presente de cada uno <br />
y eso nos permite asegurarnos un futuro aunque sea <br />
a corto plazo</i>”<br />
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Con Nico nunca pensamos
que el amor es para toda la vida. Vamos momento a momento, estamos muy atentos
al presente de cada uno
y eso nos permite asegurarnos un futuro aunque sea
a corto plazo

 

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